{"id":294348,"date":"2007-07-31T22:00:00","date_gmt":"2007-07-31T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/agosto-2007\/"},"modified":"2024-05-13T20:49:35","modified_gmt":"2024-05-13T18:49:35","slug":"agosto-2007","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/agosto-2007\/","title":{"rendered":"Agosto 2007"},"content":{"rendered":"<p class=\"RipPdv\">&#8220;Corramos resueltamente al combate que se nos presenta. <br \/>Fijemos la mirada en Jes&uacute;s.&#8221; <\/p>\n<p>La vida de los cristianos a los cuales est&aacute; dirigida esta Carta a los Hebreos sabe de pruebas y sufrimientos. A veces rozan el desaliento: &iquest;por qu&eacute; no elegir un camino m&aacute;s f&aacute;cil, por qu&eacute; no claudicar?<\/p>\n<p>En cambio, el autor del escrito invita a proseguir por el camino emprendido. Es dif&iacute;cil, cuesta, pero vivir el Evangelio conduce a la plenitud de la vida. Es m&aacute;s: anima a los cristianos a correr y a permanecer firmes a&uacute;n bajo el peso de los padecimientos.<\/p>\n<p>Como un atleta, tambi&eacute;n cada uno de los que decidimos seguir a Jes&uacute;s necesitamos perseverancia para llegar a la meta, es decir: esa resistencia, esa capacidad de mantenernos en marcha que proviene de la convicci&oacute;n de que Dios est&aacute; con nosotros, y de la decisi&oacute;n firme de querer llegar hasta el final.<\/p>\n<p>Pero, sobre todo, se nos invita a mantener la mirada bien fija en Jes&uacute;s, que nos ha precedido y nos gu&iacute;a. El, en efecto, especialmente cuando en la cruz se siente abandonado por el Padre, es el modelo del coraje, de la perseverancia, de la resistencia: supo permanecer firme en la prueba y volvi&oacute; a confiarse en las manos de ese Dios por el cual se sent&iacute;a abandonado.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Corramos resueltamente al combate que se nos presenta. <br \/>Fijemos la mirada en Jes&uacute;s.&#8221; <\/p>\n<p>Chiara Lubich habla con frecuencia del Jes&uacute;s que afronta con coraje, sin claudicar, la prueba m&aacute;s grande: es el modelo de nuestra carrera y de c&oacute;mo superar las pruebas. Cada uno de nuestros dolores o pruebas de la vida ya ha sido asumido como propio por Jes&uacute;s en su abandono en la cruz. <\/p>\n<p>Dejemos que sea ella misma la que nos indique c&oacute;mo mantener la mirada fija en &eacute;l. &#8220;&iquest;Nos asalta el miedo? Acaso Jes&uacute;s en la cruz, en su abandono, &iquest;no parece casi invadido por el miedo de que el Padre se haya olvidado de &eacute;l?&#8221;<\/p>\n<p>Cuando nos invade el desaliento, el desconsuelo, podemos mirar nuevamente a Jes&uacute;s, que en ese momento &#8220;parece sumergido bajo la impresi&oacute;n de que en su pasi&oacute;n falta el aliento del Padre, como si estuviera perdiendo el valor de concluir su doloros&iacute;sima prueba (&#8230;). &iquest;Las circunstancias nos llevan a estar desorientados? Jes&uacute;s, en aquel tremendo dolor, parece que ya no comprende nada de lo que le est&aacute; sucediendo, puesto que grita &#8216;&iquest;Por qu&eacute;?&#8217; (&#8230;) Y tambi&eacute;n, cuando nos sorprende la desilusi&oacute;n o nos sentimos heridos por un trauma, por una desgracia imprevista, por una enfermedad o por una situaci&oacute;n absurda, podemos siempre recordar el dolor de Jes&uacute;s abandonado que vivi&oacute; personalmente todas estas pruebas y otras mil m&aacute;s&#8221;2.<\/p>\n<p>En cualquier dificultad que tengamos, &eacute;l est&aacute; a nuestro lado, dispuesto a compartir con nosotros cada dolor.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Corramos resueltamente al combate que se nos presenta. <br \/>Fijemos la mirada en Jes&uacute;s.&#8221;&nbsp;<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo vivir esta Palabra? Fijando la mirada en Jes&uacute;s y acostumbr&aacute;ndonos a &#8220;llamarlo por su nombre en las pruebas de nuestra vida. Entonces le diremos: Jes&uacute;s abandonado-soledad, Jes&uacute;s abandonado-duda, Jes&uacute;s abandonado-herida, Jes&uacute;s abandonado-prueba, Jes&uacute;s abandonado-desolaci&oacute;n&#8230;<\/p>\n<p>Al llamarlo as&iacute;, &eacute;l se sentir&aacute; descubierto y reconocido detr&aacute;s de cada dolor y nos responder&aacute; con m&aacute;s amor y, al abrazarlo, se convertir&aacute; para nosotros en nuestra paz, nuestro consuelo, la valent&iacute;a, el equilibrio, la salud, la victoria. Ser&aacute; la explicaci&oacute;n de todo y la soluci&oacute;n de todo&#8221;3.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Corramos resueltamente al combate que se nos presenta. <br \/>Fijemos la mirada en Jes&uacute;s.&#8221;&nbsp;<\/p>\n<p>Eso fue lo que le sucedi&oacute; a Luisa cuando, hace unos a&ntilde;os, encontr&oacute; el comentario de esta Palabra de Vida. Ella misma cuenta: &#8220;La terrible noticia me cay&oacute; sin previo aviso: mi hijo mayor, de 29 a&ntilde;os, hab&iacute;a sufrido un accidente en la ruta y estaba grav&iacute;simo. Corr&iacute; al hospital con el coraz&oacute;n en la boca. Mi hijo estaba all&iacute;, inm&oacute;vil, ausente. Estaba desesperada. En esos d&iacute;as de espera angustiosa entr&eacute; por casualidad en la capilla del hospital y encontr&eacute; la Palabra de Vida que me invitaba a fijar la mirada en Jes&uacute;s abandonado. Me detuve a leerla atentamente. S&iacute;, me dije, habla precisamente de mi prueba&#8230; La sala de reanimaci&oacute;n, ya sin esperanza, dej&oacute; de ser un martirio: fue un v&iacute;nculo con el amor de Dios. Y fui capaz, estrechando la mano de mi hijo, de rezar por &eacute;l que me dejaba. Muri&oacute;, pero nunca lo sent&iacute; tan vivo&#8221;.<\/p>\n<p>por Fabio Ciardi y Gabriela Fallacara<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cCorramos resueltamente al combate que se nos presenta. Fijemos la mirada en Jes\u00fas.\u201d (Heb.12, 1-2)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-294348","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294348","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294348"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294348\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294348"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294348"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294348"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}