{"id":294360,"date":"2007-08-31T22:00:00","date_gmt":"2007-08-31T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/septiembre-2007\/"},"modified":"2024-05-13T20:49:36","modified_gmt":"2024-05-13T18:49:36","slug":"septiembre-2007","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/septiembre-2007\/","title":{"rendered":"Septiembre 2007"},"content":{"rendered":"<p class=\"RipPdv\"><span class=\"RipPdv\">&#8220;Practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la bondad&#8221; <\/span><\/p>\n<p><span class=\"RipPdv\"><\/span>&iquest;C&oacute;mo hacer para vivir todas estas virtudes en la vida cotidiana?<br \/>Es posible que parezca dif&iacute;cil ponerlas en pr&aacute;ctica una por una. &iquest;Por qu&eacute;, entonces, no vivir el presente con la radicalidad del amor? Si uno vive el presente en la voluntad de Dios, Dios vive en &eacute;l, y si Dios est&aacute; en &eacute;l, en &eacute;l est&aacute; la caridad.<br \/>Quien vive el presente es, de acuerdo a las circunstancias, paciente, perseverante, manso, pobre de todo, puro, misericordioso, porque tiene el amor en su expresi&oacute;n m&aacute;s alta y genuina; ama de verdad a Dios con todo el coraz&oacute;n, toda el alma, todas las fuerzas; es iluminado interiormente, es guiado por el Esp&iacute;ritu Santo y por consiguiente no juzga, no piensa mal, ama al pr&oacute;jimo como a s&iacute; mismo. Tiene la fuerza de la locura evang&eacute;lica de &#8220;poner la otra mejilla&#8221;, de &#8220;caminar dos kil&oacute;metros&#8230;&#8221; (1) con el que te pide que lo acompa&ntilde;es uno.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\"><span class=\"RipPdv\"><br \/><span class=\"RipPdv\">&#8220;Practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la bondad&#8221;<\/span>&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>Esta exhortaci&oacute;n est&aacute; dirigida a Timoteo, fiel colaborador de Pablo, su compa&ntilde;ero de viaje y amigo, confidente al punto de ser casi como un hijo. &#8220;Hombre de Dios &#8211; le dice el ap&oacute;stol, despu&eacute;s de haber denunciado orgullo, envidias, peleas, apego al dinero &#8211; huye de todo esto&#8221;, y lo invita a tender a una vida donde resplandezcan las virtudes humanas y cristianas.<br \/>En estas palabras resuena el eco del compromiso, asumido en el momento del bautismo, de renunciar al mal (&#8220;huye&#8221;) y de adherir al bien (&#8220;practica&#8221;). Del Esp&iacute;ritu Santo provienen, en efecto, la transformaci&oacute;n radical y la capacidad y la fuerza de poner en pr&aacute;ctica la exhortaci&oacute;n de Pablo:<\/p>\n<p class=\"RipPdv\"><span class=\"RipPdv\">&#8220;Practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la bondad&#8221;<\/span>&nbsp;<\/p>\n<p>La experiencia vivida con el primer grupo de j&oacute;venes que en Trento, en 1944, dio vida al focolar, nos permite intuir c&oacute;mo puede vivirse la Palabra de Vida, sobre todo la caridad, la paciencia, la mansedumbre.<br \/>No era f&aacute;cil, sobre todo en los primeros tiempos, vivir la radicalidad del amor. Incluso entre ellas, en sus relaciones, se pod&iacute;a ir acumulando el polvo del ambiente, y la unidad pod&iacute;a decaer. Era lo que suced&iacute;a, por ejemplo, cuando se daban cuenta de los defectos, de las imperfecciones de la otra y se la juzgaba, por lo que se enfriaba la corriente de amor rec&iacute;proco.<br \/>Para reaccionar ante esta situaci&oacute;n, un d&iacute;a se les ocurri&oacute; hacer un pacto entre ellas, que llamaron &#8220;pacto de misericordia&#8221;.<br \/>Decidieron que cada ma&ntilde;ana ver&iacute;an nuevo al pr&oacute;jimo con el cual se encontraban &#8211;en el focolar, en la escuela, en el trabajo, etc.&#8211; , totalmente nuevo, no recordando para nada sus defectos, sino cubriendo todo con el amor. Se trataba de acercarse a todos con esa amnist&iacute;a completa en su coraz&oacute;n, con ese perd&oacute;n universal.<br \/>Era un compromiso fuerte, tomado por todas de com&uacute;n acuerdo, que las ayudaba a ser siempre las primeras en amar, a imitaci&oacute;n de Dios misericordioso, el que perdona y olvida.<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p>1) Cf Evangelio seg&uacute;n San Mateo 5, 41.<\/p>\n<p> <meta content=\"MYEENAFLSF\" name=\"SKYPE_FRAMEID\"\/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cPractica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la bondad\u201d (I Timoteo, 6-11)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-294360","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294360","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294360"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294360\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}