{"id":294408,"date":"2008-01-31T23:00:00","date_gmt":"2008-01-31T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/febrero-2008\/"},"modified":"2024-05-13T20:49:42","modified_gmt":"2024-05-13T18:49:42","slug":"febrero-2008","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/febrero-2008\/","title":{"rendered":"Febrero 2008"},"content":{"rendered":"<p>Jes&uacute;s, rodeado por la multitud, sube a la monta&ntilde;a y proclama su c&eacute;lebre discurso. Sus primeras palabras, &#8220;Felices los que tienen alma de pobres, los pacientes&#8230;&#8221;, muestran enseguida la novedad del mensaje que ha venido a traer.<\/p>\n<p>Son palabras de luz, de esperanza que Jes&uacute;s trasmite a sus disc&iacute;pulos para que sean iluminados y su vida adquiera sabor y significado. Transformados por este gran mensaje, son invitados a trasmitir a su vez a otros las ense&ntilde;anzas recibidas y convertidas en vida.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;El que cumpla y ense&ntilde;e (estos mandamientos), ser&aacute; considerado grande en el Reino de los Cielos&#8221;<\/p>\n<p class=\"contenuto\">Nuestra sociedad necesita, hoy m&aacute;s que nunca, conocer las palabras del Evangelio y dejarse transformar por ellas. Jes&uacute;s tiene que poder repetir nuevamente: nos se irriten con sus hermanos; perdonen y se les perdonar&aacute;; digan la verdad a tal punto que no tengan necesidad de hacer juramentos; amen a sus enemigos; reconozcan que tienen un solo Padre y que son todos hermanos y hermanas; todo lo que quieran que los dem&aacute;s hagan por ustedes, h&aacute;ganlo ustedes por ellos. &Eacute;ste es el sentido de algunas de las muchas palabras del &#8220;Serm&oacute;n de la Monta&ntilde;a&#8221; que, si se las viviese, bastar&iacute;an para cambiar el mundo.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s nos invita a anunciar su Evangelio. Sin embargo, antes de &#8220;ense&ntilde;ar&#8221; sus palabras, nos pide &#8220;observarlas&#8221;. Para ser cre&iacute;bles debemos convertirnos en &#8220;expertos&#8221; del Evangelio, un &#8220;Evangelio vivo&#8221;. S&oacute;lo entonces podremos ser testimonios con la vida y ense&ntilde;arlo con la palabra.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;El que cumpla y ense&ntilde;e (estos mandamientos), ser&aacute; considerado grande en el Reino de los Cielos&#8221;<\/p>\n<p class=\"contenuto\">&iquest;Cu&aacute;l es la mejor manera de vivir esta Palabra? Hacer que Jes&uacute;s mismo sea quien nos ense&ntilde;e, atray&eacute;ndolo a nosotros y entre nosotros con nuestro amor rec&iacute;proco. &Eacute;l ser&aacute; quien nos sugiera las palabras para acercarnos a los dem&aacute;s, quien nos indique el camino, quien nos abra resquicios para entrar en el coraz&oacute;n de los hermanos, para dar testimonio de &eacute;l en cualquier lugar que estemos, a&uacute;n en los ambientes m&aacute;s dif&iacute;ciles y en las situaciones m&aacute;s intrincadas. Veremos que el mundo, esa peque&ntilde;a parte de mundo donde vivimos, se transforma, se convierte a la concordia, a la comprensi&oacute;n, a la paz.<\/p>\n<p>Lo importante es tener viva su presencia entre nosotros con nuestro amor rec&iacute;proco, ser d&oacute;ciles para escuchar de su voz, la voz de la conciencia, que, si sabemos hacer callar a las dem&aacute;s, siempre nos habla.<\/p>\n<p>&Eacute;l nos ense&ntilde;ar&aacute; c&oacute;mo observar con alegr&iacute;a y creatividad incluso los preceptos &#8220;m&iacute;nimos&#8221;, para cincelar as&iacute; con perfecci&oacute;n nuestra vida de unidad. Que se pueda repetir de nosotros, como un d&iacute;a se dec&iacute;a de los primeros cristianos: &#8220;Mira c&oacute;mo se aman, y est&aacute;n dispuestos a morir el uno por el otro&#8221; (1). De c&oacute;mo nuestras relaciones son renovadas por el amor se podr&aacute; ver que el Evangelio es capaz de generar una sociedad nueva.<\/p>\n<p>No podemos guardar s&oacute;lo para nosotros el don recibido. &#8220;&iexcl;Ay de m&iacute;, si no predicara el Evangelio!&#8221;, estamos llamados a repetir con San Pablo (2). Si nos dejamos guiar por la voz interior, descubriremos nuevas posibilidades de comunicar, hablando, escribiendo, dialogando. Que el Evangelio vuelva a brillar a trav&eacute;s de nuestras personas, en nuestras casas, en nuestras ciudades, en nuestros pa&iacute;ses. Florecer&aacute; tambi&eacute;n en nosotros una nueva vida; en nuestros corazones crecer&aacute; la alegr&iacute;a; resplandecer&aacute; mejor el Resucitado&#8230; y &eacute;l nos considerar&aacute; &#8220;grandes en su Reino&#8221;.<\/p>\n<p>La vida de Ginetta Calliari es una muestra excelente de esto. Habiendo llegado a Brasil en 1959, con el primer grupo de los Focolares, qued&oacute; impactada al encontrarse bruscamente con las graves desigualdades de ese pa&iacute;s. Entonces puso todo su empe&ntilde;o en el amor rec&iacute;proco, viviendo las palabras de Jes&uacute;s: &#8220;&Eacute;l nos abrir&aacute; el camino&#8221;, dec&iacute;a. Con el paso del tiempo, junto a ella se desarroll&oacute; y consolid&oacute; una comunidad que hoy alcanza a centenares de miles de personas de toda condici&oacute;n y edad, entre habitantes de las favelas y miembros de clases acomodadas, que se ponen al servicio de los m&aacute;s pobres. Es as&iacute; como se han podido concretar obras sociales que le han cambiado la cara a favelas en distintas ciudades. Un&nbsp; peque&ntilde;o &#8220;pueblo&#8221; unido que sigue mostrando que el Evangelio es verdadero. Esa es la dote que Ginetta se llev&oacute; consigo cuando parti&oacute; para el Cielo.<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p>1) Tertuliano, Apologeticum, 39, 7; 2) Cf. 1 Cor. 9, 16.<\/p>\n<p> <meta content=\"YMQYSUWQLF\" name=\"SKYPE_FRAMEID\"\/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl que cumpla y ense\u00f1e (estos mandamientos), ser\u00e1 considerado grande en el Reino de los Cielos\u201d (Mt. 5,19)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-294408","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294408","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294408"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294408\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294408"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294408"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294408"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}