{"id":294424,"date":"2008-03-17T23:00:00","date_gmt":"2008-03-17T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/un-canto-al-amor-de-dios\/"},"modified":"2024-05-13T20:49:43","modified_gmt":"2024-05-13T18:49:43","slug":"un-canto-al-amor-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/un-canto-al-amor-de-dios\/","title":{"rendered":"\u00abUn canto al amor de Dios\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Eminencias reverend\u00edsimas, Excelencias reverend\u00edsimas, Autoridades ilustres, Queridos miembros del Movimiento de los Focolares Queridos hermanos y hermanas,  <strong>La primera lectura nos ha vuelto a proponer<\/strong> que meditemos sobre el conocido pasaje del libro de Job. El justo puesto duramente a prueba proclama, casi grita: \u00abYo s\u00e9 que mi redentor est\u00e1 vivo\u2026 lo ver\u00e9 yo mismo, mis ojos lo contemplar\u00e1n no como extranjero\u00bb. Al mismo tiempo que despedimos a Chiara Lubich, las palabras del san-to Job evocan en nosotros el recuerdo del ardiente deseo del encuentro con Cristo que caracteriz\u00f3 toda su existencia y, de un modo m\u00e1s intenso, los \u00faltimos meses y d\u00edas, probados por el agravarse de la enfermedad que la despoj\u00f3 de todas sus ener-g\u00edas f\u00edsicas, en una gradual subida al calvario que culmin\u00f3 con el dulce retorno al seno del Padre. Chiara ha recorrido la etapa final de la peregrinaci\u00f3n terrena acompa\u00f1ada por las oraciones y el afecto de los suyos, que han estado estrechamente unidos a ella en un grande e ininterrumpido abrazo. D\u00e9bil pero decidido fue, en medio de la noche, su \u00faltimo \u00abs\u00ed\u00bb al m\u00edstico esposo de su alma, Jes\u00fas \u00ababandonado-resucitado\u00bb.\u00a0 Ahora todo est\u00e1 completamente cumplido: el sue\u00f1o de los comienzos se ha hecho realidad, el anhelo apasionado se ha visto saciado. Chiara se encuentra con Aquel que tanto am\u00f3 sin verlo y, llena de gozo, puede exclamar: \u00ab\u00a1S\u00ed, mi redentor est\u00e1 vivo!\u00bb.  <strong>La noticia de su muerte ha suscitado un amplio eco de condolencia<\/strong> en todos los ambientes, entre miles de hombres y mujeres de los cinco continentes, creyentes y no creyentes, poderosos y pobres de la tierra. Benedicto XVI, que inmediatamente mand\u00f3 su confortante bendici\u00f3n, ahora renueva a trav\u00e9s de m\u00ed su seguridad de su participaci\u00f3n en el gran dolor de su familia espiritual.  <strong>Representantes de otras Iglesias cristianas y de distintas religiones<\/strong> se unieron al coro de admirable estima y de profunda participaci\u00f3n. Tambi\u00e9n los medios de comu-nicaci\u00f3n han puesto de relieve el trabajo que ella llev\u00f3 a cabo para difundir el amor evang\u00e9lico entre personas de distinta cultura, fe y formaci\u00f3n. De hecho \u2212lo podemos decir con propiedad\u2013 la vida de Chiara Lubich es un canto al amor de Dios, a Dios que es Amor.  <strong>\u00abQuien est\u00e1 en el amor permanece en Dios y Dios permanece en \u00e9l\u00bb.<\/strong> \u00a1Cu\u00e1ntas veces medit\u00f3 Chiara estas palabras y cu\u00e1ntas veces las reprodujo en sus escritos, por ejemplo en las \u00abpalabras de vida\u00bb a las que han acudido cientos de miles de personas para su formaci\u00f3n espiritual! No hay otro camino para conocer a Dios y pa-ra dar sentido y valor a la existencia humana. S\u00f3lo el Amor divino nos hace capaces de \u00abgenerar\u00bb amor, de amar incluso a los enemigos. \u00c9sta es la novedad cristiana, aqu\u00ed est\u00e1 todo el Evangelio. Pero \u00bfc\u00f3mo vivir el Amor? Despu\u00e9s de la \u00daltima Cena, en medio de la conmovida despedida de los ap\u00f3stoles \u2212lo hemos escuchado hace poco\u2013 Jes\u00fas pide \u00abpara que todos sean uno\u00bb. Es la oraci\u00f3n de Cristo lo que sostiene el camino de sus amigos de todas las \u00e9pocas. Es su Esp\u00edritu el que suscita en la Iglesia testimonios de Evangelio vivo; y sigue siendo \u00c9l, el Dios vivo, el que nos gu\u00eda en las horas de tristeza y duda, de dificultad y de dolor. El que a \u00c9l se conf\u00eda nada teme, ni el esfuerzo de cruzar ma-res tempestuosos ni obst\u00e1culos ni adversidades de ning\u00fan tipo. Quien construye su casa sobre Cristo, construye sobre la roca del Amor, que todo lo soporta, todo lo es-pera, todo lo vence.  <strong>El siglo XX est\u00e1 cuajado de astros luminosos de este amor divino<\/strong>. Por ello no s\u00f3lo habr\u00e1 que recordarlo por las maravillosas conquistas conseguidas en el campo de la t\u00e9cnica y de la ciencia o por el progreso econ\u00f3mico, que \u2212lamentablemente\u2212 no ha eliminado, sino que incluso ha acentuado la injusta distribuci\u00f3n de los recursos y de los bienes entre los pueblos; no pasar\u00e1 a la historia s\u00f3lo por los esfuerzos desplega-dos en el construir la paz, que desgraciadamente no han impedido cr\u00edmenes horren-dos contra la humanidad y conflictos y guerras que no cesan de ensangrentar am-plias regiones de la tierra. El siglo pasado, si bien cargado de no pocas contradiccio-nes, es el siglo en el que Dios suscit\u00f3 innumerables y heroicos hombres y mujeres que, a la vez que curaban las heridas de los enfermos y los que sufren y compart\u00edan la suerte de los peque\u00f1os, de los pobres y de los \u00faltimos, distribu\u00edan el pan de la ca-ridad que sana los corazones, abre las mentes a la verdad, restituye confianza y \u00e1nimo a vidas destrozadas por la violencia, por la injusticia y por el pecado. Algunos de estos pioneros de la caridad la Iglesia los considera ya como santos y beatos: Don Guanella, D. Orione, D. Calabria, la Madre Teresa de Calcuta y otros m\u00e1s.  <strong>Tambi\u00e9n fue el siglo en el que nacieron nuevos movimientos eclesiales<\/strong>, y Chiara Lubich ocupa un lugar en esta constelaci\u00f3n con un carisma que es completamente peculiar y que caracteriza su fisonom\u00eda y su acci\u00f3n apost\u00f3lica. La fundadora del Mo-vimiento de los Focolares, con un estilo silencioso y humilde, no crea instituciones de asistencia y promoci\u00f3n humana, sino que se dedica a encender el fuego del amor de Dios en los corazones. Suscita personas que sean amor en s\u00ed mismas, que vivan el carisma de la unidad, de la comuni\u00f3n con Dios y con el pr\u00f3jimo; personas que difun-dan \u00abel amor-unidad\u00bb haciendo de s\u00ed mismas, de sus casas y de su trabajo un \u00abfocolar\u00bb donde el amor arde, se hace contagioso e incendia todo lo que est\u00e1 a su alre-dedor. Misi\u00f3n \u00e9sta posible a todos porque el Evangelio est\u00e1 al alcance de todos: obispos y sacerdotes, chicos, j\u00f3venes, adultos, consagrados y laicos, casados, fami-lias y comunidades, todos llamados a vivir el ideal de la unidad: \u00ab\u00a1Que todos sean uno!\u00bb. En la \u00faltima entrevista que ella concedi\u00f3 y que apareci\u00f3 precisamente en los d\u00edas de su agon\u00eda, Chiara afirma que \u00abes la maravilla del amor mutuo, la linfa vital del Cuerpo m\u00edstico de Cristo\u00bb.  <strong>As\u00ed es como el Movimiento de los Focolares se compromete a vivir al pie de la letra el Evangelio<\/strong>, \u00abla revoluci\u00f3n social m\u00e1s potente y eficaz\u00bb y de \u00e9l surgen los movi-mientos Familias Nuevas y Humanidad Nueva, la editorial Ciudad Nueva, la ciudadela de Loppiano y otras ciudadelas de testimonio en los distintos continentes y ramas laicas, como por ejemplo los \u00abVoluntarios de Dios\u00bb. En el clima de renovaci\u00f3n suscitado por el pontificado del beato Juan XXIII y por el Concilio Vaticano II, encontr\u00f3 terreno f\u00e9rtil su valiente apertura ecum\u00e9nica y la b\u00fasqueda del di\u00e1logo entre religiones. En los a\u00f1os de la protesta juvenil, el Movimiento Gen lleg\u00f3 a miles y miles de j\u00f3venes, los fascin\u00f3 con el ideal del amor evang\u00e9lico y ampli\u00f3 despu\u00e9s su radio de acci\u00f3n con los \u00abJ\u00f3venes por un mundo unido\u00bb. La propuesta del Evangelio sin paliativos tambi\u00e9n la quiso hacer Chiara a los ni\u00f1os, a los chicos, para los que fund\u00f3 el movimiento \u00abChicos y chicas por la unidad\u00bb. En Brasil, para aliviar las condiciones de los que viv\u00edan en la periferia de las metr\u00f3polis, lanz\u00f3 el proyecto de una \u00abeconom\u00eda de comuni\u00f3n en la libertad\u00bb, formulando una nueva teor\u00eda y praxis econ\u00f3mica basa-das en la fraternidad, para un desarrollo sostenible en beneficio de todos. \u00a1Ojal\u00e1 el Se\u00f1or quisiera que muchos estudiosos y operadores econ\u00f3micos asumieran la econom\u00eda de comuni\u00f3n como un recurso serio para programar un nuevo orden mundial compartido! Y tambi\u00e9n otros muchos encuentros con los representantes de distintas religiones, con personas destacadas de la pol\u00edtica y del mundo de la cultura!  <strong>Mari\u00e1polis, ciudad de Maria<\/strong> es como quiso llamar a los encuentros y a las pro-puestas de una sociedad renovada por el amor evang\u00e9lico. \u00bfPor qu\u00e9 ciudad de Ma-r\u00eda?\u00a0 Porque para Chiara la Virgen es \u00abla precios\u00edsima llave para entrar en el Evange-lio\u00bb. Y quiz\u00e1 precisamente por eso, fue capaz de resaltar en la Iglesia, de manera eficaz y constructiva, su \u00abperfil mariano\u00bb. Decidi\u00f3 confiar su obra a Mar\u00eda d\u00e1ndole precisamente su nombre: Obra de Mar\u00eda. As\u00ed la Obra \u2212afirma Chiara\u2212 \u00abpermanecer\u00e1 en la tierra como otra Mar\u00eda: toda Evangelio, nada m\u00e1s que Evangelio; y puesto que es Evangelio, no morir\u00e1\u00bb. Y \u00bfc\u00f3mo no imaginar que precisamente la Virgen acompa-\u00f1e a Chiara en su llegada a la eternidad?  <strong>Queridos hermanos y hermanas<\/strong>, continuemos con la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica lle-vando al altar nuestro gracias al Se\u00f1or por el testimonio que nos deja esta hermana en Cristo, por sus intuiciones prof\u00e9ticas, que han precedido y preparado los grandes cambios de la historia y los acontecimientos extraordinarios que ha vivido la Iglesia en el siglo XX. Nuestro gracias se une al de Chiara. Considerando los muchos dones y gracias recibidos, Chiara dec\u00eda que, cuando se presentase ante Dios y el Se\u00f1or le preguntase su nombre, responder\u00eda sencillamente: \u00abMi nombre es GRACIAS. Gracias, Se\u00f1or, por todo y por siempre\u00bb.  <strong>A nosotros, especialmente a sus hijos espirituales<\/strong>, les toca la misi\u00f3n de seguir la misi\u00f3n iniciada por ella. Desde el Cielo, donde nos gusta pensar que ha sido acogida por Jes\u00fas, su esposo, seguir\u00e1 caminando con nosotros y ayud\u00e1ndonos. Hoy, al salu-darla con afecto, volvemos a escuchar de su voz esas palabras que ella tantas veces am\u00f3 repetir: \u00abQuisiera que la Obra de Mar\u00eda, al final de los tiempos, cuando tenga que presentarse compacta delante de Jes\u00fas abandonado-resucitado, pueda repetirle \u2013 haciendo suyas las palabras que siempre me han conmovido del te\u00f3logo Jacques Leclercq: \u201c\u2026 En tu d\u00eda, Dios m\u00edo, ir\u00e9 hacia ti\u2026 ir\u00e9 hacia ti, Dios m\u00edo [\u2026] y con mi sue\u00f1o m\u00e1s loco: llevarte el mundo entre mis brazos\u201d\u00bb. \u00c9ste es el sue\u00f1o de Chiara; que sea tambi\u00e9n nuestro m\u00e1s ardiente deseo: \u00abPadre, que todos sean uno, para que el mundo crea\u00bb. \u00a1Am\u00e9n!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda de Su Eminencia el cardenal Tarcisio Bertone al funeral de Chiara Lubich &#8211; 18 de marzo 2008<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-294424","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294424","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294424"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294424\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294424"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294424"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294424"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}