{"id":294446,"date":"2008-05-31T22:00:00","date_gmt":"2008-05-31T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/junio-2008\/"},"modified":"2024-05-13T20:49:57","modified_gmt":"2024-05-13T18:49:57","slug":"junio-2008","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/junio-2008\/","title":{"rendered":"junio 2008"},"content":{"rendered":"<p class=\"RipPdv\">Es suficiente con amar<\/p>\n<p>Cuando se ama se querr&iacute;a estar siempre con la persona amada. Dios tambi&eacute;n tiene ese deseo, porque es Amor. Nos cre&oacute; para que pudi&eacute;ramos encontrarlo. No seremos plenamente felices hasta que no alcancemos una &iacute;ntima uni&oacute;n con &eacute;l, el &uacute;nico que puede saciar nuestro coraz&oacute;n. Baj&oacute; del cielo para estar con nosotros e introducirnos en su comuni&oacute;n. <br \/>Juan, en su carta, habla de &#8220;permanecer&#8221; el uno en el otro, Dios en nosotros y nosotros en &eacute;l, recordando la exigencia m&aacute;s profunda que Jes&uacute;s manifest&oacute; en la &uacute;ltima cena: &#8220;Permanezcan en m&iacute; y yo en ustedes&#8221;. As&iacute; hab&iacute;a dicho el Maestro, explicando con la alegor&iacute;a de la vid y de los sarmientos lo fuerte que es el v&iacute;nculo que nos une a &eacute;l. <sup>(1)<br \/><\/sup>&iquest;C&oacute;mo podemos alcanzar la uni&oacute;n con Dios? Juan no demuestra perplejidad: basta con observar sus mandamientos: <\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en &eacute;l&#8221; <\/p>\n<p>&iquest;Son muchos los mandamientos que hay que observar para llegar a esta unidad? No, desde el momento en que Jes&uacute;s los condens&oacute; en un solo mandato. &#8220;Este es mi mandamiento &#8211; recuerda Juan antes de anunciar la Palabra de vida que elegimos para este mes&#8211;: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros tal como nos mand&oacute;.&#8221; <sup>(2)<br \/><\/sup>Que creamos en Jes&uacute;s y nos amemos como &eacute;l nos am&oacute;: he aqu&iacute; el &uacute;nico precepto. Si la existencia humana encuentra su cumplimiento cuando Dios habita entre nosotros, hay un solo modo para llegar a ser nosotros mismos: amar. Juan est&aacute; tan convencido que sigue repiti&eacute;ndolo durante toda su carta: &#8220;quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en &eacute;l&#8221; <sup>(3)<\/sup>; &#8220;si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros&#8230;&#8221; <sup>(4).<\/sup><br \/>Con respecto a esto, la tradici&oacute;n cuenta que cuando era ya anciano y le preguntaban sobre las ense&ntilde;anzas del Se&ntilde;or, repet&iacute;a siempre las palabras del mandamiento nuevo. Si le preguntaban por qu&eacute; Juan no hablaba de otras cosas, respond&iacute;a: &#8220;&iexcl;Porque es el mandamiento del Se&ntilde;or! Si se lo practica, es suficiente.&#8221;<br \/>Del mismo modo sucede con cada Palabra de Vida: conduce irremediablemente a amar. No podr&iacute;a ser de otra forma, porque Dios es Amor y su Palabra contiene al amor, lo expresa y, si se la vive, transforma todo en amor. <\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en &eacute;l&#8221; <\/p>\n<p>La Palabra de este mes nos invita a que creamos en Jes&uacute;s, a que adhiramos con todo nuestro ser a su Persona y a su ense&ntilde;anza. A que creamos que &eacute;l es el amor de Dios &#8211; como nos ense&ntilde;a Juan en esta carta &#8211; y que por amor dio la vida por nosotros . Que creamos en &eacute;l aun cuando parezca lejano, cuando no lo sintamos, cuando se presenten dificultades o llegue el dolor&#8230;<br \/>Si nos fortalecemos con esta fe, sabremos vivir siguiendo su ejemplo y, obedeciendo a su mandamiento, sabremos amarnos como &eacute;l nos am&oacute;. Amar a&uacute;n cuando el otro no nos parezca amable, cuando tengamos la impresi&oacute;n de que nuestro amor es inadecuado, in&uacute;til; cuando no es correspondido. De esta forma haremos revivir nuestros v&iacute;nculos, cada vez m&aacute;s sinceros, m&aacute;s profundos, y nuestra unidad permitir&aacute; que Dios habite entre nosotros. <\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en &eacute;l&#8221; <\/p>\n<p>&#8220;Durante los primeros a&ntilde;os de matrimonio, mi marido y yo est&aacute;bamos enamorados y era muy f&aacute;cil la relaci&oacute;n entre nosotros. Este &uacute;ltimo tiempo &eacute;l est&aacute; muy cansado y estresado. En Jap&oacute;n el trabajo pesa en las espaldas de un hombre como si fuera un yugo.<br \/>Una noche, al regresar del trabajo, se sent&oacute; a la mesa a cenar. Intent&eacute; sentarme junto a &eacute;l, pero me grit&oacute; que me fuera: &#8216;&iexcl;No tienes derecho a comer, porque no trabajas!&#8217;. Me pas&eacute; la noche llorando, rumiando la idea de irme de casa, de separarme. Al d&iacute;a siguiente me asaltaban mil pensamientos: &#8216;Me equivoqu&eacute; cas&aacute;ndome con &eacute;l, no puedo m&aacute;s vivir a su lado&#8217;. <br \/>Esa tarde habl&eacute; con algunas amigas con quienes comparto mi vida cristiana. Me escucharon con amor y de la comuni&oacute;n con ellas reencontr&eacute; la fuerza y la valent&iacute;a necesarias para seguir. Una vez m&aacute;s, le prepar&eacute; la cena mi marido. A medida que se acercaba la hora de que volviera a casa, mi temor aumentaba: &iquest;c&oacute;mo reaccionar&aacute; hoy? Pero una voz adentro me dec&iacute;a: &#8216;Acoge este dolor, no aflojes. Sigue amando&#8217;. Abri&oacute; la puerta y vi que me hab&iacute;a tra&iacute;do una torta: &#8216;Perd&oacute;name &#8211; me dijo &#8211; por lo que pas&oacute; ayer&#8221;.<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p class=\"nota\">1&nbsp;Cf. Jn. 15, 1-5<br \/>2 1 Jn. 3, 23<br \/>3 Ibid. 4, 16<br \/>4 Ibid. 4. 12<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cQuien guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en \u00e9l\u201d (1 Jn. 3, 24)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3597,46],"tags":[],"class_list":["post-294446","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida-es","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294446","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294446"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294446\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294446"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294446"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294446"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}