{"id":294456,"date":"2008-06-30T22:00:00","date_gmt":"2008-06-30T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/julio-de-2008\/"},"modified":"2024-05-13T20:49:58","modified_gmt":"2024-05-13T18:49:58","slug":"julio-de-2008","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/julio-de-2008\/","title":{"rendered":"julio de 2008"},"content":{"rendered":"<p>&iquest;Has experimentado alguna vez una sed de infinito? &iquest;Has sentido alguna vez en tu coraz&oacute;n el deseo ardiente de abrazar la inmensidad? &iquest;O tal vez has advertido en alg&uacute;n momento, en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de ti, la insatisfacci&oacute;n por todo lo que haces y por lo que eres?<br \/>Si es as&iacute;, te gustar&aacute; encontrar una f&oacute;rmula que te d&eacute; la plenitud que anhelas: algo que no te deje sinsabores por los d&iacute;as que se van medio vac&iacute;os&#8230;<br \/>Hay una frase del Evangelio que nos deja pensando y que, apenas la comprendemos un poco, nos hace exultar de alegr&iacute;a. En ella est&aacute; concentrado todo cuanto debemos hacer en la vida. Resume todas las leyes impresas por Dios en el fondo del coraz&oacute;n de cada hombre. Esc&uacute;chala: Todo lo que deseen que los dem&aacute;s hagan por ustedes, h&aacute;ganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.<br \/>Esa frase se llama &#8220;la regla de oro&#8221;. La trajo Jes&uacute;s, pero ya era conocida universalmente. El Antiguo Testamento la pose&iacute;a, y es patrimonio de todas las grandes religiones mundiales. Eso denota la importancia que tiene para Dios: hasta qu&eacute; punto &Eacute;l quiere que todos los hombres la conviertan en norma de su vida. Cuando se lee es bonita y suena como un eslogan. Esc&uacute;chala de nuevo:<\/p>\n<p><span class=\"RipPdv\">\u00abTodo lo que deseen que los dem&aacute;s hagan por ustedes, h&aacute;ganlo por ellos\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Amemos as&iacute; a cualquier pr&oacute;jimo &#8211;hombre o mujer&#8211; que encontremos durante el d&iacute;a.<br \/>Imagin&eacute;monos que estamos en su situaci&oacute;n y trat&eacute;moslo como quisi&eacute;ramos ser tratados nosotros en su lugar. La voz de Dios que habita dentro de nosotros nos sugerir&aacute; la expresi&oacute;n de amor adecuada para cualquier circunstancia.<br \/>&iquest;Tiene hambre? Pensemos: soy yo quien lo tiene. Y d&eacute;mosle de comer. &iquest;Sufre injusticias? &iexcl;Soy yo quien las sufre! &iquest;Est&aacute; en la oscuridad o en la duda? Soy yo quien lo est&aacute;. Dig&aacute;mosle palabras de consuelo y compartamos sus sufrimientos, y no nos quedemos tranquilos hasta que no est&eacute; iluminado y aliviado. Nosotros quisi&eacute;ramos ser tratados as&iacute;. &iquest;Es un discapacitado? Quiero amarlo hasta el punto de sentir en mi cuerpo y en mi coraz&oacute;n su limitaci&oacute;n f&iacute;sica, y el amor me sugerir&aacute; el modo exacto de actuar para que se sienta igual que los dem&aacute;s, es m&aacute;s, con una gracia mayor, porque los cristianos sabemos cu&aacute;nto vale el dolor.<br \/>Y as&iacute; con todos, sin discriminaci&oacute;n alguna entre el simp&aacute;tico y el antip&aacute;tico, entre el joven y el anciano, entre el amigo y el enemigo, entre el compatriota y el extranjero, entre el lindo y el feo&#8230; El Evangelio quiere decir a todos.<br \/>Me parece o&iacute;r un murmullo general&#8230; Comprendo&#8230; Quiz&aacute; mis palabras parezcan simples, pero &iexcl;qu&eacute; transformaci&oacute;n exigen! &iexcl;Qu&eacute; lejanas est&aacute;n de nuestro modo habitual de pensar y de actuar! Pero, &iexcl;&aacute;nimo! Intent&eacute;moslo. Un d&iacute;a empleado de este modo vale una vida. Y por la noche ya no nos reconoceremos a nosotros mismos. Una alegr&iacute;a desconocida nos invadir&aacute;. Una fuerza nos investir&aacute;. Dios estar&aacute; con nosotros, porque est&aacute; con quienes aman. Los d&iacute;as se ir&aacute;n sucediendo con plenitud.<br \/>Quiz&aacute;s a veces aflojemos, estemos tentados de desanimarnos, de claudicar. Y desear&iacute;amos volver a la vida de antes&#8230; &iexcl;Pero no! &iexcl;&Aacute;nimo! Dios nos da la gracia.<br \/>Volvamos a empezar siempre. Si perseveramos, veremos cambiar lentamente el mundo a nuestro alrededor. Comprenderemos que el Evangelio contiene la vida m&aacute;s fascinante, enciende la luz en el mundo, da sabor a nuestra existencia, contiene el principio para resolver todos los problemas.<br \/>Y no estaremos tranquilos hasta que no comuniquemos nuestra extraordinaria experiencia a otros: a los amigos que puedan comprendernos, a los familiares, a todo aqu&eacute;l a quien nos sintamos impulsados a d&aacute;rsela.<br \/>Renacer&aacute; la esperanza.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abTodo lo que deseen que los dem&aacute;s hagan por ustedes, h&aacute;ganlo por ellos\u00bb<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p>Texto publicado en La doctrina espiritual, Buenos Aires, 2006, p. 162. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTodo lo que deseen que los dem\u00e1s hagan por ustedes, h\u00e1ganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas\u201d (Mt. 7, 12)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-294456","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294456","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294456"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294456\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294456"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294456"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294456"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}