{"id":294460,"date":"2008-07-31T22:00:00","date_gmt":"2008-07-31T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/agosto-de-2008\/"},"modified":"2024-05-13T20:49:58","modified_gmt":"2024-05-13T18:49:58","slug":"agosto-de-2008","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/agosto-de-2008\/","title":{"rendered":"agosto de 2008"},"content":{"rendered":"<p>En todos los pr&oacute;jimos que encuentras durante el d&iacute;a &#8211;de la ma&ntilde;ana a la noche&#8211;, trata de ver a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Si tu ojo es simple, quien mira a trav&eacute;s de &eacute;l es Dios. Y Dios es Amor, y el amor quiere unir conquistando. &iexcl;<\/p>\n<p>Cu&aacute;ntos &#8211;equivoc&aacute;ndose&#8211; miran a las criaturas y a las cosas para poseerlas! Y su mirada es ego&iacute;smo o envidia o, de cualquier modo, pecado. O miran dentro de s&iacute; mismos para poseerse, para poseer su alma, y su mirada est&aacute; apagada, porque est&aacute; aburrida o turbada.<\/p>\n<p>El alma, a imagen de Dios, es amor; y el amor replegado sobre s&iacute; mismo es como la llama que, si no es alimentada, se apaga. Mira fuera de ti: no a ti, no a las cosas, no a las criaturas: mira al Dios fuera de ti para unirte con &Eacute;l. &Eacute;l est&aacute; en el fondo de toda alma que vive, y, si el alma est&aacute; muerta, es el sagrario de un Dios que espera, para alegr&iacute;a y expresi&oacute;n de la propia existencia. Mira, entonces, a cada hermano amando, y amar es donar. <\/p>\n<p>Pero un don reclama otro don y ser&aacute;s, a tu vez, amado. As&iacute;, el amor es amar y ser amado: como en la Trinidad. Y Dios en ti arrebatar&aacute; los corazones, y encender&aacute; la Trinidad que quiz&aacute; descansa en ellos, por la gracia, pero est&aacute; apagada.<\/p>\n<p>No enciendes la luz en un ambiente &#8211;aunque haya corriente el&eacute;ctrica&#8211; hasta que no provocas el contacto de los polos. As&iacute; es la vida de Dios en nosotros: se pone en circulaci&oacute;n para irradiarla m&aacute;s all&aacute;, para que testimonie, a su vez, Cristo: quien liga Cielo y tierra, hermano y hermano.<\/p>\n<p>Mira por lo tanto a cada hermano don&aacute;ndote a &eacute;l para donarte a Jes&uacute;s, y Jes&uacute;s se donar&aacute; a ti. Es ley de amor: &#8220;Den, y se les dar&aacute;&#8221; (Evangelio de Lucas 6,38).<\/p>\n<p>D&eacute;jate poseer por &eacute;l &#8211; por amor a Jes&uacute;s &#8211;, d&eacute;jate &#8220;comer&#8221; por &eacute;l &#8211;como otra Eucarist&iacute;a&#8211;; pon todo a su servicio, que es servicio de Dios, y el hermano vendr&aacute; a ti y te amar&aacute;. Y en el amor fraterno est&aacute; el cumplimiento de todo deseo de Dios, que es mandato: &#8220;Les doy un mandamiento nuevo: &aacute;mense los unos a los otros.&#8221; (Evangelio de Juan 13, 34).<\/p>\n<p>El amor es un Fuego que compenetra los corazones en fusi&oacute;n perfecta. Entonces reencontrar&aacute;s en ti no m&aacute;s a ti mismo, no m&aacute;s al hermano, reencontrar&aacute;s el Amor que es Dios viviente en ti. Y el Amor saldr&aacute; a amar a otros hermanos porque, simplificado el ojo, se reencontrar&aacute; a s&iacute; mismo en los dem&aacute;s y todos ser&aacute;n uno. Y alrededor de ti crecer&aacute; la Comunidad: como alrededor de Jes&uacute;s: doce, setenta y dos, miles&#8230;<\/p>\n<p>Es el Evangelio que al fascinar &#8211;Luz en amor&#8211; arrebata y entusiasma.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s, tal vez morir&aacute;s sobre una cruz para no ser m&aacute;s que el Maestro, pero morir&aacute;s por quien te crucifique, y as&iacute; el amor tendr&aacute; la &uacute;ltima victoria. Su linfa &#8211;esparcida en los corazones&#8211; no morir&aacute;. Fructificar&aacute;, fecundando, alegr&iacute;a y paz y Para&iacute;so abierto. <\/p>\n<p>Y la gloria de Dios crecer&aacute;.<\/p>\n<p>Pero t&uacute; debes ser aqu&iacute; el Amor perfecto.<\/p>\n<p><em><\/em>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p><em><\/em>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Publicada en el diario &#8220;La Via&#8221;, 12 de noviembre de 1949, y reimpresa parcialmente en: Chiara Lubich, La doctrina espiritual, Bunos Aires 2005 pp. 116-117.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa l\u00e1mpara del cuerpo es tu ojo. Cuando tu ojo est\u00e1 sano, todo tu cuerpo est\u00e1 iluminado\u201d (Evangelio de Lucas 11, 34)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3597,46],"tags":[],"class_list":["post-294460","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida-es","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294460","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294460"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294460\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294460"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294460"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294460"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}