{"id":294478,"date":"2008-11-30T23:00:00","date_gmt":"2008-11-30T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/dios-en-nuestra-historia-diciembre-2008\/"},"modified":"2024-05-13T20:50:00","modified_gmt":"2024-05-13T18:50:00","slug":"dios-en-nuestra-historia-diciembre-2008","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/dios-en-nuestra-historia-diciembre-2008\/","title":{"rendered":"Dios en nuestra historia &#8211; Diciembre 2008"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&iquest;Lo recuerdas? Es la palabra que Jes&uacute;s le dirige al Padre en el monte de los Olivos y da sentido a su pasi&oacute;n, seguida de la resurrecci&oacute;n. Expresa en toda su intensidad el drama que Jes&uacute;s vive en su interior. Es la laceraci&oacute;n interior provocada por la repugnancia profunda de su naturaleza humana de frente a la muerte querida por el Padre.<br \/>Pero Cristo no esper&oacute; ese d&iacute;a para adecuar su voluntad a la de Dios. Lo hizo toda su vida.<br \/>Si &eacute;sta fue la conducta de Cristo, &eacute;sta debe ser la actitud de todo cristiano. Tambi&eacute;n t&uacute; debes repetir en tu vida:<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Que no se haga mi voluntad, sino la tuya&#8221;.<\/p>\n<p>Tal vez hasta ahora no lo has pensado, aunque seas bautizado, aunque seas hijo de la Iglesia.<br \/>Tal vez redujiste esta frase a una expresi&oacute;n de resignaci&oacute;n, que se pronuncia cuando no se puede hacer otra cosa. Pero no es &eacute;sta su verdadera interpretaci&oacute;n.<br \/>Mira, en la vida puedes elegir dos direcciones: hacer tu voluntad o libremente elegir hacer la voluntad de Dios.<br \/>Y tendr&aacute;s dos experiencias: la primera, te desilusionar&aacute; pronto, porque quieres treparte al monte de la vida con tus ideas limitadas, con tus medios, con tus pobres sue&ntilde;os, con tus fuerzas.<br \/>De aqu&iacute;, antes o despu&eacute;s, la experiencia de la rutina de una existencia que conoce el aburrimiento, lo inacabado, lo opaco y, a veces, la desesperaci&oacute;n.<br \/>De aqu&iacute;, una vida chata, aunque quieras hacerla colorida, que no te satisface nunca en lo &iacute;ntimo, lo m&aacute;s profundo de ti. <br \/>De aqu&iacute;, al final, una muerte que no deja huella: alguna l&aacute;grima y el inexorable total universal olvido.<br \/>La segunda experiencia: aquella en la que repites tambi&eacute;n t&uacute;: <\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Que no se haga mi voluntad, sino la tuya&#8221;.<\/p>\n<p>Ver&aacute;s: Dios es como sol. Del sol parten muchos rayos que besan a cada uno de los hombres. Son la voluntad de Dios sobre ellos. En la vida, el cristiano, y tambi&eacute;n el hombre de buena voluntad, est&aacute; llamado a caminar hacia el sol, en la luz de su propio rayo, diferente y distinto de todos los dem&aacute;s. Y cumplir&aacute; el maravilloso, particular designio que Dios tiene sobre &eacute;l.<br \/>Si tambi&eacute;n t&uacute; haces as&iacute;, te sentir&aacute;s envuelto en una divina aventura jam&aacute;s so&ntilde;ada. Ser&aacute;s actor y espectador al mismo tiempo de algo grande, que Dios obra en ti y, a trav&eacute;s de ti, en la humanidad.<br \/>Todo lo que te suceda, como dolores y alegr&iacute;as, gracias y desgracias, hechos notables (&eacute;xitos y buena suerte, accidentes o muertes de personas queridas), hechos insignificantes (el trabajo cotidiano en casa, en la oficina o en la escuela) todo, todo adquirir&aacute; un significado nuevo, porque te es ofrecido por la mano de Dios que es Amor. &Eacute;l quiere, o permite, todo para tu bien. Y aunque primero lo pienses solamente por la fe, despu&eacute;s ver&aacute;s con los ojos del alma un hilo de oro que liga acontecimientos y cosas y compone un magn&iacute;fico bordado. El designio, justamente, de Dios sobre ti.<br \/>Tal vez esta perspectiva te atrae. Tal vez quieres sinceramente dar un sentido m&aacute;s profundo a tu vida.<br \/>Entonces escucha. Antes que nada te dir&eacute; cu&aacute;ndo tienes que hacer la voluntad de Dios.<br \/>Piensa un poco: el pasado se fue y no puedes recuperarlo. No te queda m&aacute;s que ponerlo en la misericordia de Dios. El futuro todav&iacute;a no existe. Lo vivir&aacute;s cuando se vulva actual. En la mano tienes solamente el momento presente. Es en &eacute;ste que debes tratar de cumplir la palabra:<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Que no se haga mi voluntad, sino la tuya&#8221;.<\/p>\n<p>Cuando quieres hacer un viaje &#8211; y la vida es tambi&eacute;n un viaje &#8211; est&aacute;s tranquilo en tu asiento. No se te ocurre caminar por el vag&oacute;n para adelante y para atr&aacute;s.<br \/>As&iacute; har&iacute;a quien quiere vivir la vida so&ntilde;ando un futuro que todav&iacute;a no existe, o pensando en el pasado que jam&aacute;s volver&aacute;.<br \/>No: el tiempo camina por s&iacute; mismo. Hace falta estar quietos en el presente y llegaremos al cumplimiento de nuestra vida aqu&iacute; abajo.<br \/>Me preguntar&aacute;s: &iquest;C&oacute;mo hago para distinguir la voluntad de Dios de la m&iacute;a?<br \/>En el presente no es dif&iacute;cil saber cu&aacute;l es la voluntad de Dios. Te indico un camino. Escucha dentro de ti: hay una voz sutil, quiz&aacute;s por ti sofocada demasiadas veces y que se ha vuelto casi imperceptible. Pero esc&uacute;chala bien: es voz de Dios2 . Ella te dice que &eacute;se es el momento de estudiar, o de amar a quien necesita, o de trabajar, o de superar una tentaci&oacute;n, o de seguir tu deber de cristiano, u otro de ciudadano. Ella te invita a escuchar a alguien que te habla en nombre de Dios, o a afrontar con valent&iacute;a situaciones dif&iacute;ciles&#8230;<br \/>Escucha, escucha. No la hagas callar. Es el tesoro m&aacute;s precioso que posees. S&iacute;guela.<br \/>Y entonces, momento tras momento, construir&aacute;s tu historia, que es historia humana y divina al mismo tiempo, porque est&aacute; hecha por ti en colaboraci&oacute;n con Dios. Y ver&aacute;s maravillas: ver&aacute;s lo que puede hacer Dios en una persona que dice, con toda su vida:<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Que no se haga mi voluntad, sino la tuya&#8221;.<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cQue no se haga mi voluntad, sino la tuya\u201d (Lc.22, 42)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-294478","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294478","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294478"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294478\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294478"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294478"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294478"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}