{"id":294506,"date":"2009-03-31T22:00:00","date_gmt":"2009-03-31T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/abril-2009-con-los-ojos-abiertos\/"},"modified":"2024-05-13T20:50:03","modified_gmt":"2024-05-13T18:50:03","slug":"abril-2009-con-los-ojos-abiertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/abril-2009-con-los-ojos-abiertos\/","title":{"rendered":"Abril 2009 &#8211; Con los ojos abiertos"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&iquest;Observaste c&oacute;mo en general no vives la vida sino que la arrastras en espera de un &#8220;despu&eacute;s&#8221;, en el que tendr&iacute;a que llegar lo &#8220;bello&#8221;?<br \/>El hecho es que un &#8220;despu&eacute;s-bello&#8221; tiene que llegar, pero no es lo que esperas.<br \/>Un instinto divino te lleva a esperar a alguien o algo que pueda satisfacerte. Y piensas tal vez en el d&iacute;a de fiesta, o en el tiempo libre, o en un encuentro particular&#8230; pero pasados &eacute;stos, no quedas satisfecho, al menos plenamente. Y retomas el tran tran de una existencia vivida sin convicci&oacute;n, siempre en espera.<br \/>La verdad es que, entre los elementos que componen tambi&eacute;n tu vida, hay uno del que nadie puede escapar; es el encuentro cara a cara con el Se&ntilde;or que viene. Esto es lo &#8220;bello&#8221; a lo que inconscientemente tiendes, porque est&aacute;s hecho para la felicidad. Y la felicidad plena te la puede dar solamente &Eacute;l.<br \/>Y Jes&uacute;s, sabiendo que t&uacute; y yo estamos ciegos en esta b&uacute;squeda, nos amonesta: <\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Est&eacute;n prevenidos, porque ustedes no saben qu&eacute; d&iacute;a vendr&aacute; su Se&ntilde;or.&#8221;<\/p>\n<p>Vigilen. Est&eacute;n bien atentos. Est&eacute;n despiertos.<br \/>Porque hay muchas cosas de las que no est&aacute;s seguro en el mundo, pero de una ciertamente no puedes tener dudas: de que un d&iacute;a tienes que morir. Y esto para el cristiano significa presentarse delante de Cristo que viene.<br \/>Puede ser que tambi&eacute;n t&uacute; seas como la mayor&iacute;a que quiere olvidarse de la muerte, a prop&oacute;sito. Tienes miedo de ese momento y vives como si no existiera. Dices con tu vida terrenal, con el enraizarte cada vez m&aacute;s en ella: la muerte me hace temblar, por lo tanto, no existe. En cambio, ese momento vendr&aacute;. Porque Cristo seguramente viene.<br \/>Con estas palabras Jes&uacute;s entiende su venida en el &uacute;ltimo d&iacute;a. As&iacute; como subi&oacute; al Cielo entre los ap&oacute;stoles, volver&aacute;.<br \/>Pero estas palabras quieren decir tambi&eacute;n la venida del Se&ntilde;or al final de la vida de cada hombre. Adem&aacute;s, cuando el hombre muere, para &eacute;l, el mundo termin&oacute;.<br \/>Y ya que no sabes si Cristo viene hoy, esta tarde, ma&ntilde;ana, o dentro de un a&ntilde;o o m&aacute;s, debes estar alerta. Justamente como aquellos que est&aacute;n despiertos porque saben que los ladrones vendr&aacute;n a desvalijar su casa, pero no saben la hora.<br \/>Y, si Jes&uacute;s viene, quiere decir que esta vida es pasajera. Y si es as&iacute;, m&aacute;s que desvalorizarla, tienes que darle la m&aacute;xima importancia. Debes prepararte para ese encuentro con una vida digna. (&#8230;)<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Est&eacute;n prevenidos, porque ustedes no saben qu&eacute; d&iacute;a vendr&aacute; su Se&ntilde;or.&#8221;<\/p>\n<p>Ciertamente, hace falta que t&uacute; tambi&eacute;n est&eacute;s atento. Tu vida no es solamente un pac&iacute;fico sucederse de actos. Es tambi&eacute;n una lucha. Y las tentaciones m&aacute;s variadas, como las sexuales, las de la vanidad, las del apego al dinero, las de la violencia, son tus primeros enemigos.<br \/>Si vigilas siempre, no te dejar&aacute;s tomar por sorpresa. Vigila bien quien ama. Es propio del amor vigilar. Cuando se ama a una persona, el coraz&oacute;n vigila siempre esper&aacute;ndola, y cada minuto que pasa sin ella es en funci&oacute;n de ella.<br \/>As&iacute; hace una esposa amorosa cuando se esfuerza, o prepara cuanto puede servir a su esposo ausente: hace todo pensando en &eacute;l. Y cuando llega, en su saludo exultante est&aacute; todo el alegre trabajo del d&iacute;a.<br \/>As&iacute; hace una madre, cuando toma un peque&ntilde;o descanso durante la asistencia de su hijo enfermo. Duerme, pero su coraz&oacute;n vigila.<br \/>As&iacute; act&uacute;a quien ama a Jes&uacute;s. Hace todo en funci&oacute;n de &Eacute;l, a quien encuentra en las simples manifestaciones de su voluntad de cada momento, y a quien encontrar&aacute; solemnemente el d&iacute;a en el que vendr&aacute;.<br \/>Es el 3 de noviembre de 1974. Se concluye en Santa Mar&iacute;a, en el sur de Brasil, un encuentro espiritual de 250 j&oacute;venes, de las cuales la mayor parte proviene de la ciudad de Pelotas. El primer &oacute;mnibus, con cuarenta y cinco personas, parte: muchas canciones, mucha alegr&iacute;a, mucho amor a Jes&uacute;s. En un momento del viaje, algunas chicas dicen juntas el rosario con los misterios dolorosos y le piden a la Virgen la fidelidad a Dios, hasta la muerte.<br \/>En una curva, por un desperfecto mec&aacute;nico, el colectivo cae en un barranco de unos cincuenta metros, y vuelca tres veces. Mueren seis chicas.<br \/>Una sobreviviente dice: &#8220;Vi la muerte de cerca, pero no tuve miedo, porque Dios estaba all&iacute;&#8221;. Otra: &#8220;Cuando me di cuenta de que pod&iacute;a moverme, en medio de los hierros retorcidos, mir&eacute; el cielo estrellado y, arrodillada entre los cuerpos de mis compa&ntilde;eras, rec&eacute;. Dios estaba all&iacute; al lado nuestro&#8230;&#8221;. El padre de Carmen Regina, una de las v&iacute;ctimas, cont&oacute; que su hija a menudo repet&iacute;a: &#8220;Es hermoso morir, pap&aacute;, se parte para estar junto a Jes&uacute;s&#8221;.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Est&eacute;n prevenidos, porque ustedes no saben qu&eacute; d&iacute;a vendr&aacute; su Se&ntilde;or.&#8221;<\/p>\n<p>Las j&oacute;venes de Pelotas, porque amaban, vigilaban, y cuando lleg&oacute; el Se&ntilde;or fueron a recibirlo con alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>Chiara Lubich<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEst\u00e9n prevenidos, porque ustedes no saben qu\u00e9 d\u00eda vendr\u00e1 su Se\u00f1or\u201d (Mt, 24, 42)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-294506","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294506","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294506"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294506\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294506"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294506"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294506"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}