{"id":294516,"date":"2009-05-31T22:00:00","date_gmt":"2009-05-31T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/junio-2009\/"},"modified":"2024-05-13T20:50:04","modified_gmt":"2024-05-13T18:50:04","slug":"junio-2009","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/junio-2009\/","title":{"rendered":"junio 2009"},"content":{"rendered":"<p>&iquest;Puedes imaginar un sarmiento separado de la vid? No tiene futuro, nin-guna esperanza, ha dejado de ser fecundo y no le queda m&aacute;s que secarse para que lo quemen.<br \/>Imagina a qu&eacute; muerte espiritual est&aacute;s destinado, como cristiano, si no permaneces unido a Cristo. Da miedo. Aunque trabajes mucho de la ma&ntilde;a-na a la noche, aunque creas ser &uacute;til a la humanidad, aunque tus amigos te aplaudan, aunque tus bienes terrenales crezcan, aunque hagas sacrificios notables&#8230;la esterilidad es completa. Todo ello podr&aacute; tener sentido para ti en esta tierra, pero no significa nada para Cristo y en funci&oacute;n de la eternidad. Y es la vida que m&aacute;s importa.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en m&iacute;, y yo en &eacute;l, da mucho fruto, porque separados de m&iacute;, nada pueden hacer&#8221;.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo puedes permanecer en Cristo y Cristo en ti? &iquest;C&oacute;mo ser un sarmiento verde y lozano de la vid?<br \/>En primer lugar, es necesario que creas en Cristo. Pero no basta. Tu fe tiene que influir en la dimensi&oacute;n concreta de la vida: debes vivir conforme a esta fe, poniendo en pr&aacute;ctica las palabras de Jes&uacute;s. Por lo tanto, no puedes descuidar los medios divinos que Cristo te dej&oacute;, mediante los cuales obtener o ganar nuevamente la unidad con &eacute;l, eventualmente quebrada. A&uacute;n as&iacute;, Cristo todav&iacute;a no te sentir&aacute; bien unido a &eacute;l si no te esfuerzas por estar injer-tado en tu comunidad eclesial, en tu Iglesia local.<\/p>\n<p><span class=\"RipPdv\">&#8220;Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en m&iacute;, y yo en &eacute;l, da mucho fruto, porque separados de m&iacute;, nada pueden hacer&#8221;.<br \/><\/span><br \/>&#8220;El que permanece en m&iacute;, y yo en &eacute;l&#8221;. &iquest;Adviertes que Cristo habla de la unidad tuya con &eacute;l, pero tambi&eacute;n de la suya contigo? Si est&aacute;s unido a &eacute;l, &eacute;l est&aacute; en ti, est&aacute; en lo &iacute;ntimo de tu coraz&oacute;n, y nacen una relaci&oacute;n y un colo-quio de amor rec&iacute;proco, una colaboraci&oacute;n entre Jes&uacute;s y t&uacute;, disc&iacute;pulo suyo.<br \/>La consecuencia es dar mucho fruto, tal como un sarmiento bien unido a la vid da racimos sabrosos. &#8220;Mucho fruto&#8221; significa que tendr&aacute;s una verdadera fecundidad apost&oacute;lica, es decir, la capacidad de abrir los ojos de muchos a las palabras &uacute;nicas y revolucionarias de Cristo; y estar&aacute;s en condiciones de darles la fuerza para seguirlo. &#8220;Mucho fruto&#8221; significa &#8220;mucho&#8221;, y no &#8220;poco&#8221;. Esto puede querer decir que sabr&aacute;s llevar a las personas que te rodean una corriente de bondad, de comuni&oacute;n, de amor rec&iacute;proco.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en m&iacute;, y yo en &eacute;l, da mucho fruto, porque separados de m&iacute;, nada pueden hacer&#8221;.<\/p>\n<p>Pero &#8220;mucho fruto&#8221; no significa s&oacute;lo el bien espiritual y material de los de-m&aacute;s, sino tambi&eacute;n el tuyo: crecer interiormente, santificarte personalmente depende de tu uni&oacute;n con Cristo.<br \/>Santificarte. Quiz&aacute;s esta palabra, en los tiempos que corren, te parecer&aacute; un anacronismo, una inutilidad o una utop&iacute;a. No es as&iacute;. Los tiempos presen-tes pasar&aacute;n y con ellos las miradas parciales, erradas, contingentes. Queda-r&aacute; la verdad. Hace dos mil a&ntilde;os Pablo, el Ap&oacute;stol dec&iacute;a claramente que Dios quiere para todos los cristianos la santificaci&oacute;n. Teresa de &Aacute;vila, doctora de la Iglesia, est&aacute; segura de que cualquiera, incluso el hombre com&uacute;n y corrien-te, puede alcanzar la m&aacute;s alta contemplaci&oacute;n. El Concilio Vaticano II afirma que todo el pueblo de Dios est&aacute; llamado a la santidad. <br \/>Estas son voces certeras. Trata, entonces, de recoger en tu vida tambi&eacute;n el &#8220;mucho fruto&#8221; de la santificaci&oacute;n que ser&aacute; posible s&oacute;lo si est&aacute;s unido a Cristo.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en m&iacute;, y yo en &eacute;l, da mucho fruto, porque separados de m&iacute;, nada pueden hacer&#8221;.<\/p>\n<p>&iquest;Observaste que Jes&uacute;s ve el fruto como consecuencia del &#8220;perma-necer&#8221; unidos a &eacute;l?<br \/>Podr&iacute;as caer en el error de muchos cristianos: activismo, activismo, obras, obras&#8230;por el bien de los dem&aacute;s, sin darse tiempo para considerar si est&aacute;n realmente unidos a Cristo. Se trata de un error: creer que se da mucho fruto, pero no es lo que Cristo en ti y contigo puede dar.<br \/>Para dar un fruto duradero, que lleve el sello divino, es necesario perma-necer unidos a Cristo; y cuanto m&aacute;s permanezcas unido a &eacute;l, mucho m&aacute;s fruto dar&aacute;s. <br \/>Adem&aacute;s, el verbo empleado por Jes&uacute;s, &#8220;permanecer&#8221;, da la idea no tanto de momentos en los que se da fruto, sino de un estado permanente de fe-cundidad. De hecho, si conoces a personas que viven de esta manera, ve-r&aacute;s que tal vez con una simple sonrisa, con una palabra, con el comporta-miento cotidiano, con la actitud frente a las distintas situaciones de la vida, llegan a los corazones y, a veces, provocan un encuentro con Dios.<br \/>Algo similar sucedi&oacute; con los santos. Pero no debemos desalentarnos, por-que tambi&eacute;n los cristianos comunes pueden dar fruto. <\/p>\n<p class=\"RipPdv\">&#8220;Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en m&iacute;, y yo en &eacute;l, da mucho fruto, porque separados de m&iacute;, nada pueden hacer&#8221;.<\/p>\n<p>Estamos en Portugal. Mar&iacute;a del Socorro, terminada la secundaria, entr&oacute; a la universidad. El ambiente es dif&iacute;cil. Muchos de sus compa&ntilde;eros se enfren-tan, siguiendo sus ideolog&iacute;as, y cada uno quiere arrastrar detr&aacute;s de s&iacute; a los que todav&iacute;a no se definen. Mar&iacute;a sabe bien cu&aacute;l es su camino, aunque no sea f&aacute;cil explicarlo: seguir a Jes&uacute;s y permanecer unida a &eacute;l. Sus compa&ntilde;e-ros la tildan de poco definida, carente ideales. No conocen sus ideas. A ve-ces sinti&oacute; un cierto reparo, sobre todo al entrar en la iglesia. Pero sigue yen-do porque siente que tiene que permanecer unida a Jes&uacute;s.<br \/>Se acerca la Navidad. Mar&iacute;a se da cuenta de que algunos de sus compa-&ntilde;eros no van a poder viajar a sus casas porque viven demasiado lejos, y les propone a los dem&aacute;s hacerles un regalo a los que no se quedan. Se sor-prende mucho cuando todos aceptan.<br \/>Luego llegan las elecciones universitarias y otra sorpresa: es elegida re-presentante de su curso. Pero el estupor es m&aacute;s fuerte todav&iacute;a cuando oye decir: &#8220;Es l&oacute;gico que te hayan elegido porque eres la &uacute;nica que tiene una l&iacute;-nea precisa, que sabe lo que quiere y c&oacute;mo realizarlo&#8221;. Algunos se interesa-ron por su ideal y quisieron vivir como ella. Un buen fruto de la perseveran-cia de Mar&iacute;a del Socorro en el permanecer unida a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cYo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en m\u00ed, y yo en \u00e9l, da mucho fruto, porque separados de m\u00ed, nada pueden hacer\u201d.  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