{"id":294554,"date":"2009-12-31T23:00:00","date_gmt":"2009-12-31T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/enero-2010\/"},"modified":"2024-05-13T20:50:28","modified_gmt":"2024-05-13T18:50:28","slug":"enero-2010","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/enero-2010\/","title":{"rendered":"Enero 2010"},"content":{"rendered":"<p><i>Del 18 al 25 de enero en muchas partes del mundo se celebra la Semana de Oraci&oacute;n por la Unidad de los Cristianos, mientras que en otras se celebra en Pentecost&eacute;s.<br \/> Chiara Lubich sol&iacute;a comentar la cita b&iacute;blica elegida cada a&ntilde;o para esta ocasi&oacute;n mediante la Palabra de vida del mismo mes.<br \/> Este a&ntilde;o la frase b&iacute;blica para la Semana de Oraci&oacute;n es <\/i><b>&laquo;Vosotros sois testigos de todas estas cosas&raquo;<\/b><i> (Lc 24, 48). Para ayudarnos a vivirla proponemos este texto de Chiara como &ldquo;llamada apremiante&rdquo; a que nosotros, cristianos, demos juntos testimonio de la presencia de Dios en el mundo.<\/i><\/p>\n<p><span style=\"padding-right: 0px; padding-left: 0px; font-weight: bold; font-size: 14px; padding-bottom: 0px; margin: 0px; color: #206bd1; padding-top: 12px\">&laquo;&iexcl;&Eacute;sta es la morada que Dios ha establecido entre los seres humanos! &Eacute;l habitar&aacute; con ellos, ellos ser&aacute;n su pueblo y &Eacute;l ser&aacute; el Dios-con-ellos&raquo; <\/span><\/p>\n<p>La Palabra de Dios de este mes nos interpela. Si queremos formar parte de su pueblo, deberemos dejarlo vivir entre nosotros.<br \/> Pero &iquest;c&oacute;mo puede ser eso? Y &iquest;c&oacute;mo saborear un poco ya desde esta tierra esa alegr&iacute;a sin fin que brotar&aacute; de la visi&oacute;n de Dios?<br \/> Eso es precisamente lo que Jes&uacute;s nos revel&oacute;; &eacute;se es precisamente el sentido de su venida: comunicarnos su vida de amor con el Padre para que la vivamos nosotros tambi&eacute;n.<\/p>\n<p> Los cristianos podemos vivir esta frase ya desde ahora y tener a Dios entre nosotros. Tenerlo entre nosotros requiere ciertas condiciones, como afirman los Padres de la Iglesia. Para S. Basilio es vivir seg&uacute;n la voluntad de Dios; para S. Juan Cris&oacute;stomo es amar como am&oacute; Jes&uacute;s; para S. Teodoro Estudita es el amor rec&iacute;proco; y para Or&iacute;genes es el acuerdo de pensamiento y de sentimientos para llegar a la concordia que &laquo;une y contiene al Hijo de Dios&raquo; .<br \/> En las ense&ntilde;anzas de Jes&uacute;s est&aacute; la clave para que Dios habite entre nosotros: &laquo;Amaos unos a otros como ya os he amado&raquo; (cf. Jn 13, 34). El amor rec&iacute;proco es la clave de la presencia de Dios. &laquo;Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros&raquo; (1 Jn 4,12), porque &laquo;Donde est&aacute;n dos o tres reunidos en mi nombre, all&iacute; estoy yo en medio de ellos&raquo; (Mt 18,20), dice Jes&uacute;s.<\/p>\n<p><span style=\"padding-right: 0px; padding-left: 0px; font-weight: bold; font-size: 14px; padding-bottom: 0px; margin: 0px; color: #206bd1; padding-top: 12px\">&laquo;Dios habitar&aacute; con ellos; ellos ser&aacute;n su pueblo&raquo;.<\/span><\/p>\n<p>Por lo tanto, no est&aacute; tan lejos ni es inalcanzable el d&iacute;a que marcar&aacute; el cumplimiento de todas las promesas de la Antigua Alianza: &laquo;Mi morada estar&aacute; junto a ellos. Yo ser&eacute; su Dios y ellos ser&aacute;n mi pueblo&raquo;. (Ez. 37,27).<br \/> Todo se cumple ya en Jes&uacute;s, que despu&eacute;s de su existencia hist&oacute;rica, sigue estando presente entre los que viven la nueva ley del amor mutuo, es decir, la norma que los constituye en pueblo, el pueblo de Dios.<br \/> Esta Palabra de vida es, pues, una llamada de atenci&oacute;n apremiante, sobre todo para nosotros los cristianos, para que demos testimonio de la presencia de Dios con el amor. &laquo;Vuestro amor mutuo ser&aacute; el distintivo por el que todo el mundo os reconocer&aacute; como disc&iacute;pulos m&iacute;os&raquo; (Jn 13, 35). Vivir el mandamiento nuevo de esta manera pone las premisas para que se concrete la presencia de Jes&uacute;s entre los hombres.<br \/> No podemos hacer nada si esta presencia no est&aacute; garantizada, una presencia que da sentido a la fraternidad sobrenatural que Jes&uacute;s ha tra&iacute;do a la tierra para toda la humanidad.<\/p>\n<p><span style=\"padding-right: 0px; padding-left: 0px; font-weight: bold; font-size: 14px; padding-bottom: 0px; margin: 0px; color: #206bd1; padding-top: 12px\">&laquo;Dios habitar&aacute; con ellos; ellos ser&aacute;n su pueblo&raquo;.<\/span><\/p>\n<p>Pero nos corresponde especialmente a los cristianos, aunque pertenezcamos a distintas comunidades eclesiales, mostrar al mundo el espect&aacute;culo de un solo pueblo compuesto por todas las etnias, razas y culturas, por mayores y peque&ntilde;os, enfermos y sanos. Un &uacute;nico pueblo del que se pueda decir, como de los primeros cristianos: &laquo;Mira c&oacute;mo se aman y est&aacute;n dispuestos a dar la vida el uno por el otro&raquo;.<br \/> &Eacute;ste es el &ldquo;milagro&rdquo; que la humanidad aguarda para poder seguir teniendo esperanza, y una aportaci&oacute;n necesaria para el progreso ecum&eacute;nico, para el camino hacia la unidad plena y visible de los cristianos. Es un &ldquo;milagro&rdquo; a nuestro alcance, o mejor dicho, al alcance de Aquel que, habitando entre los suyos unidos por el amor, puede cambiar la suerte del mundo y llevar a la humanidad entera hacia la unidad.<\/p>\n<p><i>Chiara Lubich<br \/> Palabra de vida, enero 1999; publicada en la revista Ciudad Nueva, enero 1999.<br \/> <\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abDios habitar\u00e1 con ellos; ellos ser\u00e1n su pueblo\u00bb. (cf. Ap 21, 3)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-294554","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294554","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294554"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294554\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294554"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294554"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294554"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}