{"id":294652,"date":"2010-05-31T22:00:00","date_gmt":"2010-05-31T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/junio-2010-paradoja-cristiana\/"},"modified":"2024-05-13T20:50:51","modified_gmt":"2024-05-13T18:50:51","slug":"junio-2010-paradoja-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/junio-2010-paradoja-cristiana\/","title":{"rendered":"Junio 2010 &#8211; Paradoja Cristiana"},"content":{"rendered":"<p>En esta palabra se ponen de relieve dos vidas diferentes: la terrenal, que se construye en este mundo; y la sobrenatural, dada por Dios a trav&eacute;s de Jes&uacute;s, vida que no termina con la muerte y que nadie nos puede quitar.<br \/> Frente a la existencia se pueden tomar dos actitudes. Una es apegarse a la vida terrenal, consider&aacute;ndola como el &uacute;nico bien; y entonces nos inclinar&iacute;amos a pensar en nosotros mismos, en nuestras cosas, en lo creado, nos encerrar&iacute;amos en nuestro caparaz&oacute;n, afirmando solamente el propio yo, y encontrar&iacute;amos como conclusi&oacute;n, al final, inevitablemente, s&oacute;lo la muerte. Otra es creer que hemos recibido de Dios una existencia mucho m&aacute;s profunda y aut&eacute;ntica; y as&iacute; tendr&iacute;amos el valor de vivir de forma tal de merecer este don, hasta el punto de sacrificar nuestra vida terrenal por la otra.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14px; font-weight: bold; color: rgb(32, 107, 209); padding: 12px 0pt 0pt; margin: 0pt;\">&ldquo;El que encuentre su vida, la perder&aacute;; y el que pierda su vida por m&iacute;, la encontrar&aacute;&rdquo;&nbsp; <\/span><\/p>\n<p> Cuando Jes&uacute;s dijo estas palabras, pensaba en el martirio. Nosotros, como todo cristiano, para seguir al Maestro y permanecer fieles al Evangelio, tenemos que estar dispuestos a perder nuestra vida, muriendo &ndash;si fuera necesario&ndash; tambi&eacute;n de forma violenta; y con la gracia de Dios nos ser&iacute;a dada la vida verdadera. Jes&uacute;s fue el primero que &ldquo;perdi&oacute; su vida&rdquo; y la recuper&oacute; glorificada. &Eacute;l nos advirti&oacute; que no tenemos que temer a &ldquo;los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma&quot; (1). <br \/> Hoy nos dice: <\/p>\n<p> <span style=\"font-size: 14px; font-weight: bold; color: rgb(32, 107, 209); padding: 12px 0pt 0pt; margin: 0pt;\">&ldquo;El que encuentre su vida, la perder&aacute;; y el que pierda su vida por m&iacute;, la encontrar&aacute;.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p> Si lees atentamente el Evangelio, notar&aacute;s que Jes&uacute;s vuelve sobre esta idea nada menos que siete veces, lo cual demuestra su importancia y la consideraci&oacute;n que le otorgaba. <br \/> Pero para Jes&uacute;s la exhortaci&oacute;n a perder la propia vida no es s&oacute;lo una invitaci&oacute;n al martirio. Se trata de una ley fundamental de la vida cristiana.<br \/> Tenemos que estar dispuestos a renunciar a ser nosotros mismos el ideal de la vida, renunciar a nuestra independencia ego&iacute;sta. Si queremos ser verdaderos cristianos tiene que ser Cristo el centro de nuestra existencia. &iquest;Y qu&eacute; quiere &Egrave;l de nosotros? El amor por los dem&aacute;s. Si asumimos esta propuesta, nos habremos perdido y habremos encontrado la vida.<br \/> Esta idea de no vivir para uno mismo no significa, como podr&iacute;a pensarse, una actitud de renuncia o de pasividad. El compromiso del cristiano es siempre grande y su sentido de responsabilidad, total.<\/p>\n<p> <span style=\"font-size: 14px; font-weight: bold; color: rgb(32, 107, 209); padding: 12px 0pt 0pt; margin: 0pt;\">&ldquo;El que encuentre su vida, la perder&aacute;; y el que pierda su vida por m&iacute;, la encontrar&aacute;&rdquo;&nbsp; <\/span><\/p>\n<p> Desde este momento podemos experimentar que la donaci&oacute;n, el amor vivido, hace crecer en nosotros la vida. Cuando hayamos dedicado nuestra jornada al servicio de los dem&aacute;s, cuando hayamos sabido transformar el trabajo cotidiano, acaso mon&oacute;tono y duro, en un gesto de amor, probaremos la alegr&iacute;a de sentirnos m&aacute;s realizados.<br \/> Despu&eacute;s de esta breve existencia, si seguimos los mandatos de Jes&uacute;s, centrados todos en el amor, encontraremos la existencia eterna. Recordemos el juicio de Jes&uacute;s en el &uacute;ltimo d&iacute;a. &Eacute;l dir&aacute; a los que est&aacute;n a su derecha: &ldquo;Vengan, benditos de mi Padre&#8230; porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; estaba de paso, y me alojaron; desnudo y me vistieron&#8230;&rdquo; (2).<br \/> Para hacernos part&iacute;cipes de esa existencia que no pasa, tendr&aacute; en cuenta &uacute;nicamente si hemos amado al pr&oacute;jimo; y considerar&aacute; si lo hemos tratado como si fuera &Eacute;l.<\/p>\n<p> <span style=\"font-size: 14px; font-weight: bold; color: rgb(32, 107, 209); padding: 12px 0pt 0pt; margin: 0pt;\">&ldquo;El que encuentre su vida, la perder&aacute;; y el que pierda su vida por m&iacute;, la encontrar&aacute;&rdquo;&nbsp; <\/span><\/p>\n<p> &iquest;C&oacute;mo vivir esta Palabra? &iquest;C&oacute;mo perder nuestra vida para encontrarla? Prepar&aacute;ndonos para el grande y decisivo examen.<br \/> Miremos a nuestro alrededor y colmemos la jornada con actos de amor. Cristo se nos presenta en nuestros hijos, en la esposa, en el marido, en los compa&ntilde;eros de trabajo, de partido, de recreaci&oacute;n&#8230; Hagamos el bien a todos. Y no olvidemos a aquellos de los que tomamos noticia por los diarios, a trav&eacute;s de amigos o en la televisi&oacute;n&#8230; Hagamos algo por todos, de acuerdo con nuestras posibilidades. Y cuando nos parezcan agotadas, a&uacute;n podremos rezar por ellos. Lo que cuenta es el amor.<br \/> <i><br \/> Chiara Lubich<\/i><\/p>\n<p> Publicaci&oacute;n mensual del Movimiento de los Focolares. Este texto fue publicado en junio de 1999.<i><\/p>\n<p> 1. Evangelio de Mateo 20, 28.<br \/> 2. Cf. Mateo, 25, 34 y siguientes.<\/i><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl que encuentre su vida, la perder\u00e1; y el que pierda su vida por m\u00ed, la encontrar\u00e1\u201d  (Mt 10.39)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-294652","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294652","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294652"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294652\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294652"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294652"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294652"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}