{"id":294662,"date":"2010-06-30T22:00:00","date_gmt":"2010-06-30T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/julio-2010\/"},"modified":"2024-05-13T20:50:52","modified_gmt":"2024-05-13T18:50:52","slug":"julio-2010","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/julio-2010\/","title":{"rendered":"Julio 2010"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-family: Verdana\">En esta brev&iacute;sima par&aacute;bola, Jes&uacute;s sacude fuertemente la imaginaci&oacute;n de quienes lo escuchan. Todos sab&iacute;an el valor de las perlas que, junto al oro, en ese entonces eran lo m&aacute;s precioso que se conoc&iacute;a. Por otro lado, las Escrituras hablaban de la sabidur&iacute;a, es decir, del conocimiento de Dios como algo que no puede compararse &quot;ni siquiera con una joya invaluable&quot; .<br \/> Pero en la par&aacute;bola se pone de relieve el acontecimiento excepcional, sorprendente e inesperado que representa para aquel comerciante el haber descubierto, quiz&aacute;s en un bazar, una perla que s&oacute;lo a sus ojos expertos ten&iacute;a un valor inestimable y de la cual, por lo tanto, podr&iacute;a obtener un beneficio enorme. Es por eso que, despu&eacute;s de haber hecho sus c&aacute;lculos, decide que vale la pena vender todo para comprar la perla. &iquest;Qui&eacute;n no habr&iacute;a hecho lo mismo? <br \/> He aqu&iacute; entonces el profundo significado de la par&aacute;bola: el encuentro con Jes&uacute;s, es decir, con el Reino de Dios entre nosotros &ndash; &iexcl;he aqu&iacute; la perla! &ndash;, es una ocasi&oacute;n &uacute;nica que hay que tomar al vuelo, comprometiendo hasta el fondo todas las propias energ&iacute;as y cuanto poseemos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"padding-right: 0px; padding-left: 0px; font-weight: bold; font-size: 14px; padding-bottom: 0px; margin: 0px; color: #206bd1; padding-top: 0px; font-family: Verdana, Geneva, Arial, Helvetica, sans-serif\">&quot;El reino de Dios se parece a un comerciante que compra perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra&quot;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span>No es la primera vez que los disc&iacute;pulos se sienten frente a una exigencia radical, es decir frente a ese todo que es necesario dejar para seguir a Jes&uacute;s: los bienes m&aacute;s preciosos, como son los afectos familiares, la seguridad econ&oacute;mica, las garant&iacute;as para el futuro.<br \/> Pero esta no es una petici&oacute;n&nbsp; injustificada ni absurda. <br \/> Por un &quot;todo&quot; que se pierde hay un &quot;todo&quot; que se gana, inestimablemente m&aacute;s precioso. Cada vez que Jes&uacute;s pide algo, promete tambi&eacute;n dar mucho, mucho m&aacute;s, en una medida desbordante.<br \/> As&iacute;, con esta par&aacute;bola nos asegura que tendremos entre las manos un tesoro que nos har&aacute; ricos para siempre.<br \/> Y, si nos puede parecer equivocado dejar lo cierto por lo incierto, un bien seguro por un bien s&oacute;lo prometido, pensemos en aquel mercader: &eacute;l sabe que esa perla es preciosa y espera confiado la ganancia que obtendr&aacute; al venderla.<br \/> As&iacute;, quien quiere seguir a Jes&uacute;s sabe, ve, con los ojos de la fe, qu&eacute; inmensa ganancia ser&aacute; compartir con &Eacute;l la herencia del Reino por haber dejado todo, al menos espiritualmente. <br \/> A todos los hombres Dios les ofrece en la vida una oportunidad semejante para aprovecharla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"padding-right: 0px; padding-left: 0px; font-weight: bold; font-size: 14px; padding-bottom: 0px; margin: 0px; color: #206bd1; padding-top: 0px; font-family: Verdana, Geneva, Arial, Helvetica, sans-serif\"><span style=\"\">&quot;El reino de Dios se parece a un comerciante que compra perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra&quot;.<br \/> <\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana\">&nbsp;<br \/> Es una invitaci&oacute;n concreta a poner a un lado todos aquellos &iacute;dolos que pueden ocupar el puesto de Dios en el coraz&oacute;n: la carrera, el matrimonio, el estudio, una bonita casa, la profesi&oacute;n, el deporte, la diversi&oacute;n, etc.<br \/> Es una invitaci&oacute;n a poner a Dios en el primer lugar, en el centro de cada uno de nuestros pensamientos, de cada uno de nuestros afectos, porque todo en la vida debe converger hacia &Eacute;l y todo debe venirnos de &Eacute;l.<br \/> Haciendo as&iacute;, buscando el Reino, seg&uacute;n la promesa evang&eacute;lica, el resto se nos dar&aacute; por a&ntilde;adidura . Posponiendo todo por el Reino de Dios, recibiremos el c&eacute;ntuplo en casas, hermanos, hermanas, padres y madres , porque el Evangelio tiene una clara dimensi&oacute;n humana: Jes&uacute;s es Hombre-Dios y junto al alimento espiritual nos asegura el pan, la casa, el vestido, la familia.<br \/> Quiz&aacute; debemos aprender de los &ldquo;peque&ntilde;os&rdquo; a fiarnos m&aacute;s de la Providencia del Padre, que no le hace faltar nada a quien da, por amor, lo que da.<br \/> En la Rep&uacute;blica del Congo un grupo de muchachos fabrican por varios meses tarjetas art&iacute;sticas con la c&aacute;scara del pl&aacute;tano, que despu&eacute;s venden en Alemania. En un primer momento se dejaban todo lo recaudado (algunos manten&iacute;an con ello a toda la familia), pero luego decidieron poner en com&uacute;n el 50% y ahora 35 j&oacute;venes desempleados reciben una ayuda monetaria.<br \/> Y Dios no se deja vencer en generosidad: dos de estos muchachos han dado tal testimonio en el negocio al que se dedican, que varios comerciantes han ido en busca de personal a ese negocio. As&iacute;, 11 de ellos han encontrado un trabajo fijo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><i><span style=\"font-family: Verdana\">Chiara Lubich<\/span><\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&quot;El reino de Dios se parece a un comerciante que compra perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra&quot; (Mt 13,45-46)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-294662","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294662","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294662"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294662\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294662"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294662"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294662"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}