{"id":294670,"date":"2010-08-31T22:00:00","date_gmt":"2010-08-31T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/septiembre-2010\/"},"modified":"2024-05-13T20:50:53","modified_gmt":"2024-05-13T18:50:53","slug":"septiembre-2010","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/septiembre-2010\/","title":{"rendered":"Septiembre 2010"},"content":{"rendered":"<p>Jes&uacute;s le responde a Pedro con estas palabras despu&eacute;s de que &eacute;ste, tras haber o&iacute;do cosas maravillosas de la boca de Jes&uacute;s, le preguntara: &laquo;Se&ntilde;or, &iquest;cu&aacute;ntas veces tendr&eacute; que perdonar a mi hermano si peca contra m&iacute;? &iquest;Hasta siete veces?&raquo;. Y Jes&uacute;s: &laquo;No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete&raquo;.<br \/> Bajo la influencia de la predicaci&oacute;n del Maestro, Pedro, bueno y generoso como era, probablemente hab&iacute;a pensado atenerse a esta nueva pauta haciendo algo excepcional: llegando a perdonar hasta siete veces. [&hellip;]<br \/> Pero, al responder &laquo;hasta setenta veces siete&raquo;, Jes&uacute;s dice que para &eacute;l el perd&oacute;n tiene que ser ilimitado: es necesario perdonar siempre.<\/p>\n<p> <span style=\"padding-bottom: 0pt; margin: 0pt; padding-left: 0pt; padding-right: 0pt; color: rgb(32,107,209); font-size: 14px; font-weight: bold; padding-top: 12px\">&laquo;No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete&raquo;.<\/span><\/p>\n<p> Esta Palabra nos recuerda el canto b&iacute;blico de L&aacute;mec, un descendiente de Ad&aacute;n: &laquo;Ca&iacute;n ser&aacute; vengado siete veces, L&aacute;mec setenta y siete&raquo; . Es as&iacute; como empieza a extenderse el odio en las relaciones entre los hombres del mundo: crece como un r&iacute;o desbordado.<br \/> A ese extenderse del mal, Jes&uacute;s opone un perd&oacute;n sin l&iacute;mites, incondicionado, capaz de romper la cadena de la violencia.<br \/> El perd&oacute;n es la &uacute;nica soluci&oacute;n para frenar el desorden y abrir a la humanidad un futuro que no sea la autodestrucci&oacute;n.<\/p>\n<p> <span style=\"padding-bottom: 0pt; margin: 0pt; padding-left: 0pt; padding-right: 0pt; color: rgb(32,107,209); font-size: 14px; font-weight: bold; padding-top: 12px\">&laquo;No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete&raquo;.<\/span><\/p>\n<p> Perdonar. Perdonar siempre. El perd&oacute;n no es olvido, que muchas veces significa no querer mirar la realidad de frente. El perd&oacute;n no es debilidad, es decir, pasar por alto una ofensa por miedo al que la ha cometido si es m&aacute;s fuerte. El perd&oacute;n no consiste en decir que no tiene importancia lo que es grave o que es bueno lo que es malo.<br \/> El perd&oacute;n no es indiferencia. El perd&oacute;n es un acto de voluntad y de lucidez, por lo tanto de libertad, que consiste en acoger a los hermanos como son no obstante el mal que nos han hecho, como Dios nos acoge a nosotros, pecadores, no obstante nuestros defectos. El perd&oacute;n consiste en no responder a la ofensa con la ofensa, sino en hacer lo que dice S. Pablo: &laquo;No te dejes vencer por el mal, sino vence el mal con el bien&raquo; .<br \/> El perd&oacute;n consiste en darle la oportunidad a quien te ha hecho un agravio de que pueda tener una relaci&oacute;n nueva contigo; la oportunidad de que ambos pod&aacute;is retomar la vida, tener un porvenir en el que el mal no tenga la &uacute;ltima palabra.<\/p>\n<p> <span style=\"padding-bottom: 0pt; margin: 0pt; padding-left: 0pt; padding-right: 0pt; color: rgb(32,107,209); font-size: 14px; font-weight: bold; padding-top: 12px\">&laquo;No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete&raquo;.<\/span><\/p>\n<p> &iquest;C&oacute;mo se har&aacute; entonces para vivir esta Palabra?<br \/> Pedro le hab&iacute;a peguntado a Jes&uacute;s: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntas veces tendr&eacute; que perdonar a mi hermano?&rdquo;.<br \/> Y Jes&uacute;s, entonces, al responder, ten&iacute;a en la mira sobre todo las relaciones entre cristianos, entre miembros de la misma comunidad.<br \/> Y por lo tanto, antes que nada, que hace falta comportarse as&iacute; con los otros hermanos y hermanas en la fe: en familia, en el trabajo, en la escuela o en la comunidad de la que se forma parte.<br \/> Sabemos que a menudo se quiere compensar con un acto, con una palabra correspondiente, la ofensa sufrida.<br \/> Se sabe que por diversidad de caracteres, o por nerviosismo, o por otras causas, las faltas de amor son frecuentes entre personas que viven juntas. Y bien, hace falta recordar que solamente una actitud de perd&oacute;n, siempre renovada, puede mantener la paz y la unidad entre hermanos.<br \/> Estar&aacute; siempre la tendencia a pensar en los defectos de las hermanas y de los hermanos, a acordarse de su pasado, a quererlos diferentes de c&oacute;mo son&#8230; hace falta el h&aacute;bito de verlos con un ojo nuevo, y nuevos ellos mismos, acept&aacute;ndolos siempre, enseguida y hasta el fondo, aunque no se arrepientan.<br \/> &Aacute;nimo. Comenzamos una vida as&iacute;, que nos asegura una paz jam&aacute;s probada y mucha alegr&iacute;a desconocida.<br \/> <b><br \/> Chiara Lubich<\/b><\/p>\n<p>Publicaci&oacute;n mensual del Movimiento de los Focolares<\/p>\n<p>1.&nbsp;Este texto fue publicado en septiembre de 1999. <br \/> 2.&nbsp;Gn. 4, 24.<br \/> 3.&nbsp;Rom. 12, 21.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete\u00bb (Mt 18, 22)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-294670","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294670","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294670"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294670\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294670"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294670"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294670"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}