{"id":295024,"date":"2011-03-08T17:04:18","date_gmt":"2011-03-08T16:04:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/reflexiones-sobre-las-cenizas\/"},"modified":"2024-05-13T20:51:54","modified_gmt":"2024-05-13T18:51:54","slug":"reflexiones-sobre-las-cenizas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/reflexiones-sobre-las-cenizas\/","title":{"rendered":"Reflexiones sobre Las Cenizas"},"content":{"rendered":"<p><p>\u00abEsta ma\u00f1ana record\u00e9 que somos polvo y que en polvo nos hemos de convertir.<\/p>\n<p>Esta verdad elemental asusta y parece l\u00fagubre, (\u2026) y en cambio <strong>la Iglesia recuerda esta realidad precisamente para acrecentar la vida. <\/strong>Si un hombre eval\u00faa lo que es materialmente, no le dar\u00e1 esa importancia idol\u00e1trica a las cosas materiales: la riqueza, el espacio vital, los territorios, la materia prima, la mercanc\u00eda\u2026 Los valora por lo que valen: como medios para vivir y no para destruir. Y si considera la propia pulverizaci\u00f3n inminente, evita dejarse corroer por la soberbia fratricida, el querer ponerse por encima de los dem\u00e1s para tener a los otros bajo sus pies y aplastarlos (\u2026) Si esta verdad del polvo la meditaran los Gobernantes, se dar\u00edan cuenta de cu\u00e1nto nos matamos para nada y de cu\u00e1n est\u00fapido es el odio, y de cu\u00e1n sinsentido es la guerra, de cu\u00e1nto es vital la paz, y de lo poco grandes que son, y que han sido, esos jefes que se creyeron dioses, mientras que en cambio eran pobres bufones de la Bestia.<\/p>\n<p>(\u2026) Estos hombres por cuya alabanza o protecci\u00f3n tu agonizas, delincuentes por cuyo dominio tiemblas, por cuyo amor te consumes, tambi\u00e9n ellos caer\u00e1n, en picada, bajo el yugo subterr\u00e1neo del silencio: un silencio truncado s\u00f3lo por el rumor imperceptible de la disgregaci\u00f3n celular; y all\u00e1 se equiparar\u00e1n ricos y pobres, comandantes y comandados.<\/p>\n<p>(\u2026) Esto quiere decir que es in\u00fatil y tonto honorar el mont\u00f3n de equipaje del propio viaje: riquezas, joyas, t\u00edtulos, posici\u00f3n social, administrativa, espadas y artilugios. Mejor ser libres, ir r\u00e1pido y sin preocupaciones. San Francisco quiso ser libre de sus vestiduras: si ten\u00eda una fue porque se la regalaron.<\/p>\n<p>Y por lo tanto <strong>el d\u00eda de las cenizas es d\u00eda de liberaci\u00f3n: de realismo, puesto all\u00ed para recordarnos la realidad, que es bondad y simplicidad y amor, <\/strong>similar al aire terso y penetrante de los montes contra la irrespirable descomposici\u00f3n de pestilencias y hedores y \u00e1cido carb\u00f3nico de nuestras casas de los hornos, trapos y chismes.<\/p>\n<p>(\u2026) Esta conmemoraci\u00f3n de las cenizas no es l\u00fagubre, es alegre. Es in\u00fatil tratar de meter la cabeza bajo la tierra para no ver; la muerte es segura; y aturdirse y negarla y hacer estr\u00e9pito no sirve. En cambio, precisamente porque la existe la muerte, podemos ver la vanidad de todo, uno no se afana por nada: se abandona a la Providencia, encuentra en este estado de \u00e1nimo la serenidad del hijo\u00a0 en brazos de su Padre.<\/p>\n<p>(\u2026) Dicen: -Un rito, con un recuerdo as\u00ed, humilla.<\/p>\n<p>Humillar quiere decir volver a poner <em>en el humus:<\/em> sobre la tierra. Existe quien surgiendo, se infla, como un globo: y estando arriba, cree que tiene que mirar a la gente desde lo alto, y tenerla a sus pies. Y <strong>la Iglesia nos recuerda que somos todos siervos el uno del otro: y porque podemos servirnos rec\u00edprocamente nos mantenemos libres. <\/strong> La soberbia es sat\u00e1nica y lleva a la esclavitud. Tener presentes nuestras culpas nos impide considerarnos superiores a los dem\u00e1s. La humildad es la virtud de la democracia: es la democracia; as\u00ed como el orgullo es la autodestrucci\u00f3n \u2013o la maquinaria- de la plutocracia.<\/p>\n<p>(\u2026) Y por lo tanto, \u00bfde qu\u00e9 sirve matarse por el ma\u00f1ana? Cada d\u00eda tiene su cruz. <strong>Quien se desvincula de la preocupaci\u00f3n por el futuro, y del embarazo de las ambiciones, es una persona libre, que r\u00e1pidamente se abre camino, no exigiendo de la vida m\u00e1s de lo que da.<\/strong><\/p>\n<p>(&#8230;) La duraci\u00f3n es breve: es tonto perder tiempo en peleas que anticipan la tumba. Cuya tumba es una etapa verminosa, pero que no termina. Es m\u00e1s se empieza. Pensar que m\u00e1s all\u00e1 empieza la vida o una muerte inmortal le sustrae el miedo a la muerte. La misma abre el acceso a la casa: la casa donde ya no se pagan alquileres, ni nos vemos sofocados por los impuestos y se prendes la radio no te toca escuchar a un demagogo decr\u00e9pito o un fanfarr\u00f3n se\u00f1or de los pueblos. S\u00f3lo que el acceso se le concede a quien ha amado y perdonado; se le niega a quien ha odiado y hecho sufrir. Esa es la casa del amor: y <strong>el amor, en su \u00e1pice, es perfecta justicia\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p>Igino Giordani, <em>Las Fiestas<\/em>, SEI, Tur\u00edn, 1954, pp.62-68<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este per\u00edodo de preparaci\u00f3n a la Pascua reportamos un escrito de Igino Giordani de 1954.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-295024","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/295024","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=295024"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/295024\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=295024"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=295024"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=295024"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}