{"id":295140,"date":"2011-04-01T02:00:24","date_gmt":"2011-04-01T00:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/abril-2011\/"},"modified":"2024-05-13T20:52:08","modified_gmt":"2024-05-13T18:52:08","slug":"abril-2011","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/abril-2011\/","title":{"rendered":"Abril 2011"},"content":{"rendered":"<p>Pero al final, Jes\u00fas se vuelve a rendir a su voluntad: <\/p>\n<h3><span style=\"color: #008080\">\u00abNo se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres t\u00fa\u00bb.<\/span><\/h3>\n<p> Jes\u00fas sabe que su pasi\u00f3n no es un acontecimiento fortuito ni una simple decisi\u00f3n de los hombres, sino un designio de Dios. Ser\u00e1 procesado y rechazado por los hombres, pero el \u00abc\u00e1liz\u00bb viene de las manos de Dios.  Jes\u00fas nos ense\u00f1a que el Padre tiene un designio de amor para cada uno de nosotros, nos ama con un amor personal y, si creemos en ese amor y correspondemos con el nuestro \u2013\u00e9sa es la condici\u00f3n\u2013, hace que todo coopere al bien. A Jes\u00fas nada le sucedi\u00f3 por casualidad, ni siquiera la pasi\u00f3n y la muerte.  Y luego vino la Resurrecci\u00f3n, cuya fiesta solemne celebramos este mes.  El ejemplo de Jes\u00fas resucitado debe iluminar nuestra vida. Todo lo que se presenta, lo que sucede, lo que nos rodea y tambi\u00e9n todo lo que nos hace sufrir lo debemos saber leer como voluntad de Dios, que nos ama, o como una permisi\u00f3n suya, que de todos modos nos ama. Entonces, todo tendr\u00e1 sentido en la vida, todo ser\u00e1 extremadamente \u00fatil, incluso lo que de momento nos parece incomprensible y absurdo o lo que nos puede sumir en una angustia mortal, como a Jes\u00fas. Bastar\u00e1 con que, junto con \u00c9l, sepamos repetir con un acto de total confianza en el Padre: <\/p>\n<h3><span style=\"color: #008080\">\u00abNo se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres t\u00fa\u00bb.<\/span><\/h3>\n<p> Su voluntad es que vivamos, que le demos gracias con alegr\u00eda por los dones de la vida, aunque, ciertamente, a veces no es como nos la imaginamos: un objetivo ante el que resignarse, especialmente cuando nos topamos con el dolor, ni una serie de actos mon\u00f3tonos diseminados por nuestra existencia.  La voluntad de Dios es su voz, que continuamente nos habla y nos invita; es su modo de expresarnos su amor para darnos la plenitud de su Vida.  Podr\u00edamos imagin\u00e1rnosla como el sol, cuyos rayos representan la voluntad de Dios sobre cada uno de nosotros. Cada uno camina por un rayo, distinto del rayo de quien est\u00e1 al lado, pero en cualquier caso un rayo del sol, es decir, la voluntad de Dios. De modo que todos hacemos una sola voluntad, la de Dios, pero para cada uno es diferente. Cuanto m\u00e1s se acercan los rayos al sol, m\u00e1s se acercan entre s\u00ed. Tambi\u00e9n nosotros, cuanto m\u00e1s nos acercamos a Dios \u2013haciendo cada vez m\u00e1s perfectamente la divina voluntad\u2013, m\u00e1s nos acercamos entre nosotros\u2026 hasta que todos seamos uno.  Si vivimos as\u00ed, todo puede cambiar en nuestra vida. M\u00e1s que estar con quien nos gusta y amarlos s\u00f3lo a ellos, podemos relacionarnos con todos los que la voluntad de Dios pone a nuestro lado. En vez de preferir lo que m\u00e1s nos gusta, podemos entregarnos a lo que la voluntad de Dios nos sugiere, y preferirlo. El estar completamente proyectados en la divina voluntad de ese momento (\u00ablo que quieres t\u00fa\u00bb) nos llevar\u00e1 como consecuencia a desapegarnos de todas las cosas y de nuestro yo (\u00abno lo que yo quiero\u00bb), un desapego que no buscamos adrede, pues buscamos s\u00f3lo a Dios, pero que de hecho encontramos. Entonces la alegr\u00eda ser\u00e1 plena. Basta con sumergirse en el momento que pasa y hacer en ese momento la voluntad de Dios, repitiendo: <\/p>\n<h3><span style=\"color: #008080\">\u00abNo se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres t\u00fa\u00bb.<\/span><\/h3>\n<p> &nbsp;  El momento pasado ya no existe; el futuro todav\u00eda no est\u00e1 en nuestro poder. Es como un viajero que va en tren: para llegar a su destino no camina hacia adelante y atr\u00e1s en el tren, sino que se queda sentado en su sitio. As\u00ed es como tenemos que estar: firmes en el presente. El tren del tiempo camina por s\u00ed solo. A Dios s\u00f3lo lo podemos amar en el presente que se nos da pronunciando nuestro \u00abs\u00ed\u00bb a su voluntad de un modo fuerte, radical, decidido y activo.  Amemos, pues, ofreciendo una sonrisa, llevando a cabo un trabajo, conduciendo el coche, preparando la comida, organizando una actividad o amemos a la persona que sufre a nuestro lado.  Y no deben atemorizarnos las pruebas ni el dolor si en ellos sabemos reconocer, como Jes\u00fas, la voluntad de Dios, es decir, su amor por cada uno de nosotros. Es m\u00e1s, podremos rezar diciendo: \u00abSe\u00f1or, haz que no tema nada, \u00a1porque todo lo que suceda no ser\u00e1 m\u00e1s que tu voluntad! Se\u00f1or, que no desee nada, pues no hay nada m\u00e1s deseable que tu voluntad.  \u00bb\u00bfQu\u00e9 es lo que importa en la vida? Tu voluntad es lo que importa.  \u00bbQue no me desaliente por nada, porque en todo est\u00e1 tu voluntad. Que no me enardezca por nada, porque todo es voluntad tuya\u00bb.  Chiara Lubich  <\/p>\n<hr size=\"1\" \/>  <em>Palabra de vida<\/em>, abril 2003, publicada en<em> Ciudad Nueva, <\/em>n\u00ba 397, p\u00e1g. 24.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNo se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres t\u00fa\u00bb (Mc 14, 36)<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-295140","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/295140","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=295140"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/295140\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=295140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=295140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=295140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}