{"id":295424,"date":"2011-06-13T12:46:38","date_gmt":"2011-06-13T10:46:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/diplomacia\/"},"modified":"2024-05-13T20:52:43","modified_gmt":"2024-05-13T18:52:43","slug":"diplomacia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/diplomacia\/","title":{"rendered":"Diplomacia"},"content":{"rendered":"<p><img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-200x200 wp-image-39179\" style=\"margin-right: 10px;border: 0pt\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/20110613-e-200x200.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"200\" \/><strong>\u00abCuando uno llora, debemos llorar con \u00e9l.<\/strong> Y si r\u00ede gozar con \u00e9l. As\u00ed se reparte la cruz, al ser llevada por muchos hombros y se multiplica la alegr\u00eda, compartida por muchos corazones. Hacerse uno con el pr\u00f3jimo es un camino, el camino por excelencia para hacerse uno con Dios. (&#8230;) Hasta establecer entre los dos los elementos esenciales para que el Se\u00f1or pueda decir de nosotros: \u201c<em>Donde est\u00e1n dos o tres reunidos en mi nombre, all\u00ed estoy yo en medio de ellos<\/em>\u201d. Es decir hasta garantizarnos, por cuanto est\u00e1 en nuestras manos, la presencia de Jes\u00fas y caminar en la vida, siempre, como peque\u00f1a iglesia en marcha; iglesia incluso en casa, en la escuela, en la oficina, en el parlamento. Caminar en la vida como los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, con ese Tercero entre nosotros que da valor divino a todo nuestro obrar.  <strong>Por tanto, no somos nosotros, m\u00edseros y limitados,<\/strong> solos y dolientes, los que actuamos en la vida.  Camina con nosotros el Omnipotente, y quien permanece unido a \u00c9l da mucho fruto. De una c\u00e9lula nacen m\u00e1s c\u00e9lulas, y de un tejido m\u00e1s tejidos. Y hacerse uno con el pr\u00f3jimo se logra con ese completo olvido de s\u00ed mismo que \u2013 sin advertirlo y sin preocuparse de ello \u2013 posee quien se acuerda del otro, del pr\u00f3jimo.  <strong>Esta es la diplomacia de la caridad<\/strong>, que tiene muchas expresiones y manifestaciones de la diplomacia ordinaria, por lo cual no dice todo lo que podr\u00eda decir, pues no le gustar\u00eda al hermano y no ser\u00eda agradable a Dios; sabe esperar, sabe hablar, y sabe llegar a la  meta. Divina diplomacia del Verbo que se hace carne para divinizarnos. Pero tiene un sello especial y caracter\u00edstico que la distingue de aqu\u00e9lla de la que habla el mundo, para el cual decir \u201cdiplom\u00e1tico\u201d muchas veces es sin\u00f3nimo de reticente o incluso de falso.  <strong>La diplomacia divina tiene esto de grande y de suyo, tal vez \u00fanicamente suyo<\/strong>: se mueve por el bien del otro y, por lo tanto, est\u00e1 desprovista de toda sombra de ego\u00edsmo. Esta regla de vida deber\u00eda inspirar toda diplomacia y con la ayuda de Dios esto es posible, porque \u00c9l no s\u00f3lo es due\u00f1o de los individuos, sino rey de las naciones y de toda sociedad.  <strong>Si cada diplom\u00e1tico es sus propias funciones obrara impulsado por la caridad<\/strong> hacia el otro Estado igual que hacia su propia patria, se ver\u00eda iluminado hasta tal punto por la ayuda de Dios, que contribuir\u00eda a establecer entre los Estados relaciones an\u00e1logas a las que debe haber entre los hombres. (&#8230;)  Que Dios nos ayude y dispong\u00e1monos a ello para que, desde el Cielo, el Se\u00f1or pueda ver este nuevo espect\u00e1culo: su testamento realizado entre los pueblos.  <strong>A nosotros nos puede parecer un sue\u00f1o, para Dios en cambio, es la norma<\/strong> que garantiza la paz en el mundo y la valoraci\u00f3n de los individuos, en la unidad de esa humanidad que ya conoce Jes\u00fas\u00bb.  <em>Chiara Lubich &#8211; Meditaciones (1959)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El testamento de Jes\u00fas vivido entre los pueblos: de un escrito de Chiara sobre las relaciones entre las Naciones.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.centrochiaralubich.org\/es.html\"><\/p>\n<div class=\"link_left\">\u00bb Centro Chiara Lubich<\/div>\n<p><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-295424","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/295424","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=295424"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/295424\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=295424"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=295424"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=295424"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}