{"id":295490,"date":"2011-07-30T21:00:14","date_gmt":"2011-07-30T19:00:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/vivir-el-carisma-testimonio-y-difusion\/"},"modified":"2024-05-13T20:52:52","modified_gmt":"2024-05-13T18:52:52","slug":"vivir-el-carisma-testimonio-y-difusion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/vivir-el-carisma-testimonio-y-difusion\/","title":{"rendered":"Vivir el carisma: testimonio y difusi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Alegr\u00eda aut\u00e9ntica, la que se lee en el rostro, en los ojos, en los gestos, y que tiene su ra\u00edz en lo m\u00e1s profundo del ser humano y libera energ\u00edas sepultadas que no pueden dejar de actuar. Alegr\u00eda que contagia y libera y ayuda a leer los hechos de la vida.  Esta experiencia fue el \u00fanico testimonio que caracteriz\u00f3 los primeros tiempos del Movimiento y es la v\u00eda sobre la cual camina quien se acerca a \u00e9l  Como le sucedi\u00f3 a Graziella De Luca en la Sala Massaia donde se reun\u00eda la naciente comunidad de los Focolares, en Trento, en los primeros a\u00f1os de la aventura de la unidad: \u00abMientras Chiara hablaba, vi con los ojos del alma una gran luz y comprend\u00ed que aquella luz era Dios, el amor infinito. El entendimiento acompa\u00f1aba esta luz interior: decir \u201ccomprend\u00ed\u201d era incluso un camino demasiado largo, se trataba de una sensaci\u00f3n inmediata. Era Dios, amor infinito, que saciaba completamente mi alma, en m\u00ed no quedaba ning\u00fan vac\u00edo. Era lo que siempre hab\u00eda buscado\u00bb.  La experiencia de ser amados por Dios y responder con amor, es la trama de cada historia contada en todos los \u00e1mbitos y en todos los lugares donde el Movimiento act\u00faa, ya sea en los peque\u00f1os grupos de comuni\u00f3n, que en los encuentros p\u00fablicos promovidos por el Movimiento y es el empuje hacia la fraternidad universal que comienza en el lugar donde se vive en el momento presente: en la familia, en la escuela, en el trabajo, tambi\u00e9n en una cama de hospital. Es la irradiaci\u00f3n natural personal y comunitaria que lleva, por ejemplo, a trabajar para lograr una inculturaci\u00f3n profunda del Evangelio y del \u201ccarisma de la unidad\u201d en \u00c1frica y en cualquier otro pa\u00eds o continente.  Subrayando que esta \u00e9poca est\u00e1 llamada a vivir la unidad, Chiara Lubich escribi\u00f3:\u00a0 \u00ab (\u2026) si se vive, los efectos en la sociedad pronto ser\u00e1n evidentes. Uno de ellos ser\u00e1\u00a0 la estima rec\u00edproca entre los Pa\u00edses, entre los pueblos. Esto es algo inusual. De hecho estamos acostumbrados a ver fuertes fronteras entre pueblo y pueblo; a temer la potencia del otro; al m\u00e1ximo se hacen alianzas para el beneficio propio. Pero dif\u00edcilmente se piensa en actuar \u2013ya que la moral popular nunca ha llegado hasta esto\u2013 solamente por amor hacia el otro pueblo. Pero cuando la vida del Cuerpo m\u00edstico se desarrolle entre las personas, que amar\u00e1n efectivamente a sus pr\u00f3jimos como a s\u00ed mismos, blancos o negros, rojos o amarillos, ser\u00e1 f\u00e1cil trasplantar esta ley entre los Estados. Y suceder\u00e1 un fen\u00f3meno nuevo, porque el amor o encuentra o hace semejantes y los pueblos aprender\u00e1n la parte mejor el uno del otro y las virtudes se har\u00e1n circular para el enriquecimiento de todos. Entonces existir\u00e1 la unidad y la diversidad y en el mundo surgir\u00e1 un pueblo que, a\u00fan siendo hijo de la tierra pero impregnado de las leyes del cielo, podr\u00e1 llamarse el \u201cpueblo de Dios\u201d\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La alegr\u00eda de ser amados por Dios no se puede ocultar: es el descubrimiento del hilo de oro que une todos los hechos de la existencia. De all\u00ed nace el compromiso en favor de la fraternidad universal que comienza en el lugar donde se vive en el momento presente. Tercera reflexi\u00f3n sobre la cultura de la unidad.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-295490","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/295490","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=295490"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/295490\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=295490"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=295490"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=295490"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}