{"id":295664,"date":"2011-10-02T04:00:07","date_gmt":"2011-10-02T02:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/espiritualidad-de-la-unidad-la-palabra\/"},"modified":"2024-05-13T20:53:13","modified_gmt":"2024-05-13T18:53:13","slug":"espiritualidad-de-la-unidad-la-palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/espiritualidad-de-la-unidad-la-palabra\/","title":{"rendered":"Espiritualidad de la unidad: La Palabra"},"content":{"rendered":"<p><img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-46236\" style=\"margin-left: 10px;border: 0pt none\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/20111001-02.jpg\" alt=\"\" width=\"261\" height=\"193\" \/> <strong><\/strong><strong>Viv\u00edan una frase del Evangelio<\/strong> y la novedad, para aquel tiempo, consist\u00eda en el hecho de que Chiara y sus primeras compa\u00f1eras, para darse \u00e1nimo rec\u00edprocamente y para crecer juntas, compartieran los frutos de la vida de la Palabra en sus vidas.  <strong>Escrib\u00eda Chiara: \u201cEstamos siempre en tiempos de guerra. Cada vez que suena la sirena de las alarmas a\u00e9reas podemos llevar con nosotros al refugio solamente un peque\u00f1o libro: el Evangelio.<\/strong> Lo abrimos y esas palabras, si bien tan conocidas, se iluminan por el nuevo carisma, como si debajo de ellas se encendiera una luz. Nos inflaman el coraz\u00f3n y nos empujan a ponerlas enseguida en pr\u00e1ctica. Todas nos atraen y tratamos de vivirlas una por una. Yo leo para todas, por ejemplo: \u201cAma a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d (Mt 19,19). El pr\u00f3jimo. \u00bfD\u00f3nde estaba el pr\u00f3jimo? Estaba all\u00ed, a nuestro lado, en todas esas personas afectadas por la guerra, heridas, sin casa, desnudas, hambrientas y sedientas. Inmediatamente nos dedicamos a ellas de muchas formas.  <strong>\u201cEl Evangelio asegura: \u201cPidan y obtendr\u00e1n\u201d (Mt 7,7)<\/strong>. Pedimos para los pobres y \u2013una cosa totalmente extraordinaria durante la guerra- \u00a1vemos c\u00f3mo nos llenamos de un sinf\u00edn de bienes! Un d\u00eda, y este es uno de los primeros episodios que a menudo se cuenta, un pobre me pidi\u00f3 un par de zapatos n\u00b0 42. Sabiendo que Jes\u00fas se identific\u00f3 con los pobres, dirijo al Se\u00f1or esta oraci\u00f3n, en la iglesia de Santa Clara del hospital que lleva el mismo nombre: \u201cDame un par de zapatos n\u00b0 42, para ti en ese pobre\u201d. Saliendo de all\u00ed, una se\u00f1orita me entrega un paquete. Lo abro: es un par de zapatos n\u00b0 42\u201d.  <strong>\u201cLeemos en el Evangelio: \u201cDen y se les dar\u00e1\u201d (Lc 6,38). <\/strong>Damos, damos y siempre recibimos algo. Un d\u00eda tenemos s\u00f3lo una manzana. Se la damos al pobre que viene a pedir. Y esa misma ma\u00f1ana vemos llegar, quiz\u00e1s de parte de un pariente, una docena. Damos tambi\u00e9n esa docena a otros que piden y esa misma tarde nos llega una maleta. Era as\u00ed, siempre as\u00ed\u201d.  <strong>\u201cUno tras de otro, estos episodios soprenden y encantan. Nuestra alegr\u00eda es grande y contagiosa. <\/strong>Jes\u00fas lo hab\u00eda prometido y lo sigue manteniendo. Por lo tanto, \u00c9l no es una realidad s\u00f3lo del pasado, sino del presente. Y el Evangelio es verdadero. Esta constataci\u00f3n impulsa el camino emprendido. Comunicamos lo est\u00e1 sucediendo a quien est\u00e1 intrigado por nuestra felicidad en tiempos y horas tan tristes; ellos no advierten el encuentro con un grupo de chicas o con un Movimiento, sino con Jes\u00fas vivo\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Evangelio. La aventura de la unidad iniciada por Chiara Lubich se basaba en un \u00fanico \u201clibro\u201d: la Biblia, el Evangelio, la Palabra di Dios. Para ellas, la vida que conduc\u00eda a Dios se encontraba solamente en las p\u00e1ginas del Evangelio. Fue en ese per\u00edodo que, no por casualidad, se asumi\u00f3 una costumbre que ya Chiara hab\u00eda intuido cuando todav\u00eda era maestra y que se generaliz\u00f3 a todo el mundo focolarino y no s\u00f3lo: la \u201cPalabra de vida\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-295664","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/295664","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=295664"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/295664\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=295664"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=295664"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=295664"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}