{"id":309060,"date":"2017-10-28T07:10:12","date_gmt":"2017-10-28T05:10:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/chiara-lubich-maria-celestial-plano-inclinado\/"},"modified":"2024-05-15T20:45:28","modified_gmt":"2024-05-15T18:45:28","slug":"chiara-lubich-maria-celestial-plano-inclinado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chiara-lubich-maria-celestial-plano-inclinado\/","title":{"rendered":"Chiara Lubich: Mar\u00eda, celestial plano inclinado"},"content":{"rendered":"<p><div id=\"attachment_157624\" style=\"width: 396px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/scultura-Mater-Cristi_AveCerquetti_CentreArt_Loppiano.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-157624\" class=\"wp-image-157624\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/scultura-Mater-Cristi_AveCerquetti_CentreArt_Loppiano.jpg\" alt=\"scultura Mater Cristi_AveCerquetti_CentreArt_Loppiano\" width=\"386\" height=\"281\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-157624\" class=\"wp-caption-text\">Ave Cerquetti, &#8216;Mater Christi&#8217; &#8211; Roma, 1971<\/p><\/div>  \u00abMar\u00eda <strong>no es f\u00e1cilmente comprendida por los hombres, aunque es muy amada. <\/strong>En un coraz\u00f3n alejado de Dios es m\u00e1s f\u00e1cil encontrar la devoci\u00f3n a Ella que la devoci\u00f3n a Jes\u00fas.  Es amada universalmente<strong>. <\/strong>  <strong>Y el motivo es \u00e9ste: Mar\u00eda es Madre.<\/strong>  En general a las madres, no se les \u00abcomprende\u00bb, sino que les ama, y no es raro el caso, m\u00e1s bien es muy frecuente, que incluso un hombre de ochenta a\u00f1os muera pronunciando, como \u00faltima palabra: \u201cmam\u00e1\u201d.  La madre es m\u00e1s objeto de intuici\u00f3n del coraz\u00f3n que de especulaci\u00f3n del entendimiento; es m\u00e1s poes\u00eda que filosof\u00eda, porque es demasiado real y profunda, y cercana al coraz\u00f3n humano.  <strong>\u00a0Lo mismo sucede con Mar\u00eda, la Madre de las madres<\/strong>, a la que todos los afectos, las bondades, las misericordias de las madres del mundo, no son capaces de igualar.  Jes\u00fas, en cierto sentido, est\u00e1 frente a nosotros<strong>: <\/strong>Sus divinas y espl\u00e9ndidas palabras son demasiado distintas de las nuestras como para confundirse con ellas; incluso son signo de contradicci\u00f3n.  <strong>Mar\u00eda es pac\u00edfica como la naturaleza, <\/strong>pura, serena, tersa, templada, bella; esa naturaleza alejada del traj\u00edn del mundo, como en la monta\u00f1a, en el campo, en el mar, en el cielo azul o estrellado. Y es fuerte, vigorosa, ordenada, continua, inflexible, rica de esperanza, porque en la naturaleza est\u00e1 la vida que aflora perennemente beneficiosa, engalanada por la et\u00e9rea belleza de las flores, caritativa en la rica abundancia de los frutos.  <strong>Mar\u00eda es demasiado sencilla y est\u00e1 demasiado cerca de nosotros como para ser \u00abcontemplada\u00bb.<\/strong>  A Ella le \u00abcantan\u00bb los corazones puros y enamorados, que expresan as\u00ed lo mejor que hay en ellos. Trae lo divino a la Tierra, suavemente, como un celestial plano inclinado, que desciende desde la inmensa altura de los Cielos a la infinita peque\u00f1ez de las criaturas. Es la Madre de todos y de cada uno, la \u00fanica que sabe balbucear y sonre\u00edr a su ni\u00f1o, de tal manera que cualquiera, por peque\u00f1o que sea, puede gozar de esas caricias y responder con su amor a <em>ese amor.<\/em><strong> <\/strong>  <strong>No se comprende a Mar\u00eda <\/strong>porque est\u00e1 demasiado cerca de nosotros. Destinada por el Padre eterno a traer a los hombres las gracias, joyas divinas del Hijo, est\u00e1 junto a nosotros y espera, siempre paciente, que nos demos cuenta de su mirada y aceptemos su don.  <strong>Y si alguien, por ventura, la comprende<\/strong>, Ella lo transporta a su Reino de paz, donde Jes\u00fas es Rey y el Esp\u00edritu Santo es el aliento de ese Cielo.  Desde all\u00ed, purificados de nuestras escorias e iluminados en nuestra oscuridad, la contemplaremos y gozaremos de Ella, como un para\u00edso a\u00f1adido, como un para\u00edso aparte.  Merezcamos desde aqu\u00ed que nos llame por \u201csu camino\u201d, no para continuar siendo peque\u00f1os en el esp\u00edritu, con un amor que es s\u00f3lo s\u00faplica, imploraci\u00f3n, petici\u00f3n e inter\u00e9s, sino para que, conoci\u00e9ndola un poco, podamos glorificarla.\u00bb  <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chiara-lubich\/\">Chiara Lubich<\/a>, de \u201c<a href=\"https:\/\/www.cittanuova.it\/libri\/9788831151122\/maria-trasparenza-di-dio\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Mar\u00eda, transparencia de Dio<\/a>s\u00bb \u2013 Ed. Ciudad Nueva, Madrid 2003, pp 95-97.  <em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los Focolares dedican el a\u00f1o a la profundizaci\u00f3n del conocimiento de la Virgen, la criatura capaz de contener al Hijo de Dios. En un escrito de 1958, Chiara Lubich ilustra algunas de sus m\u00faltiples prerrogativas.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-309060","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309060","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=309060"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309060\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=309060"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=309060"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=309060"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}