{"id":309222,"date":"2017-12-29T01:10:38","date_gmt":"2017-12-29T00:10:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/el-descubrimiento-de-george\/"},"modified":"2024-05-15T20:45:55","modified_gmt":"2024-05-15T18:45:55","slug":"el-descubrimiento-de-george","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/el-descubrimiento-de-george\/","title":{"rendered":"El descubrimiento de George"},"content":{"rendered":"<p>Si no hubiese sido por un grupo de amigas, maestras de una escuela para ni\u00f1os de la calle, por lo tanto muy conocedoras de lo que es la miseria y las carencias de todo tipo, <strong>no hubiera nunca descubierto este aspecto de mi ciudad; los pobres. <\/strong>Sin embargo, <strong>Saig\u00f3n, <\/strong>o como la llamamos ahora, <strong>Ho Chi Minh City, <\/strong>\u00a0es tambi\u00e9n esto: pobreza, carest\u00eda, sufrimiento.  <strong>En Navidad y para las grandes fiestas, se acostumbra pasear,<\/strong> tal vez cerca o detr\u00e1s de las famosas cervecer\u00edas y buscar, en verdaderos y reales tugurios, mal olientes e infestados de ratones, a algunas familias pobres o m\u00e1s bien paup\u00e9rrimas. Cre\u00eda haber visto la pobreza en Tailandia, entre los pr\u00f3fugos Karen y emigrantes en las monta\u00f1as del Norte y en los canales sucios de Bangkok, pero lo que vi hoy en Saig\u00f3n, <strong>en la \u201cMil\u00e1n del Vietnam\u201d<\/strong>, nunca lo habr\u00eda imaginado. Peque\u00f1as habitaciones, habitadas por 12 personas, y en ocasiones tres perros. Me produc\u00eda n\u00e1useas, a tal punto, cuando entraba en esos lugares, que con esfuerzo me quedaba. Pero despu\u00e9s, al ver <strong>los rostros de esos ni\u00f1os que se iluminaban, <\/strong>de esas madres que me miraban intensamente para decirme \u201cgracias\u201d cuando les ofrezco una bolsa con 5 kilos de arroz, me siento recompensada y me vienen deseos de vivir y como la alegr\u00eda que uno siente cuando se seca despu\u00e9s de una lluvia que te ha empapado totalmente.  <strong>Y adem\u00e1s est\u00e1n los pesebres de Saig\u00f3n, <\/strong>son muchas estrellas cometa encima de las casas de muchas familias y adem\u00e1s algunos callejones completamente iluminados, que dan color y un calor muy particular a esta ciudad, que no es para nada \u201cfr\u00eda\u201d, impersonal, separada: y ni siquiera atea. Se ven las estrellas y los pesebres, porque los descubres por todos lados, y se te aparecen en muchos \u00e1ngulos de las calles: los descubres casi de repente. Entre todos ellos, me impresionaron los pesebres de los mercados populares, de noche, casi al abrigo de la basura de un d\u00eda entero: o tambi\u00e9n aquellos en un callej\u00f3n perdido de la periferia, pero iluminado a causa de dos grandes pesebres armados justo en esa calle. Y despu\u00e9s, en la parte de arriba de las casas, de noche, las estrellas fluorescentes que se encienden de forma intermitente. Volviendo esta noche a mi casa, despu\u00e9s de que gir\u00e9 visitando a los pobres, miraba este espect\u00e1culo que me llen\u00f3 de un gran sentido de gratitud: aunque estoy lejos de mi casa, no me falta el verdadero sentido de la Navidad.  <strong>El Papa Francisco, el a\u00f1o pasado, dijo: \u00abLa Navidad es la fiesta de la debilidad, <\/strong>porque se festeja a un ni\u00f1o, signo de fragilidad, de peque\u00f1ez, de humildad y amor\u00bb. Hoy comprendo un poco mejor esas palabras: esta noche que dejo a mis espaldas, porque ya es casi de ma\u00f1ana, estuvo iluminada por el amor que vi entre la gente que fue para ayudar, socorrer, mostrar cercan\u00eda al que sufre. Todav\u00eda una vez m\u00e1s, la noche cultural en la que vivimos est\u00e1 siendo iluminada por estos \u201cpesebres vivos\u201d, por gente, que hizo de ese Ni\u00f1o la verdadera raz\u00f3n de su propia vida. Y comprend\u00ed que el mensaje verdadero de la Navidad no ha muerto, sino que ese mensaje de amor, de comprensi\u00f3n, de ternura est\u00e1 vivo, y yo lo vi: estaba concentrado en el gesto de tomar en brazos un peque\u00f1o ni\u00f1o discapacitado de 3 a\u00f1os y estrecharlo fuerte a mi pecho. Y ese ni\u00f1o que se dej\u00f3 levantar por este rostro desconocido.  <strong>Toda la tecnolog\u00eda de los presentes y futuros robots<\/strong> (la nueva \u201cfrontera comercial\u201d procedente de Asia y de la cual se habla mucho) <strong>no lograr\u00e1n nunca realizar este milagro: el amor.<\/strong> Porque el amor es gratis. El amor no es un deber y nadie te lo puede ordenar o programar. Es un don que nace dentro. He visto rostros que se iluminaron y que creen que la vida, ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana, ir\u00e1 adelante y que ser\u00e1 un d\u00eda m\u00e1s lindo que el de ayer.  No me falta mi Europa en esta Navidad. Porque <strong>donde est\u00e1 el amor est\u00e1 tambi\u00e9n mi casa. Tambi\u00e9n Saig\u00f3n es mi casa.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las luces de una metr\u00f3polis como Saig\u00f3n, que contiene negocios de primer\u00edsima calidad y gente que duerme en la calle, el mensaje de amor y de ternura de la Navidad est\u00e1 m\u00e1s vivo que nunca.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[904],"tags":[],"class_list":["post-309222","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-focolare-worldwide-2-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309222","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=309222"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309222\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=309222"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=309222"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=309222"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}