{"id":309446,"date":"2018-03-20T01:10:37","date_gmt":"2018-03-20T00:10:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/felices-no-solo-un-dia\/"},"modified":"2024-05-15T20:46:31","modified_gmt":"2024-05-15T18:46:31","slug":"felices-no-solo-un-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/felices-no-solo-un-dia\/","title":{"rendered":"Felices no s\u00f3lo un d\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><div id=\"attachment_162781\" style=\"width: 190px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-162781\" class=\"wp-image-162781\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/20180320-01.jpg\" alt=\"20180320-01\" width=\"180\" height=\"304\" \/><p id=\"caption-attachment-162781\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Pixabay<\/p><\/div>  <strong>La alegr\u00eda de los primeros cristianos (al igual que la de los cristianos de todos los tiempos y de todos los siglos,<\/strong> cuando el cristianismo se comprende en su esencia y se vive radicalmente), la alegr\u00eda de los primeros cristianos era una alegr\u00eda nueva, desconocida hasta entonces. No ten\u00eda nada que ver con la risa, con el buen humor, con la euforia. No ten\u00eda nada que ver tampoco -como dir\u00eda Pablo VI- con \u00abla alegr\u00eda exaltante de la existencia y de la vida \u00ab, ni con \u00abla alegr\u00eda pacificadora de la naturaleza y del silencio\u00bb, ni tampoco con la alegr\u00eda o la \u201csatisfacci\u00f3n del deber cumplido\u201d, ni era solamente \u00abla alegr\u00eda transparente de la pureza\u00bb, o \u00abdel amor puro\u00bb\u2026 todas ellas alegr\u00edas magn\u00edficas. Pero la de los primeros cristianos era diferente: era una alegr\u00eda parecida a la embriaguez que invadi\u00f3 a los disc\u00edpulos cuando vino el Esp\u00edritu Santo. Era la alegr\u00eda de Jes\u00fas.  Porque Jes\u00fas, as\u00ed como tiene su propia paz, tiene su propia alegr\u00eda. Y la alegr\u00eda de los primeros cristianos, que brotaba espont\u00e1nea de lo m\u00e1s hondo de su ser, saciaba completamente su \u00e1nimo. Ellos hab\u00edan encontrado realmente lo que el hombre de ayer, de hoy y de siempre va buscando: a Dios que, como hemos visto, lo sacia completamente. Ellos hab\u00edan encontrado la comuni\u00f3n con Dios, elemento esencial que los llevaba a su plena realizaci\u00f3n. Eran hombres aut\u00e9nticos.  De hecho, el amor, la caridad, con la que Cristo a trav\u00e9s del Bautismo y de los dem\u00e1s sacramentos enriquece el coraz\u00f3n de los cristianos, se puede comparar con una planta. Cuanto m\u00e1s hunde sus ra\u00edces en el terreno de la caridad fraterna (cuanto m\u00e1s se ama al pr\u00f3jimo) m\u00e1s crece el tallo hacia el cielo: m\u00e1s crece en el coraz\u00f3n el amor a Dios, la comuni\u00f3n con \u00c9l; una comuni\u00f3n en la que no se cree s\u00f3lo por fe, sino que se experimenta. Y es \u00e9sta la felicidad: amamos y nos sentimos amados. \u00c9sta era la felicidad de los primeros cristianos, adultos y j\u00f3venes, que se expresaba en liturgias maravillosas, gozosas y rebosantes de himnos de alabanza y de acci\u00f3n de gracias. Alegr\u00eda que aumentaba tambi\u00e9n en su coraz\u00f3n porque con el amor y por el amor pose\u00edan la luz, es decir, \u201cve\u00edan\u201d, en cierto modo comprend\u00edan las cosas de Dios, que de por s\u00ed son impenetrables. Los misterios que aceptaban por medio de la fe, no les resultaban tan oscuros como se podr\u00eda pensar. En ellos hab\u00eda una cierta percepci\u00f3n de los mismos tan apetecible, tan luminosa, que ten\u00edan la impresi\u00f3n de comprenderlos, de poseerlos. Y esto acrecentaba a\u00fan m\u00e1s su alegr\u00eda: a la alegr\u00eda del amor se a\u00f1ad\u00eda la de la verdad. As\u00ed, armados \u00fanicamente con el amor y la luz y revestidos de alegr\u00eda, en breve tiempo conquistaron el mundo conocido hasta entonces. Dec\u00eda Tertuliano: \u00abSomos de ayer y ya hemos invadido el mundo\u201d. Ellos se manten\u00edan alegres incluso en las persecuciones y cantaban ante el martirio. Hab\u00edan comprendido una paradoja del cristianismo: la alegr\u00eda, la alegr\u00eda sobrenatural de Jes\u00fas se encuentra precisamente donde parece que no exista: en el dolor, pero en el dolor amado.  &nbsp;  <strong>Fuente:<\/strong> <a href=\"http:\/\/www.centrochiaralubich.org\/it\/documenti\/video\/102-la-gioia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Centro Chiara Lubich<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Jornada internacional de la felicidad, celebrada cada a\u00f1o el 20 de marzo, hace reflexionar: en un mundo que parece negar la posibilidad de proporcionar esperanza, \u00bfes posible todav\u00eda ser felices? En 1984, durante el Jubileo de los j\u00f3venes, Chiara Lubich explic\u00f3 la esencia de la verdadera \u201calegr\u00eda\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_seopress_robots_follow":"","_seopress_robots_imageindex":"","_seopress_robots_snippet":"","_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_robots_breadcrumbs":"","_seopress_robots_freeze_modified_date":"","_seopress_robots_custom_modified_date":"","_seopress_robots_canonical":"","_seopress_social_fb_title":"","_seopress_social_fb_desc":"","_seopress_social_fb_img":"","_seopress_social_fb_img_attachment_id":0,"_seopress_social_fb_img_width":0,"_seopress_social_fb_img_height":0,"_seopress_social_twitter_title":"","_seopress_social_twitter_desc":"","_seopress_social_twitter_img":"","_seopress_social_twitter_img_attachment_id":0,"_seopress_social_twitter_img_width":0,"_seopress_social_twitter_img_height":0,"_seopress_redirections_value":"","_seopress_redirections_enabled":"","_seopress_redirections_enabled_regex":"","_seopress_redirections_logged_status":"","_seopress_redirections_param":"","_seopress_redirections_type":0,"_seopress_analysis_target_kw":"","_seopress_news_disabled":"","_seopress_video_disabled":"","_seopress_video":[],"_seopress_pro_schemas_manual":[],"_seopress_pro_rich_snippets_disable_all":"","_seopress_pro_rich_snippets_disable":[],"_seopress_pro_schemas":[],"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-309446","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309446","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=309446"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309446\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=309446"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=309446"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=309446"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}