{"id":309866,"date":"2018-08-21T23:10:49","date_gmt":"2018-08-21T21:10:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/el-viaje-de-mohamed\/"},"modified":"2024-05-15T20:47:43","modified_gmt":"2024-05-15T18:47:43","slug":"el-viaje-de-mohamed","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/el-viaje-de-mohamed\/","title":{"rendered":"El viaje de Mohamed"},"content":{"rendered":"<p><strong><img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-169866 alignleft\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/720800187.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"180\" \/>\u00abPensaba que me estaba pidiendo ayuda y estoy trabado en este abrazo.<\/strong> Tus brazos anchos, fr\u00edos, esperaban mi calor, un gesto amable. Como tierra que espera la lluvia, como templo que respira oraci\u00f3n, como una sonrisa ambiciona los labios, como equipaje que sue\u00f1a con un viaje. No es posible que todo termine as\u00ed, no puede ser. Si has realizado este viaje y has llegado a mi puerto, quiero vivirte todav\u00eda, siempre. Si mi camino ha llegado hasta ti, quiero que me acompa\u00f1es a\u00fan por un trecho. Quiero verte envejecer, o\u00edrte hablar mi lengua cada vez mejor. Quiero sentirte que te conf\u00edas con mi esposa como si fuera tu madre y volver a re\u00edr con mis hijos como si fueran tus hermanos. Quiero asistir al abazo con tu madre, la que te dio a luz, con tus hermanas, con tu hermano.  <strong>Te lo ruego. Esc\u00fachame. Abre los ojos. Sonr\u00ede. Te ense\u00f1ar\u00e9 otro truco de magia.<\/strong> Pon en mis manos tus c\u00e9lulas enloquecidas: las har\u00e9 desaparecer como monedas, como cartas. Y en su lugar, te las pondr\u00e9 nuevas, sanas. Y tu cuerpo volver\u00e1 a funcionar como un mecanismo precario e incre\u00edble. No tengo frases importantes para decirte, pensamientos para recordar, gestos memorables. Tengo palabras descartadas, conceptos olvidados antes de ser paridos, signos insignificantes. Nunca estamos listos para una desapego, nunca es el momento justo, no logramos concebir la ausencia. Aunque me hayas contado que tu Dios te espera radiante, que la muerte es un umbral natural que hay que atravesar para llegar a la fase sucesiva de la existencia, que como no hiciste mal a nadie en el m\u00e1s all\u00e1 ser\u00e1s premiado. Aunque yo creo firmemente que morir es un volver a subir a los or\u00edgenes, como ense\u00f1\u00f3 Mar\u00eda: un maravilloso, inexhausto perderse en Dios. A pesar de todo eso, no quiero que t\u00fa te vayas Necesito hablarte todav\u00eda, escucharte, resolver juntos los problemas. Contigo: osar, desafiar el viento contrario, pretender, dialogar, aspirar al para\u00edso viviendo el infierno, prometer y mantener.  <strong>Es in\u00fatil tratar de fingir: no estoy preparado para verte morir<\/strong>, para seguirte con la mirada mientras doblas ante la esquina oscura de las cosas que se ven y te metes por el t\u00fanel de la luz de lo que no conocemos. No estoy preparado y consigo s\u00f3lo tomarte de la mano y guiar tu boca y la m\u00eda en la oraci\u00f3n hacia el \u00fanico Padre. Porque lo que es natural para lo divino, es oscuro para los hombres. Asignemos nombres distintos, construyamos preceptos. Pero, al final, lo que cuenta es el amor hacia los dem\u00e1s. Nos conocimos por casualidad, por esas circunstancias m\u00ednimas que cambian la direcci\u00f3n de nuestra vida, por un respiro m\u00e1s largo, por una puerta giratoria que se abri\u00f3 en un momento en lugar de otro. Pero ahora te siento un hermano y, mientras espero con todas mis fuerzas verte despierto, empiezo contigo a decir: Padre Nuestro\u2026\u00bb.  <\/p>\n<hr \/>\n<p>  Mira el video  https:\/\/vimeo.com\/204006490<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una narraci\u00f3n apasionante la del napolitano Salvatore D\u2019Antona. Una hitoria real que hace reflexionar. He aqu\u00ed un trozo de su segunda novela en italiano, publicada por Citt\u00e0 Nuova.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-309866","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309866","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=309866"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309866\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=309866"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=309866"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=309866"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}