{"id":309934,"date":"2018-09-14T23:10:11","date_gmt":"2018-09-14T21:10:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/entre-el-cielo-y-la-tierra\/"},"modified":"2024-05-15T20:47:54","modified_gmt":"2024-05-15T18:47:54","slug":"entre-el-cielo-y-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/entre-el-cielo-y-la-tierra\/","title":{"rendered":"Entre el cielo y la tierra"},"content":{"rendered":"<p><div id=\"attachment_170871\" style=\"width: 330px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-170871\" class=\"wp-image-170871\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/AveCerquetti_LaCrocefissione.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"233\" \/><p id=\"caption-attachment-170871\" class=\"wp-caption-text\">\u00a9 Ave Cerquetti, &#8216;Crocifissione&#8217; &#8211; Lienz (Austria) 1975<\/p><\/div>  <strong>\u00abMar\u00eda, a los pies de la cruz, no se desmay\u00f3 sino que elevando el coraz\u00f3n y la mirada al Padre<\/strong>, le ofreci\u00f3 a aquel Hijo, como prenda del pacto reconstruido y como garant\u00eda del cambio realizado, como ofrenda preciosa, hostia inestimable.  En el horizonte entre el cielo y la tierra, estuvo entonces cual Mar\u00eda de los dolores, la desolada: la mujer que m\u00e1s sufr\u00eda; pero, no vencida bajo la tragedia y consciente del servicio que hab\u00eda de prestar \u2013la sierva del Se\u00f1or\u2013 a los hijos de \u00c9l, estuvo tambi\u00e9n como sacerdote en el altar, el altar \u00fanico de la cruz, adorando, para ofrecer as\u00ed a la justicia eterna a ese Hijo sin mancha, que se inmol\u00f3 por todos.  Su resistencia se mantuvo imperturbable incluso despu\u00e9s, cuando los soldados, tras haber desclavado el cad\u00e1ver del Crucificado, se lo arrojaron a sus brazos y desaparecieron con la multitud, a trav\u00e9s de los callejones, en las peque\u00f1as casas adormecidas bajo la oscuridad de la noche. Entre los \u00faltimos relampagueos y flores de estrellas, en el silencio yacente sobre la tragedia consumida, Ella estuvo todav\u00eda sola, para seguir ofreciendo al Padre a aquel inocente desangrado, el Hijo sin igual, al que estrechaba entre sus brazos reci\u00e9n muerto, as\u00ed como un d\u00eda, cuando ni\u00f1o, predilecto de los \u00e1ngeles, lo hab\u00eda estrechado en Bel\u00e9n, reci\u00e9n nacido.  Nacido a la vida en las manos de una virgen, se hab\u00eda alejado de la vida en las manos de una virgen: Virgo altare Christi. Entonces, reci\u00e9n nacido, ahora, apenas muerto era el precio con el que rescataba a todos del dolor, fruto de la culpa del pecado. Es la actitud sublime de la virgen cristiana que, apoyada en Dios, no teme. \u00a1Cu\u00e1ntas veces la Iglesia perseguida \u2013Cristo desangrado\u2013 ha sido recogida en brazos de las v\u00edrgenes humildes y fuertes, mientras que la mayor\u00eda de las personas alrededor hu\u00edan o se escond\u00edan! V\u00edrgenes, consagradas o no, madres de coraz\u00f3n virginal y pocos hombres, siguiendo el ejemplo de Juan, fueron testigos repetidamente de los renovados estragos del Calvario y mantuvieron vivo en el coraz\u00f3n a Cristo m\u00edstico.  Confiando en Dios, Mar\u00eda ofrece el Hijo al Padre, restituy\u00e9ndolo, para identificarse con Su voluntad. En aquella hora, su fr\u00e1gil cuerpo femenino permanece erguido como un altar, sobre el que se inmola su Hijo, cordero inmaculado, por la salvaci\u00f3n de todos. Su fe es la fe del sacerdote que inmola en una hora tr\u00e1gica, la m\u00e1s decisiva de las horas transcurridas en el acontecer del mundo. Cada alma es virgen \u2013ense\u00f1a san Agust\u00edn\u2013 puesto que forma parte de la Iglesia que es virgen. Este misterio nos asocia a la desolaci\u00f3n de Mar\u00eda, al mismo tiempo que nos une a la pasi\u00f3n de Jes\u00fas; pasi\u00f3n que virginiza las almas arrepentidas, presentes en la cruz con el coraz\u00f3n de Mar\u00eda.  Mar\u00eda, a los pies de la cruz, ofreciendo el Hijo al Padre, encarna el sacerdocio universal de la Iglesia: realiza el primer gesto de dicho sacerdocio, ese que la Iglesia no deja de repetir. Encarna la Iglesia, y la simboliza, tambi\u00e9n ella virgen y madre, que prosigue la obra de Mar\u00eda, que se une con la de Jes\u00fas.  Para denotar la belleza y la pureza y, al mismo tiempo, la naturaleza y la misi\u00f3n de la Iglesia, desde el principio se la compar\u00f3 a Mar\u00eda, y se la vio casi como la Virgen Madre esparcida por el universo, para llevar todas las almas a Cristo. Ella repite la belleza \u00fanica de la virginidad de la Virgen, para recomenzar, sin pau\u00acsas, la obra redentora de Cristo\u00bb.  <em>Igino Giordani<\/em>, Maria modello perfetto, Citt\u00e0 Nuova, Roma, 2012, pp.139-141<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa Iglesia canta cuando llega a Mar\u00eda\u00bb escribe Giordani, y aqu\u00ed canta \u00e9l mismo, haciendo que nos acerquemos al misterio de la Madre que tiene entre los brazos a su Hijo muerto.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-309934","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309934","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=309934"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309934\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=309934"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=309934"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=309934"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}