{"id":310098,"date":"2018-11-17T01:10:16","date_gmt":"2018-11-17T00:10:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/nosotros-la-iglesia\/"},"modified":"2024-05-15T20:48:24","modified_gmt":"2024-05-15T18:48:24","slug":"nosotros-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/nosotros-la-iglesia\/","title":{"rendered":"Nosotros, la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/IginoGiordani_Loppiano.jpg\"><img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-173623 alignleft\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/IginoGiordani_Loppiano.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"218\" \/><\/a>\u00abSi dos o tres, reunidos en nombre de Jes\u00fas, invocan a Jes\u00fas, Cristo est\u00e1 en medio de ellos<\/strong>, y ciertamente componen una sociedad perfecta: dos personas y el Hombre Dios, es el embri\u00f3n de la sociedad humano-divina: la Iglesia. Pero es importante se\u00f1alar que es \u00c9l quien pide esta reuni\u00f3n, es decir pide que nos pongamos juntos; este \u201cdi\u00e1logo\u201d como dice la filosof\u00eda social de hoy.  Cuando uno est\u00e1 en s\u00ed mismo, individualmente segregado de los dem\u00e1s, sucede como cuando un polo de la luz no hace contacto con el otro, no genera luz. Tambi\u00e9n la gracia de Dios necesita medios humanos para pasar, y tambi\u00e9n medios naturales; como el agua (Bautismo), pan (Eucarist\u00eda), etc., casi como para promulgar y repetir la encarnaci\u00f3n, del mismo modo, poniendo junto al hombre al hermano, hace que surja el amor, enciende en la tierra la luz, que es Cristo, el Amor, y abre el acceso a la fuente.  Venido para romper el aislamiento, que acrecienta la angustia del exilio, Jes\u00fas no constituy\u00f3 individualidades, sino una sociedad, es decir una convivencia org\u00e1nica, mediante la cual, como en toda forma de vida, tiene lugar, como ley, el amor. Para amar, es necesario ser al menos dos; y para asociarse es necesario amar.  <strong>Y como \u00abel amor viene de Dios\u00bb (1 Jn. 4, 7) amar es hacer vivir en nosotros a Dios,<\/strong> es poner a Dios en medio nuestro. Amar por lo tanto es poner en com\u00fan (comunicar) la propia alma con el alma de la persona amada, no para sentir alegr\u00eda y paz o para darle paz y alegr\u00eda a la otra persona, sino para que entre las dos almas viva Dios, y por lo tanto el \u00e1pice del amor es hacerse uno, el Uno que es Cristo; as\u00ed se llega a construir en quien ama y en quien es amado el Cristo m\u00edstico.  Con esta construcci\u00f3n nosotros esperamos alcanzar la plenitud de Cristo, conformar el Cristo total. Por eso quien ama a una persona, en Cristo, permite que se ponga en circulaci\u00f3n el Esp\u00edritu Santo, entre s\u00ed y el otro; el mismo Esp\u00edritu que circula entre el Padre y el Hijo. Por lo tanto vive entre ellos la vida de la Sant\u00edsima Trinidad. Y entonces vemos que, durante las veinticuatro horas del d\u00eda, nosotros realizamos contempor\u00e1neamente una obra misteriosa, inmensa, por la profundidad del Esp\u00edritu, la construcci\u00f3n, ladrillo tras ladrillo, de la Iglesia, Cuerpo m\u00edstico de Cristo; y de esta forma colaboramos con Dios mientras usamos nuestras fuerzas y vivimos la vida, realizamos la comuni\u00f3n de los santos.  <strong>En una empresa as\u00ed, cada uno es Cristo para su hermano, y cada hermano es Cristo para cada uno.<\/strong>  Esta sociedad con la Trinidad es la Iglesia; amarse en Cristo es vivir con la Iglesia, vivir la Iglesia y al mismo tiempo completarla, llegando a la plenitud de ella.  <strong>La perfecci\u00f3n del cristianismo est\u00e1 en el comprender y sobre todo vivir el Cuerpo m\u00edstico,<\/strong> de cuyo funcionamiento ordenado depende, proporcionalmente, la salud de todos sus miembros, si se genera salud tambi\u00e9n todos los hermanos gozan; pero si se inoculan toxinas, tambi\u00e9n todos los dem\u00e1s sufren. No son los discursos, ni los lamentos los que curan los males en el cuerpo de la Iglesia, sino la propia santidad, es decir los gl\u00f3bulos sanos, que cada c\u00e9lula infunde en todo el aparato circulatorio.  El Cuerpo m\u00edstico reacciona en el cuerpo social como el alma en el cuerpo.  Todo el bien que el Cuerpo m\u00edstico realiza en la tierra es el esp\u00edritu de Dios que se injerta en la humanidad, es Dios que vive entre los hombres y los recupera para s\u00ed. Realmente la Iglesia es el medio para devolver la creaci\u00f3n al Creador.\u00bb  &nbsp;  <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chiara-lubich\/chi-e-chiara\/igino-giordani\/\">Igino Giordani<\/a>, <em>La divina avventura<\/em>, <a href=\"https:\/\/www.cittanuova.it\/libri\/9788831143417\/la-divina-avventura\/\">Citt\u00e0 Nuova<\/a>, Roma, 1993, pp.47-64.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En estos tiempos dif\u00edciles para la comunidad de los creyentes, en los que el Papa ha pedido a los fieles que invoquen a Mar\u00eda y al Arc\u00e1ngel Miguel para protegerla, las palabras de Giordani, gran apasionado de la Iglesia, nos hacen reflexionar.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-310098","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310098","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=310098"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310098\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=310098"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=310098"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=310098"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}