{"id":310390,"date":"2019-05-27T20:00:05","date_gmt":"2019-05-27T18:00:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/evangelio-vivido-volver-a-encontrar-la-alegria\/"},"modified":"2024-05-15T20:49:13","modified_gmt":"2024-05-15T18:49:13","slug":"evangelio-vivido-volver-a-encontrar-la-alegria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/evangelio-vivido-volver-a-encontrar-la-alegria\/","title":{"rendered":"Evangelio vivido: volver a encontrar la alegr\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><em>Jes\u00fas Resucitado nos invita a \u201csalir\u201d de nosotros mismos, de nuestras seguridades fr\u00e1giles y de nuestros l\u00edmites<\/em>  <strong>El examen aprobado<\/strong> El clamor de una pelea entre dos estudiantes se o\u00eda hasta en el corredor, en donde, esperando mi turno para dar examen, paseaba de un lado a otro ansiosamente. Pas\u00f3 por mi mente la idea de ir a calmarlos, pero me frenaba la preocupaci\u00f3n de que justo en ese momento me llamaran para rendir y que pensaran que estaba ausente. Mejor que otros hagan eso&#8230; Pero los gritos sub\u00edan de tono, no me pod\u00eda quedar indiferente ante la necesidad del pr\u00f3jimo, que para m\u00ed era muy importante. Entonces, al rato, fui corriendo a separarlos y tranquilizarlos a los dos. Cuando volv\u00ed al piso superior, algunos minutos m\u00e1s tarde, o\u00ed mi nombre. En el aula respond\u00ed a todas las preguntas y aprob\u00e9. Un examen superado. Pero no hab\u00eda fracasado tampoco en mi otro examen. (Antonio \u2013 Italia)  <strong>En el convento<\/strong> Despu\u00e9s de algunos a\u00f1os de entusiasmo desde cuando hab\u00eda entrado en el convento, lentamente se abr\u00eda camino en m\u00ed la sensaci\u00f3n de vivir una vida sin afecto, casi sin humanidad. Un d\u00eda, internada en un hospital, estaba completamente sola, mientras ve\u00eda a todas las otras pacientes circundadas de afecto y ternura. M\u00e1s tarde, con la angustia de haberme equivocado en la vida, me puse a rezar y entend\u00ed que Dios me confiaba la misi\u00f3n de ser yo, para las dem\u00e1s, la fuente de ese afecto que buscaba para m\u00ed. Cuando volv\u00ed, me sent\u00eda \u201ccurada\u201d, ten\u00eda la fuerza de recomenzar. Y las cosas ya no eran como antes. (G.d.G. \u2013 Eslovenia)  <strong>Tecnolog\u00eda<\/strong> A mi esposo le interesan todas las novedades inform\u00e1ticas; mientras que yo, frente a ciertos instrumentos me siento in\u00fatil y soy lenta para adecuarme a lo nuevo. Con el tiempo fue naciendo en m\u00ed una sensaci\u00f3n de inferioridad, que \u00e9l acentuaba, haci\u00e9ndome notar lo que yo no entend\u00eda o incluso poni\u00e9ndome en rid\u00edculo frente a nuestros hijos. Termin\u00e9 deshaci\u00e9ndome del celular y me encerr\u00e9 en un gran mutismo. Pero nuestro hijo mayor le hizo entender a su padre que algo no andaba bien, como por ejemplo, que yo hab\u00eda ido al m\u00e9dico y \u00e9l ni siquiera me hab\u00eda preguntado c\u00f3mo me hab\u00eda ido, agregando: \u201cSi tu t\u00e9cnica te hace estar tan distra\u00eddo, \u00bfpara qu\u00e9 quisiste formar una familia?\u201d. Cuando, m\u00e1s tarde, mi esposo vino a pedirme perd\u00f3n, le dije que ten\u00edamos que estar agradecidos por los hijos que tenemos. (E.d.F. \u2013 Eslovaquia)  <strong>Divorcio<\/strong> Cuando nuestra hija nos comunic\u00f3 que estaba por divorciarse, nos propusimos compartir su dolor, sus dudas, sus problemas, sin juzgar. A menudo le habl\u00e1bamos por tel\u00e9fono para hacerle sentir que no estaba sola. Cuando con sus hijos vino a nuestra casa, durante algunos d\u00edas la acogimos con particular afecto. Cuando volvi\u00f3 a su casa despu\u00e9s de esos d\u00edas, nos llam\u00f3 para decirnos que ya no quer\u00eda seguir con los tr\u00e1mites del divorcio, y deseaba hacer todo lo posible para salvar y reconstruir su matrimonio. (J.S. \u2013 Estados Unidos) <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Recogido por Chiara Favotti<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Resucitado nos invita a \u201csalir\u201d de nosotros mismos, de nuestras seguridades fr\u00e1giles y de nuestros l\u00edmites<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-310390","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310390","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=310390"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310390\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=310390"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=310390"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=310390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}