{"id":310448,"date":"2019-07-23T20:08:24","date_gmt":"2019-07-23T18:08:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/mariapolis-europea-2-una-experiencia-de-comunion\/"},"modified":"2024-05-15T20:49:22","modified_gmt":"2024-05-15T18:49:22","slug":"mariapolis-europea-2-una-experiencia-de-comunion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/mariapolis-europea-2-una-experiencia-de-comunion\/","title":{"rendered":"Mari\u00e1polis europea\/2 \u2013 una experiencia de comuni\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em>Entrevista a Lucia Abignente quien, junto con Giovanni Delama, reconstruye la historia de las primeras Mari\u00e1polis en el libro \u201cUna ciudad toda de oro\u201d, que ser\u00e1 publicado en septiembre por la editorial Citt\u00e0 Nuova.<\/em>  La primera se desarroll\u00f3 hace 70 a\u00f1os en las Dolomitas trentinas. Era el verano del \u201949 y Chiara Lubich, quien compart\u00eda su elecci\u00f3n de vivir el Evangelio con algunas compa\u00f1eras de Trento, fue a pasar un per\u00edodo de descanso a Tonadico de Primiero. Fue un momento decisivo en la historia del Movimiento de los Focolares: una experiencia m\u00edstica que permiti\u00f3 a Chiara comprender el proyecto de Dios sobre la Obra naciente: la Obra de Mar\u00eda. Desde entonces experiencias similares, llamadas Mari\u00e1polis, se repitieron cada a\u00f1o durante el verano, y con el tiempo se replicaron en todo el mundo.  <strong>En la historia de las Mari\u00e1polis son especialmente significativos los primeros diez a\u00f1os, del \u201949 al \u201959. \u00bfNos explica por qu\u00e9?<\/strong> Esos a\u00f1os marcaron los or\u00edgenes de las Mari\u00e1polis, aquellos donde la fuerza del carisma de la unidad, donado por Dios a Chiara para la Iglesia, produjo frutos nuevos. Se experiment\u00f3 una fort\u00edsima comuni\u00f3n, participativa, enriquecedora, entre personas de todas las edades y extractos sociales provenientes de distintos pa\u00edses del mundo (en el \u201959 participaron en total 12.000 personas de 27 naciones). Se trat\u00f3 de una intensa experiencia de Dios, un camino de santidad recorrido juntos como hermanos. Se deline\u00f3 en ella la realidad del pueblo de Dios que el Concilio Vaticano II puso despu\u00e9s en evidencia.  <strong>\u00bfDe d\u00f3nde viene el nombre Mari\u00e1polis?<\/strong> El nombre surgi\u00f3 s\u00f3lo en el \u201955, con los a\u00f1os fue creciendo esta convivencia que se configur\u00f3 como una ciudad, un pueblo que se sent\u00eda bajo la mirada de Mar\u00eda El amor evang\u00e9lico vivido entre todos generaba la presencia de lo divino. Se realizan las palabras de Jes\u00fas: \u201cDonde dos o m\u00e1s est\u00e1n unidos en mi nombre yo estoy en medio de ellos\u201d (Mt. 18, 20). Es una realidad de luz que inspira el t\u00edtulo del libro.  <strong>\u00bfCu\u00e1les son b\u00e1sicamente los rasgos de estas citas que con modos diferentes se desarrollan todav\u00eda hoy?<\/strong> Los resumir\u00eda en una palabra, comuni\u00f3n, o mejor, comuniones. La comuni\u00f3n en la Eucarist\u00eda, renovada cotidianamente; la comuni\u00f3n en la Palabra del Evangelio; la comuni\u00f3n con los hermanos. Y \u00e9sta caracter\u00edstica es la que imprime un fuerte timbre a la experiencia del \u201949 y que volvemos a encontrar los a\u00f1os siguientes. De all\u00ed brota el compromiso de seguir viviendo esta experiencia en los lugares de la vita cotidiana, para cooperar con el designio de Dios sobre la Creaci\u00f3n y sobre las realidades sociales que nos acogen.  <strong>\u00bfQu\u00e9 fue lo que le impresion\u00f3 de los relatos que quienes participaron en las primeras Mari\u00e1polis?<\/strong> Encontr\u00e1ndome esos testigos pude constatar que la experiencia de la Mari\u00e1polis no es un recuerdo sino una realidad que sigue viva todav\u00eda hoy. De los testimonios escritos pude captar la autenticidad de una vida vivida como cuerpo, a la b\u00fasqueda de la unidad. Las Mari\u00e1polis han producido tambi\u00e9n frutos de amplio alcance\u2026  Sobre todo la revista \u201cCiudad Nueva\u201d, que naci\u00f3 durante la Mari\u00e1polis para mantener vinculados a los participantes despu\u00e9s de que regresaban a sus casas. Despu\u00e9s las Mari\u00e1polis \u201cpermanentes\u201d, que son ciudadelas internacionales estables de las que Chiara ya hablaba en el \u201956. Los caminos de di\u00e1logo encaminados con personas de otras iglesias cristianas, ya presentes en Fiera en el \u201957, y con otras figuras carism\u00e1ticas dentro de la Iglesia cat\u00f3lica; son v\u00edas de comuni\u00f3n que se desarrollaron con el Concilio Vaticano II y con el Magisterio que sigui\u00f3. Adem\u00e1s hicieron visibles las primicias del compromiso del Movimiento en la realidad pol\u00edtica y social.  <strong>En las Mari\u00e1polis \u201cpermanentes\u201d conviven personas de edades, pa\u00edses, culturas y denominaciones cristianas distintas, que ponen en pr\u00e1ctica el Evangelio. En esta Europa fragmentada por los nacionalismos y populismos, \u00bfQu\u00e9 mensaje proviene de estas ciudadelas?<\/strong> Es muy significativo lo que el Papa Francisco dijo en la ciudadela de Loppiano hace un a\u00f1o sobre la \u201cm\u00edstica del nosotros\u201d, que permite caminar juntos a lo largo de la historia. Es una realidad que ya estaba muy viva en las primeras Mari\u00e1polis. En el \u201959 por ejemplo, a pesar de los ecos de la guerra, italianos y alemanes, y personas de distintas nacionalidades, superando toda barrera, consagraron sus pueblos a Mar\u00eda, quisieron hacerlo juntos, como un acto de amor rec\u00edproco que expresara la realidad de ser un \u00fanico pueblo. <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Claudia Di Lorenzi<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrevista a Lucia Abignente quien, junto con Giovanni Delama, reconstruye la historia de las primeras Mari\u00e1polis en el libro \u201cUna ciudad toda de oro\u201d, que ser\u00e1 publicado en septiembre por la editorial Citt\u00e0 Nuova.<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-310448","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310448","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=310448"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310448\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=310448"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=310448"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=310448"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}