{"id":310500,"date":"2019-09-04T20:06:55","date_gmt":"2019-09-04T18:06:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/evangelio-vivido-ayudarse-unos-a-otros\/"},"modified":"2024-05-15T20:49:30","modified_gmt":"2024-05-15T18:49:30","slug":"evangelio-vivido-ayudarse-unos-a-otros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/evangelio-vivido-ayudarse-unos-a-otros\/","title":{"rendered":"Evangelio vivido: ayudarse unos a otros"},"content":{"rendered":"<p><em>La Palabra de vida que tratamos de poner en pr\u00e1ctica este mes, est\u00e1 tomada de la carta a los Tesalonicenses: \u201cAn\u00edmense mutuamente y edif\u00edquense juntos\u201d (1 Ts 5,11). Es una Palabra sencilla, que todos podemos entender y poner en pr\u00e1ctica, pero que puede revolucionar nuestras relaciones personales y sociales.<\/em>  <strong>En el autob\u00fas<\/strong>  Al subir al autob\u00fas para regresar a la ciudad donde estudio, noto que a mi lado se sienta una se\u00f1ora con un ni\u00f1o cubierto de llagas. Me gustar\u00eda cambiar de lugar, pero trato de superar la sensaci\u00f3n de repugnancia. El viaje es largo y comenzamos a hablar. La se\u00f1ora me dice que est\u00e1 yendo a mi mismo destino para tratar de curar a su ni\u00f1o. Pero no tiene dinero ni un lugar para quedarse. Solo tiene el nombre de una persona que la espera y mucha esperanza. Llegamos de noche, pero no tengo ganas de dejarla sola en la calle, as\u00ed que la invito a subir a mi habitaci\u00f3n, que comparto con otra estudiante. Debajo de la casa noto que ella saluda a alguien. Era precisamente la persona que la estaba esperando. (M.F. &#8211; Brasil)  <strong>\u00a0<\/strong><strong>Reconciliaci\u00f3n<\/strong>  Desde hac\u00eda a\u00f1os, algunos malentendidos hab\u00edan levantado un muro entre nosotros y algunos parientes. In\u00fatiles las explicaciones y los intentos de reconciliaci\u00f3n incluso por parte de personas externas. Sin embargo, un d\u00eda, conscientes de que incluso algunos de ellos estaban pensando lo mismo, mi esposo y yo comenzamos una cadena de oraciones, que tambi\u00e9n involucraba personas amigas, para obtener de Dios el regalo de la reconciliaci\u00f3n. Pues bien, lo que en tantos a\u00f1os no hab\u00eda obtenido la raz\u00f3n, lo obtuvo la gracia: en pocos instantes emocionantes, las dos partes, llegamos a decidir poner una piedra sobre el pasado con una completa amnist\u00eda del coraz\u00f3n. (Giovanna y Franco &#8211; Italia)  <strong>Fuera de mis cuatro paredes<\/strong>  Cuando era joven, hab\u00eda redescubierto junto con otros amigos la actualidad del Evangelio y desde entonces los d\u00edas hab\u00edan adquirido otro sabor. Pero ahora, siendo esposa y madre, me sent\u00eda como \u201casentada\u201d. Comprend\u00ed que la elecci\u00f3n de poner a Dios en primer lugar en mi vida ten\u00eda que rehacerla cada momento. Desde entonces, los momentos con mi esposo comenzaron a ser m\u00e1s valiosos, los gestos diarios con los ni\u00f1os m\u00e1s constructivos, incluso hacer las compras o escuchar ala vecina se convirtieron en ocasiones para el encuentro y no en una p\u00e9rdida de tiempo. El deseo de comprometerme de manera no ocasional me ha llevado a ingresar en instituciones educativas y a solicitar acciones \u00fatiles para la comunidad ante los organismos competentes de nuestro barrio. Mirar a los que me rodean me hace salir de los estrechos confines de mis cuatro paredes. (Nuccia &#8211; Italia) <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>a cura di Chiara Favotti <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Palabra de vida que tratamos de poner en pr\u00e1ctica este mes, est\u00e1 tomada de la carta a los Tesalonicenses: \u201cAn\u00edmense mutuamente y edif\u00edquense juntos\u201d (1 Ts 5,11). 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