{"id":310566,"date":"2019-11-01T22:09:55","date_gmt":"2019-11-01T21:09:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/colombia-acoger-al-hermano\/"},"modified":"2024-05-15T20:49:40","modified_gmt":"2024-05-15T18:49:40","slug":"colombia-acoger-al-hermano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/colombia-acoger-al-hermano\/","title":{"rendered":"Colombia: Acoger al hermano"},"content":{"rendered":"<p><em>Una grave enfermedad y el inesperado internamiento en un pa\u00eds extranjero fueron el inicio de un v\u00ednculo profundo de amistad e intercambio entre dos comunidades de los Focolares en Colombia y Venezuela.<\/em>  Una llamada telef\u00f3nica inesperada abri\u00f3 un impensado cap\u00edtulo de nuestra vida. Nos avisaban que en uno de los hospitales de la ciudad de Bogot\u00e1 (Colombia), hab\u00eda sido internado un pariente de un miembro de los Focolares de Venezuela. Esta persona, venezolana, hab\u00eda llegado a Colombia como migrante, en condiciones precarias, y trabajaba como alba\u00f1il. Hab\u00eda sido internada porque estaba gravemente enferma. Dos personas de la comunidad de los Focolares se encontraron al d\u00eda siguiente en el hospital, ambas hab\u00edan sentido que Dios las invitaba a amar a este hermano desconocido. Despu\u00e9s de presentarse le aseguraron que en Bogot\u00e1 pod\u00eda contar no s\u00f3lo con ellas dos, sino con una familia m\u00e1s grande formada por la comunidad de los Focolares. \u00c9l explic\u00f3 que estaba en Bogot\u00e1 con un hijo que ahora lo estaba sustituyendo en el trabajo. Los m\u00e9dicos explicaron que sus condiciones eran muy graves.  Al contactar a su hijo nos enteramos que viv\u00edan en un tugurio. A trav\u00e9s de un llamado que lanzamos a la comunidad, recogimos ropa y zapatos para ellos. Un tiempo despu\u00e9s tambi\u00e9n el hijo tuvo que dejar el trabajo para dedicarse a asistir a su padre. Durante ese per\u00edodo alguno entre nosotros lo invitaba a desayunar, a almorzar o a descansar para hacerle sentir el calor de una familia. Otros hac\u00edan turnos en el hospital para darle un cambio y se segu\u00edan recogiendo bienes de primera necesidad para ellos.  Mientras tanto el pap\u00e1 expres\u00f3 el deseo de regresar a Venezuela. Nos cont\u00f3 que la experiencia en Colombia lo hab\u00eda hecho experimentar el amor de Dios, produciendo en \u00e9l una aut\u00e9ntica conversi\u00f3n. Quer\u00eda volver a ver a su peque\u00f1a familia, saludar a su esposa y morir con la paz en el coraz\u00f3n. Para este viaje era necesario encontrar el dinero para los documentos y para el avi\u00f3n, porque no pod\u00eda viajar por tierra. Tambi\u00e9n los m\u00e9dicos y los enfermeros, impresionados por la situaci\u00f3n, trataron de ayudarlo en distintos modos, y recogieron una buena suma. Mientras esperaba para viajar, se hizo necesario trasladarlo a un centro m\u00e9dico especializado. A pesar de las dificultades, despu\u00e9s de algunos meses, fue admitido. All\u00ed los m\u00e9dicos le explicaron que ya no hab\u00eda nada que hacer, ten\u00edan que darlo de alta, pero dada la situaci\u00f3n lo mantuvieron internado hasta su partida para Venezuela. Le pedimos a un sacerdote que fuera a visitarlo, en esa ocasi\u00f3n pudo confesarse y recibir la unci\u00f3n de los enfermos.  El d\u00eda en que estaban ya en el aeropuerto listos para viajar hubo un apag\u00f3n en Caracas (Venezuela) y el avi\u00f3n tuvo que regresar a Bogot\u00e1. Todav\u00eda tres d\u00edas de suspensi\u00f3n, alojados en un hotel cerca del aeropuerto, hasta que finalmente pudo partir. M\u00e1s tarde, el hijo nos hizo saber, con gratitud por el amor recibido, que el pap\u00e1 hab\u00eda logrado regresar a casa y, un tiempo despu\u00e9s, hab\u00eda muerto serenamente. <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>La comunidad de Bogot\u00e1 (Colombia)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una grave enfermedad y el inesperado internamiento en un pa\u00eds extranjero fueron el inicio de un v\u00ednculo profundo de amistad e intercambio entre dos comunidades de los Focolares en Colombia y Venezuela.<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-310566","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310566","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=310566"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310566\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=310566"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=310566"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=310566"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}