{"id":310572,"date":"2019-11-07T22:05:04","date_gmt":"2019-11-07T21:05:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/evangelio-vivido-ver-con-otros-ojos\/"},"modified":"2024-05-15T20:49:41","modified_gmt":"2024-05-15T18:49:41","slug":"evangelio-vivido-ver-con-otros-ojos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/evangelio-vivido-ver-con-otros-ojos\/","title":{"rendered":"Evangelio vivido: ver con otros ojos"},"content":{"rendered":"<p><em>Las palabras de San Pablo \u201cAl\u00e9grense con quienes est\u00e1n alegres; lloren con los que lloran\u201d (Rom 12,15) son una invitaci\u00f3n a \u201chacerse uno\u201d, a \u201cponerse en los zapatos del otro\u201d, como expresi\u00f3n concreta de una caridad aut\u00e9ntica. Poni\u00e9ndola en pr\u00e1ctica podremos ver un cambio en los ambientes donde estamos, empezando por las relaciones en nuestras familias, escuelas, lugares de trabajo, comunidades, y experimentaremos con gratitud que el amor sincero y gratuito, antes o despu\u00e9s regresa y se vuelve rec\u00edproco.<\/em>  <strong>Acogida<\/strong> A nuestra comunidad se le confi\u00f3 una mujer con un pasado dif\u00edcil. Cuando nos dimos cuenta de qui\u00e9n era, se volvi\u00f3 dif\u00edcil la relaci\u00f3n con ella. De hecho hab\u00edamos sabido que hab\u00eda matado a su hijo y que no hab\u00eda ido a la c\u00e1rcel porque estaba embarazada y deprimida. Aunque el p\u00e1rroco nos recordaba que no ten\u00edamos que juzgar, era igualmente dif\u00edcil no tener delante su pasado. Con el tiempo, ayudados por el p\u00e1rroco, esa mujer se convirti\u00f3 en la medida de nuestra capacidad de acogida. En este esfuerzo de \u201cver con otros ojos\u201d nuestra comunidad dio un salto de calidad. Nos pareci\u00f3 que, precisamente a trav\u00e9s de esa mujer necesitada de nuestra misericordia, Dios nos estaba dando una gran lecci\u00f3n de Evangelio. Pero el verdadero don fue cuando un d\u00eda, llorando, ella nos cont\u00f3 su historia, los tramas que hab\u00eda vivido y la violencia que hab\u00eda sufrido y despu\u00e9s nos agradeci\u00f3 porque le hab\u00edamos hecho experimentar que el amor existe y que el mundo no es tan malo como lo que ella hab\u00eda conocido. (M.P. \u2013 Alemania)  <strong>Un instituto para ni\u00f1os sordomudos<\/strong> Nuestro instituto es en parte subvencionado por el Estado, y en parte auto-financiado mediante peque\u00f1as actividades artesanales internas, pero las necesidades son siempre muchas. Un d\u00eda pas\u00f3 entre nosotros el pariente de un alumno dici\u00e9ndonos que no sab\u00eda ni c\u00f3mo ni d\u00f3nde encontrar dinero para resolver un problema. Tom\u00e9 la \u00faltima cantidad que hab\u00eda en la caja y se la di. En la tarde recibimos la visita de una se\u00f1ora desconocida: \u201cVi en el jard\u00edn la estatua de la Virgen y me detuve a rezar. Lo que ustedes hacen merece admiraci\u00f3n y respeto. No s\u00e9 qu\u00e9 puedo hacer por ustedes, pero quiz\u00e1s esto les pueda servir\u201d. Y nos ofreci\u00f3 un billete que era el doble de la suma que hab\u00edamos dado en la ma\u00f1ana. (J. \u2013 L\u00edbano)  <strong>En el crucero<\/strong> No recuerdo a mi madre sana, sino siempre sufriente y en los \u00faltimos a\u00f1os siempre en cama. Mi padre, a pesar de tener una carrera brillante, llena de \u00e9xitos, pasaba el tiempo a su lado. Un d\u00eda me invitaron a un crucero y acept\u00e9, aferr\u00e1ndome a mil excusas para pensar que me lo merec\u00eda. Durante el viaje, mientras un colega me hablaba se su familia, me di cuenta de que ten\u00eda poco que decir de mi parte, es m\u00e1s casi me avergonzaba de una situaci\u00f3n dolorosa sin soluci\u00f3n. Cuando \u00e9l me pregunt\u00f3 por mis pap\u00e1s y le cont\u00e9 c\u00f3mo mi pap\u00e1 se prodigaba con mi mam\u00e1, me sent\u00ed orgulloso de tener un padre as\u00ed y entend\u00ed el valor mismo del dolor. Regresando a casa, le ped\u00ed perd\u00f3n a los m\u00edos, no tanto porque me hab\u00eda ido de vacaciones, sino porque no hab\u00eda sabido intuir que ten\u00edan necesidad de m\u00ed. Con el \u201ccrucero\u201d cambi\u00f3 mi vida. Los \u00faltimos d\u00edas de mi madre se convirtieron en un don, para toda la familia. (S.S. \u2013 Espa\u00f1a)  <strong>Pedir disculpas<\/strong> Esa ma\u00f1ana, en la cocina, mi esposa y yo est\u00e1bamos ansiosos por problemas no resueltos; todo nos parec\u00eda negro y destinado a hacer nacer entre nosotros, como ya hab\u00eda sucedido otras veces, un pleito furibundo. Por un momento me detuve, \u00bftodas las promesas de volver a empezar hechas delante de Dios eran v\u00e1lidas o se hab\u00edan esfumado? Me acerqu\u00e9 a mi esposa y, aunque me costaba, le ped\u00ed disculpas. Ella reaccion\u00f3 enseguida diciendo que todo era culpa suya\u2026 Cuando llegaron los ni\u00f1os, no s\u00f3lo encontraron el desayuno listo, sin a sus padres que crec\u00edan junto a ellos, deseosos de transmitir a los hijos la clave justa para vivir bien la vida. (R.H. \u2013 Eslovaquia) <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>A cargo de Stefania Tanesini<\/em> <em>(Tomado del Evangelio del d\u00eda, Citt\u00e0 Nuova, a\u00f1o V, n.6,noviembre-diciembre 2019)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las palabras de San Pablo \u201cAl\u00e9grense con quienes est\u00e1n alegres; lloren con los que lloran\u201d (Rom 12,15) son una invitaci\u00f3n a \u201chacerse uno\u201d, a \u201cponerse en los zapatos del otro\u201d, como expresi\u00f3n concreta de una caridad aut\u00e9ntica. 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