{"id":310632,"date":"2020-01-03T03:06:38","date_gmt":"2020-01-03T02:06:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/un-verdadero-capitan-la-despedida-de-albert-dreston\/"},"modified":"2024-05-15T20:49:50","modified_gmt":"2024-05-15T18:49:50","slug":"un-verdadero-capitan-la-despedida-de-albert-dreston","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/un-verdadero-capitan-la-despedida-de-albert-dreston\/","title":{"rendered":"Un verdadero capit\u00e1n &#8211; La despedida de Albert Dreston"},"content":{"rendered":"<p><em>El 30 de agosto de 2019, en uno de los \u00faltimos d\u00edas soleados del verano, nos dej\u00f3 Albert Dreston, profesor, te\u00f3logo, focolarino y protagonista \u2013por generaciones\u2013 tambi\u00e9n del f\u00fatbol de Loppiano, la ciudadela internacional de los Focolares, en Italia, en donde vivi\u00f3 52 a\u00f1os.<\/em>  Su historia, desde los primeros a\u00f1os de vida, no es nada simple. Nace en la Renania, Alemania, en 1939, cuando ten\u00eda seis a\u00f1os pierde a su padre durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar del dolor, entre las l\u00e1grimas, hace el primer descubrimiento de Dios: \u201cDe pronto \u2013cuenta\u2013 una fuerza y una voz dentro de m\u00ed, como si Dios me dijera: \u2018No has quedado hu\u00e9rfano, yo soy tu padre\u2019. Desde ese momento nunca sent\u00ed la ausencia de mi padre, nunca experiment\u00e9 que estaba solo\u201d.  Siendo a\u00fan joven le tuvieron que extirpar un ri\u00f1\u00f3n y parec\u00eda que no iba a poder vivir por mucho tiempo. Como a menudo sucede, sin embargo, el paso de quien est\u00e1 dispuesto a dejarlo todo es tambi\u00e9n el primero hacia la revelaci\u00f3n de un gran \u201ctesoro\u201d. As\u00ed en 1957, en la ciudad de M\u00fcnster, durante un encuentro con algunos focolarinos queda impactado por \u201cJes\u00fas en medio como fruto del amor rec\u00edproco\u201d. Su vida emprende en ese momento el camino del Ideal que lo ayudar\u00e1 a vivir las tribulaciones y las dificultades de salud con una nueva conciencia. Al a\u00f1o siguiente el Padre Foresi y Chiara dan el consentimiento para que entre a formar parte de la comunidad del focolar y algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde el mismo Padre Foresi le comunica que, cuando termine los estudios de Antiguo Testamento, ir\u00e1 a ense\u00f1ar Sagrada Escritura en Loppiano, la primera Mari\u00e1polis permanente.  Era el a\u00f1o 1967, Albert ten\u00eda 28 a\u00f1os, sus condiciones f\u00edsicas mejoraron, en Loppiano vivi\u00f3 el deporte como un elemento imprescindible para su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, la acogida y el conocimiento rec\u00edproco. En ese marco exterior empez\u00f3 para \u00e9l un per\u00edodo nuevo: joven formador en medio de j\u00f3venes de todo el mundo. En los a\u00f1os de servicio en la ciudadela nunca dej\u00f3 de ser un punto de referencia. Ense\u00f1aba en el aula y en el campo de deportes, con la dedicaci\u00f3n de quien es un apasionado del f\u00fatbol, con la inteligencia del maestro y el afecto del focolarino.  Por cierto no puede decirse que haya sido un futbolista excepcional, con jugadas refinadas, y tampoco un gran goleador. Era algo m\u00e1s. En los \u00faltimos a\u00f1os, habiendo ya superado las 75 primaveras, pod\u00eda suceder que no se sintiera en condiciones de jugar, pero igualmente se lo ve\u00eda all\u00ed, 30 minutos antes del horario estipulado, recibiendo a los jugadores y acomodando ese mismo campo de f\u00fatbol que a los pocos meses llevar\u00eda su nombre. Era algo m\u00e1s, s\u00ed, defensor tempestivo, en un solo partido era capaz de hacer de custodio de la cancha, entrenador, \u00e1rbitro, juez de l\u00ednea, y sobre todo director t\u00e9cnico&#8230; porque como primera cosa hab\u00eda que armar los equipos y \u00e9l siempre consegu\u00eda un par de buenos defensores (no importaba que fueran africanos, brasile\u00f1os o asi\u00e1ticos).  Por todo ello Albert Dreston \u201cera\u201d el f\u00fatbol de Loppiano, un verdadero capit\u00e1n, porque era un compa\u00f1ero de equipo de todos, incluso del adversario. Una aut\u00e9ntica&#8230; \u201cleyenda\u201d.  Pronunciar su nombre hoy es abrir el gran libro del Movimiento de los Focolares, rico de personas queridas, vidas preciosas. Es detenerse en el cap\u00edtulo de un hombre que en las formas m\u00e1s variadas supo donar su tiempo para ayudar a los dem\u00e1s.  En los \u00faltimos a\u00f1os alguno se preguntaba si todav\u00eda pod\u00eda seguir jugando al f\u00fatbol, pensando que tal vez hab\u00eda llegado el momento de hacer un partido de despedida, colgar el calzado deportivo en el clavo y cerrar gloriosamente esa historia. Alguno tuvo el coraje de susurr\u00e1nselo con respeto. Todos \u00e9ramos ingenuos, y lo intentamos. Albert, con testaruda y teut\u00f3nica coherencia respond\u00eda: \u201cYo pasar\u00e9 del campo de deportes al campo santo\u201d Y as\u00ed, de alguna manera, ha sido. Nos despidi\u00f3 un viernes. Como siempre en los tiempos justos: para las \u00faltimas convocatorias en v\u00edsperas del partido, para formar los equipos y seguir jugando\u2026 en los Campos El\u00edseos. Que tengas un hermoso para\u00edso futbol\u00edstico, capit\u00e1n&#8230; y \u00a1gracias! <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Andrea Cardinali<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 30 de agosto de 2019, en uno de los \u00faltimos d\u00edas soleados del verano, nos dej\u00f3 Albert Dreston, profesor, te\u00f3logo, focolarino y protagonista \u2013por generaciones\u2013 tambi\u00e9n del f\u00fatbol de Loppiano, la ciudadela internacional de los Focolares, en Italia, en donde vivi\u00f3 52 a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-310632","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310632","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=310632"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310632\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=310632"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=310632"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=310632"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}