{"id":310674,"date":"2020-02-14T03:00:29","date_gmt":"2020-02-14T02:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/evangelio-vivido-no-rendirse\/"},"modified":"2024-05-15T20:49:57","modified_gmt":"2024-05-15T18:49:57","slug":"evangelio-vivido-no-rendirse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/evangelio-vivido-no-rendirse\/","title":{"rendered":"Evangelio vivido: no rendirse"},"content":{"rendered":"<p><em>Con toda su vida Jes\u00fas nos ha ense\u00f1ado la l\u00f3gica del servicio, la preferencia por el \u00faltimo lugar. Es la posici\u00f3n \u00f3ptima para transformar la aparente derrota en una victoria no ego\u00edsta ni ef\u00edmera, sino compartida y duradera.<\/em>  <strong>Alcoh\u00f3lico<\/strong> Conociendo la tragedia que viv\u00edan nuestras dos familias debido al alcohol, con mi novio hab\u00eda hecho un acuerdo claro. \u00c9l me jur\u00f3 que estaba comprometido. Por algunos a\u00f1os las cosas fueron bien. Pero cada tanto afloraban sospechas, algunas faltas en la econom\u00eda, alg\u00fan retardo injustificado\u2026 El aut\u00e9ntico drama no fue descubrir que desde siempre \u00e9l hab\u00eda sido alcoh\u00f3lico, sino que nosotros, esposa e hijos, no hab\u00edamos podido sacarlo de ese c\u00edrculo. Me sent\u00ed humillada. Cuando habl\u00e9 del asunto con mi p\u00e1rroco, aun reconociendo la gravedad de un enga\u00f1o que se hab\u00eda prolongado durante a\u00f1os, me pregunt\u00f3 si, por el bien de mis hijos, estaba dispuesta a volver a empezar. No sola, la comunidad me habr\u00eda sostenido. Con una fuerza que en algunos momentos era heroica, me qued\u00e9 al lado de mi marido, lo convenc\u00ed que aceptara hacer el proceso de desintoxicaci\u00f3n, lo apoy\u00e9 en las crisis de abstinencia. Pasaron dos a\u00f1os. La familia resinti\u00f3 fuertemente estos sacudones, pero en m\u00ed y en mis hijos creci\u00f3 una fuerza nueva. La vida de cada d\u00eda se ha vuelto un don maravilloso. (J.K. \u2013 Rumania)  <strong>Refugiados<\/strong> La guerra en Ruanda nos quit\u00f3 todo: la casa y algunos parientes. De Kigali nos transferimos a mi pueblo natal, despu\u00e9s tuvimos que irnos a otro campo de refugiados, llevando con nosotros s\u00f3lo pocas cosas, entre las cuales el ajuar para nuestro hijo que ten\u00eda que nacer. En el campo hab\u00eda una marea de gente desesperada y en la miseria. Despu\u00e9s de que llegaron algunas religiosas, me ofrec\u00ed como voluntario para ayudar en los primeros auxilios. Me confiaron el servicio social, pero no hab\u00eda medios, ni nada para dar a los refugiados. En medio de un grupo de hu\u00e9rfanos hab\u00eda un ni\u00f1o de siete a\u00f1os, que hab\u00eda quedado separado de la familia. La madre lo encontr\u00f3 despu\u00e9s de muchos d\u00edas de caminar, pero hab\u00eda llegado al campo exhausta. A m\u00ed me quedaban 300 francos, m\u00e1s o menos un d\u00f3lar, era una fortuna. Yo ten\u00eda necesidad, pero ella ten\u00eda m\u00e1s que yo. Se los di, convencido de que Dios habr\u00eda pensado tambi\u00e9n en mi gente; as\u00ed ella pudo comprar comida y una peque\u00f1a caba\u00f1a para protegerse. Poco despu\u00e9s encontr\u00e9 a mi hermana mayor, quien desde hac\u00eda tres d\u00edas giraba por el campo busc\u00e1ndonos, me tra\u00eda 1000 francos. (C.E. \u2013 Ruanda)  <strong>Cicatrices<\/strong> No era f\u00e1cil saber c\u00f3mo tratar a Marta, nuestra cuarta hija, que nos hab\u00eda sido confiada por el tribunal de menores. En ella hab\u00eda un rechazo total al sufrimiento despu\u00e9s de un accidente que le hab\u00eda dejado en su cuerpo cicatrices que ella escond\u00eda a todos como si fueran una marca de la infamia. S\u00f3lo con amor paciente, di\u00e1logo y la colaboraci\u00f3n de todos, en la familia, ella logr\u00f3 superar ese trauma, descubriendo y valorando al mismo tiempo los talentos que ten\u00eda. As\u00ed, poco a poco, la chica dif\u00edcil se reconcili\u00f3 con su cuerpo y con el ambiente que la rodeaba. Con alivio vimos madurar en ella el amor a la vida. Conforme esta experiencia iba adelante, fue posible comunicarle tambi\u00e9n el valor del dolor. Un d\u00eda, en cuanto lleg\u00f3 a casa, Marta nos cont\u00f3 que una compa\u00f1era, que hab\u00eda notado sus cicatrices, hab\u00eda hecho una mueca de desprecio; pero ella, en lugar de quedar mal, se hab\u00eda levantado la manga para mostrarle mejor las marcas, explic\u00e1ndole el origen. Ante lo cual la compa\u00f1era le hab\u00eda pedido disculpas. Ahora se hicieron amigas. (O. N. \u2013 ltalia) <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>a cargo de Stefania Tanesini<\/em> <em>(tomado de Il Vangelo del Giorno, Citt\u00e0 Nuova, a\u00f1o VI, n.1, enero-febrero 2020)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con toda su vida Jes\u00fas nos ha ense\u00f1ado la l\u00f3gica del servicio, la preferencia por el \u00faltimo lugar. 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