{"id":310726,"date":"2020-03-23T03:00:49","date_gmt":"2020-03-23T02:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/el-desafio-diario-de-convertirse-en-familia\/"},"modified":"2024-05-15T20:50:05","modified_gmt":"2024-05-15T18:50:05","slug":"el-desafio-diario-de-convertirse-en-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/el-desafio-diario-de-convertirse-en-familia\/","title":{"rendered":"El desaf\u00edo diario de convertirse en familia"},"content":{"rendered":"<p><em>La historia de dos c\u00f3nyuges de Croacia y su experiencia en el \u00e1mbito del proyecto \u00abCaminos de luz\u00bb promovido por el Movimiento de los Focolares<\/em>  \u201cComo ni\u00f1os peque\u00f1os que aprenden de la nada, tambi\u00e9n nosotros aprendimos a entendernos a nosotros mismos primero, entender los sentimientos, reconocerlos, entender al otro, aprender que el pensamiento diferente no tiene que acabar siempre y necesariamente en un conflicto. Entendimos que las parejas que nos rodean enriquecen nuestras relaciones y que debemos evitar aislarnos\u201d. Melita y Slavko llevan casados unos veinte a\u00f1os, son padres y viven en Croacia. Su experiencia como pareja la cuentan con franqueza, sin lecturas brillantes, sin omitir esos momentos de prueba que marcan su camino como un desaf\u00edo, una \u201ccasa\u201d que se construye cada d\u00eda, a menudo sin saber con qu\u00e9 herramientas. No es un camino recto que se atraviesa con un autom\u00f3vil potente, sino un camino de tierra para recorrer en bicicleta con el motor de las piernas, los pulmones y el coraz\u00f3n, con ascensos agotadores y descensos regeneradores. Una historia, la suya, que quiz\u00e1s se asemeja a la de muchas parejas, pero que ofrece una clave sobre la familia que no se da por descontado.  La ocasi\u00f3n de esta narraci\u00f3n es su participaci\u00f3n en Italia en una reuni\u00f3n dentro del proyecto Caminos de luz, que el Movimiento de los Focolares dedica a las parejas, con especial atenci\u00f3n a quienes viven momentos de divisi\u00f3n. En uno de los pasajes m\u00e1s oscuros de su relaci\u00f3n, explican, es gracias a reuniones como esta que han encontrado las herramientas para \u201cusar todos los d\u00edas, para que nuestra familia sea feliz y nuestra relaci\u00f3n crezca\u201d. Herramientas \u201cque facilitan la salida que nos espera en la vida de pareja para llevar a cabo los planes de Dios para nuestra familia\u201d.  En sus palabras, emerge claramente que la imagen de la pareja \u201cperfecta\u201d es una ilusi\u00f3n dolorosa. La expectativa de un itinerario lineal y soleado, alimentado por el entusiasmo que sigue al encuentro con la persona \u201ccorrecta\u201d, choca con la realidad de un \u201cpartido\u201d a jugar y cuyo resultado es desconocido, donde el compa\u00f1ero de equipo a veces se convierte en el adversario y donde se gana solo si ambos ganan. Un partido que no tiene reglas escritas, sino que se debe jugar con el objetivo claro, o encontrarlo si se desvanece. Un juego donde todos est\u00e1n llamados a dar su propia contribuci\u00f3n y a enfrentar las variables adversas, sin atajos: \u201cDesde la perspectiva de hoy, dicen, podemos testificar que el matrimonio no es una cosa fija y est\u00e1tica, que un curso como este no es una varita m\u00e1gica que resuelve todos nuestros problemas para siempre\u201d. M\u00e1s bien, aqu\u00ed \u201chemos aprendido que nuestro primer hijo &#8211; el matrimonio &#8211; necesita el mayor cuidado e importancia, porque solo cuando estamos en paz y armon\u00eda podemos ser capaces de dar amor a los hijos y a las personas que nos rodean. Solo as\u00ed nos realizamos como personas\u201d.  Todo se mueve, en efecto, desde sentirse ya realizados \u201cen el punto de partida\u201d. Melita cuenta el comienzo: \u201cFue un per\u00edodo muy hermoso, finalmente hab\u00eda realizado el sue\u00f1o de tener un chico que sab\u00eda escucharme, consolarme, comprenderme. La persona con quien compartir miradas similares sobre la vida, la fe, el amor. Enseguida nos dimos cuenta de que quer\u00edamos casarnos coronando nuestro amor con el matrimonio\u201d.  Sin embargo, la primera prueba se presenta en breve: la p\u00e9rdida de un hijo que obliga a Melita y a Slavko a revisar sus planes, a centrarse en la organizaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la vida, el trabajo y el hogar. De hecho, es un momento provechoso, donde experimentan una creciente unidad entre ellos y con sus respectivas familias, comparten todo &#8211; dice Slavko &#8211; y encuentran \u201cla fuerza, la voluntad y el deseo de cosas comunes\u201d. \u201cHemos idealizado nuestra vida &#8211; agrega ella &#8211; completando los piedritas de nuestro mosaico y esperando que la familia crezca\u201d. Despu\u00e9s de tres a\u00f1os llega la alegr\u00eda del primer hijo, pero con ella tambi\u00e9n la necesidad de encontrar un trabajo menos exigente y m\u00e1s rentable. El empleo para Slavko llega, pero el nuevo contexto produce tensiones, malentendidos, heridas profundas en la pareja.  \u00abLa seguridad que hab\u00edamos construido y la confianza mutua desaparecieron &#8211; dice Melita &#8211; comenz\u00f3 un per\u00edodo de insatisfacci\u00f3n en nuestras relaciones, de reproches por los errores cometidos. Slavko no se daba cuenta de mi insatisfacci\u00f3n y yo no sab\u00eda c\u00f3mo hacer para que se diera cuenta de las cosas que me molestaban\u201d. Y \u00e9l: \u201cMe hab\u00eda contentado con la vida, pensando: \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s quieres? Nos amamos, nos hemos casado, la vida sigue su camino, \u00bfpor qu\u00e9 deber\u00eda mostrar mi fidelidad y afecto? Es ella quien no entiende que la amo y que estoy a su lado. En cambio, estaba sordo a sus gritos y cre\u00eda que ella era la que ten\u00eda que cambiar y aceptar las nuevas circunstancias. En nosotros creci\u00f3 el sentimiento de incapacidad, de desesperaci\u00f3n, ca\u00edmos en el abismo del que no ve\u00edamos la salida\u201d.  Se les cruza tambi\u00e9n la idea de separarse. Hab\u00edan tocado fondo. Pero en ese desierto, la vida comienza a florecer nuevamente. \u00abEn ese momento, el Se\u00f1or nos pone en el camino a nuestros padrinos y amigos, quienes, como los otros hab\u00edamos borrado de la vida, y nos env\u00eda las indicaciones para seguir\u201d, se\u00f1ala Slavko. Es en el intercambio con las otras parejas que participaban de los Senderos de la luz que finalmente logran vislumbrar una salida. \u201cSolos uno frente al otro y solos ante Dios, comenzamos a entendernos y conocernos de nuevo, aprendimos que una opini\u00f3n diferente no significa que el otro no me ama, sino que aprendimos nuevamente que esa diversidad enriquece, nos completa como pareja\u201d.  Aprender, descubrir, crecer y consolidarse como personas y como pareja. Quiz\u00e1s esta sea la conquista inesperada de un camino aut\u00e9ntico y valiente, impredecible y lleno de pruebas, pero tambi\u00e9n de objetivos y satisfacciones. Melita y Slavko han descubierto que los planes de Dios para su pareja y su familia no son nada obvios, sino que requieren su determinaci\u00f3n en el amor rec\u00edproco. Y aprendieron que es a trav\u00e9s de este compromiso que el hombre y la mujer se realizan como personas. <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Claudia Di Lorenzi<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia de dos c\u00f3nyuges de Croacia y su experiencia en el \u00e1mbito del proyecto \u00abCaminos de luz\u00bb promovido por el Movimiento de los Focolares<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-310726","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310726","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=310726"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310726\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=310726"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=310726"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=310726"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}