{"id":310740,"date":"2020-04-09T01:00:30","date_gmt":"2020-04-08T23:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/las-cuatro-palabras\/"},"modified":"2024-05-15T20:50:09","modified_gmt":"2024-05-15T18:50:09","slug":"las-cuatro-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/las-cuatro-palabras\/","title":{"rendered":"Las cuatro palabras"},"content":{"rendered":"<p><em>Este a\u00f1o para muchos cristianos los d\u00edas de Semana Santa y de Pascua \u2013 que las Iglesias occidentales celebran el 12 de abril, mientras que las Iglesias ortodoxas y las Iglesias orientales ortodoxas lo hacen el 19 de abril -ser\u00e1n una experiencia especial. Debido a la pandemia del Coronavirus no podr\u00e1n participar f\u00edsicamente en las celebraciones lit\u00fargicas. En el siguiente texto del a\u00f1o 2000 Chiara Lubich hace propuestas sobre c\u00f3mo vivir estos \u00abd\u00edas sagrados\u00bb.<\/em>  Hoy es <strong>Jueves Santo<\/strong>.  Y nosotros que, por nuestra espiritualidad florecida del carisma que el Esp\u00edritu Santo nos don\u00f3, lo consideramos muy especial, hoy no podemos dejar de detenernos un poco a meditar, contemplar y tratar de revivir los misterios que desvela junto a los del Viernes Santo, S\u00e1bado Santo y Domingo de Pascua.  Cada uno de estos d\u00edas, podemos definirlo de entrada con una palabra que, desde hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os dice, \u2013casi dir\u00eda\u2013 grita en el Movimiento nuestro deber ser: Amor, el Jueves Santo; Jes\u00fas Abandonado, ma\u00f1ana, Viernes Santo; Mar\u00eda, el S\u00e1bado Santo; el Resucitado, el Domingo de Pascua.  Hoy, entonces, <strong>Amor<\/strong>. El Jueves Santo, d\u00eda en el cual, a lo largo de los a\u00f1os, hemos experimentado a menudo la dulzura de una intimidad especial con Dios, nos recuerda la profusi\u00f3n de amor que el Cielo derram\u00f3 sobre la Tierra.  Amor es ante todo la Eucarist\u00eda, que se nos don\u00f3 en este d\u00eda.  Amor es el sacerdocio, que es servicio de amor y, entre otras cosas, hace posible la Eucarist\u00eda.  Amor es la unidad, efecto del amor que Jes\u00fas, un d\u00eda como hoy, implor\u00f3 al Padre: \u201cQue todos sean uno, como t\u00fa y yo\u201d (Cf. <em>Jn <\/em>17, 21).  Amor es el mandamiento nuevo que \u00c9l revel\u00f3 en este d\u00eda antes de morir: \u201cComo yo los he amado, as\u00ed \u00e1mense unos a otros. En esto reconocer\u00e1n todos que son mis disc\u00edpulos: en que se aman unos a otros\u201d (<em>Jn <\/em>13, 34-35). Este mandamiento nos permite vivir aqu\u00ed en la tierra seg\u00fan el modelo de la Sant\u00edsima Trinidad.  Ma\u00f1ana: <strong>Viernes Santo<\/strong>. Un solo nombre: <strong>Jes\u00fas Abandonado<\/strong>.  En estos d\u00edas escrib\u00ed un libro sobre \u00c9l titulado: \u201cEl grito\u201d. Lo he dedicado a \u00c9l con la intenci\u00f3n de escribirlo tambi\u00e9n en nombre de ustedes, en nombre de toda la Obra de Mar\u00eda \u201cComo una carta de amor a Jes\u00fas Abandonado\u201d, como dice la dedicatoria.  En el libro se habla de \u00c9l, el cual, en la \u00fanica vida que Dios nos ha dado, un d\u00eda, un d\u00eda preciso, diferente para cada uno de nosotros, nos llam\u00f3 a seguirlo, a entregarnos a \u00c9l.  Y se comprende \u2013lo declaro ah\u00ed \u2013 que todo lo que quiero decir en esas p\u00e1ginas, no puede ser un discurso, aunque sea familiar, caluroso, \u00edntimo y sincero; sino que pretende ser <em>un canto<\/em>, un himno de alegr\u00eda y sobre todo de gratitud hacia \u00c9l.  \u00c9l lo hab\u00eda dado todo: una vida al lado de Mar\u00eda, con incomodidades y en plena obediencia. Tres a\u00f1os de predicaci\u00f3n, tres horas en la cruz, desde la cual perdona a los verdugos, abre el Para\u00edso al ladr\u00f3n, nos da a su Madre. Solo le quedaba la divinidad.  Su uni\u00f3n con el Padre, su dulc\u00edsima e inefable uni\u00f3n con \u00c9l -que lo hab\u00eda hecho tan potente en la tierra, como Hijo de Dios que era, y con tanta realeza en la cruz-, esa sensaci\u00f3n de la presencia de Dios deb\u00eda perderse en el fondo de su alma, no dejarse sentir; separarlo en cierto modo de Aquel con el cual \u00c9l hab\u00eda dicho que era uno y grit\u00f3:\u00a0\u201cDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u201d (<em>Mt <\/em>27, 46).  Pasado ma\u00f1ana: <strong>S\u00e1bado Santo<\/strong>. <strong>Mar\u00eda est\u00e1 sola<\/strong>. Sola, con su hijo-Dios muerto. \u00bfUn abismo de angustia insondable, un tormento infinito? S\u00ed, pero Ella permanece de pie, firme, convirti\u00e9ndose as\u00ed en un ejemplo excelso, un monumento de todas las virtudes. Ella espera, cree: las palabras de Jes\u00fas que, durante su vida anunciaban su muerte, pero tambi\u00e9n su resurrecci\u00f3n, si otros las hab\u00edan olvidado, Ella no las ha olvidado nunca: conservaba todas estas y otras en su coraz\u00f3n y las meditaba (Cf. <em>Lc <\/em>2, 51). Por eso, no sucumbe ante el dolor, espera.  Y, finalmente: <strong>Domingo de Pascua<\/strong>.  Es el triunfo de <strong>Jes\u00fas resucitado<\/strong> que conocemos y revivimos tambi\u00e9n en nosotros en peque\u00f1o, personalmente despu\u00e9s de haber abrazado el abandono, o cuando unidos de verdad en su nombre, experimentamos los efectos de su vida, los frutos de su Esp\u00edritu.  El Resucitado debe estar siempre presente y vivo en nosotros en este a\u00f1o 2000 en el que el mundo espera no solo personas que crean y lo amen en cierta medida, sino testigos aut\u00e9nticos que puedan decir de verdad, como la Magdalena a los ap\u00f3stoles despu\u00e9s de haberlo encontrado junto a la tumba, aquellas palabras que conocemos, pero que son siempre nuevas: \u201c\u00a1Lo hemos visto!\u201d. S\u00ed, lo hemos descubierto en la luz con la que nos ha iluminado; lo hemos palpado en la paz que nos ha infundido; hemos o\u00eddo Su voz en el fondo del coraz\u00f3n; hemos saboreado su alegr\u00eda incomparable.  Recordemos entonces en estos d\u00edas 4 palabras: <strong>amor<\/strong>, <strong>Jes\u00fas Abandonado<\/strong>, <strong>Mar\u00eda<\/strong>, <strong>el Resucitado<\/strong>. <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p> <em>(En una conferencia telef\u00f3nica, Castel Gandolfo, 20 de abril de 2000)<\/em>  <em>Cf. \u201cLas cuatro palabras\u201d, en: Chiara Lubich, Unidos hacia el Padre, Ciudad Nueva, Madrid 2005, pp. 22-25 <\/em>  <em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este a\u00f1o para muchos cristianos los d\u00edas de Semana Santa y de Pascua \u2013 que las Iglesias occidentales celebran el 12 de abril, mientras que las Iglesias ortodoxas y las Iglesias orientales ortodoxas lo hacen el 19 de abril -ser\u00e1n una experiencia especial. Debido a la pandemia del Coronavirus no podr\u00e1n participar f\u00edsicamente en las celebraciones lit\u00fargicas. 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