{"id":310768,"date":"2020-05-04T01:00:44","date_gmt":"2020-05-03T23:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/abba-padre\/"},"modified":"2024-05-15T20:50:14","modified_gmt":"2024-05-15T18:50:14","slug":"abba-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/abba-padre\/","title":{"rendered":"\u201c\u00a1Abba, Padre!\u201d"},"content":{"rendered":"<p><em>El siguiente escrito de Chiara Lubich nos conduce al coraz\u00f3n de la fe cristiana. \u201cHemos cre\u00eddo en el amor de Dios \u2014 as\u00ed el cristiano puede expresar la elecci\u00f3n fundamental de su vida\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em><em>.<\/em><em> Es una elecci\u00f3n que en estos tiempos parece muy atrevida, pero no por eso menos real.<\/em>  Esta vez hablaremos de nuevo de la oraci\u00f3n: es el aliento de nuestra alma, el ox\u00edgeno de toda nuestra vida espiritual, la expresi\u00f3n de nuestro amor a Dios, el combustible de todas nuestras actividades.  \u00bfPero de qu\u00e9 oraci\u00f3n hablaremos? De aquella que \u2013con las infinitas y divinas riquezas que contiene\u2013 est\u00e1 totalmente comprendida en una palabra, en una sola palabra, que Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3 y el Esp\u00edritu puso en nuestros labios.  Pero vayamos a su g\u00e9nesis.  Jes\u00fas rezaba, rezaba a su Padre. Para \u00c9l el Padre era \u00abAbb\u00e1\u00bb, es decir el padre, el pap\u00e1, a quien se dirig\u00eda con acentos de infinita confianza y de inmenso amor. Le rezaba estando en el seno de la Trinidad, donde \u00c9l es la segunda divina Persona. Precisamente por esta oraci\u00f3n tan especial revel\u00f3 tambi\u00e9n al mundo qui\u00e9n era \u00c9l realmente: el Hijo de Dios.  Pero como hab\u00eda venido a la tierra por nosotros, no le bastaba con estar en esta condici\u00f3n privilegiada de oraci\u00f3n. Muriendo por nosotros, redimi\u00e9ndonos, nos hizo hijos de Dios, sus hermanos, y nos dio tambi\u00e9n, por medio del Esp\u00edritu Santo, la posibilidad de ser introducidos en el seno de la Trinidad, en \u00c9l, junto con \u00c9l, por medio de \u00c9l. De este modo tambi\u00e9n para nosotros se hizo posible esa invocaci\u00f3n divina: \u00ab\u00a1Abba, Padre!\u00bb<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>: \u00abPap\u00e1, padre m\u00edo!\u00bb, nuestro, con todo lo que comporta: certeza de su protecci\u00f3n, seguridad, abandono ciego a su amor, consolaciones divinas, fuerza, ardor; ardor que nace en el coraz\u00f3n de quien est\u00e1 seguro de ser amado&#8230;  Esta es la oraci\u00f3n cristiana, una oraci\u00f3n extraordinaria. No se encuentra en otros lugares, ni en otras religiones. A lo sumo, si uno cree en una divinidad, la venera, la adora, le suplica estando, por decir as\u00ed, fuera de ella. Aqu\u00ed no, aqu\u00ed se entra en el Coraz\u00f3n de Dios.  \u00bfY entonces?  Recordemos, pues, en primer lugar la vertiginosa altura a la que estamos llamados como hijos de Dios y, en consecuencia, nuestra excepcional posibilidad de rezar. Naturalmente, podemos decir \u00ab\u00a1Abb\u00e1, Padre!\u00bb, con todo el significado que implica esta palabra, solo si el Esp\u00edritu Santo la pronuncia en nosotros. Y, para que sea as\u00ed, necesitamos ser Jes\u00fas, nada menos que Jes\u00fas.  \u00bfC\u00f3mo?  Lo sabemos: \u00c9l vive ya en nosotros por la gracia. Pero debemos hacer nuestra parte, que consiste en amar, en permanecer en el amor a Dios y al pr\u00f3jimo. Adem\u00e1s el Esp\u00edritu la pondr\u00e1 m\u00e1s plenamente en nuestros labios si estamos en perfecta unidad con nuestros hermanos, donde Jes\u00fas est\u00e1 entre nosotros.  Que \u00ab\u00a1Abb\u00e1, Padre!\u00bb, sea nuestra oraci\u00f3n. (\u2026) Mediante ella corresponderemos plenamente a nuestra llamada a creer en el amor, a la fe en el amor que est\u00e1 en la ra\u00edz de nuestro carisma.  S\u00ed, el Amor, el Padre nos ama. \u00c9l es nuestro Padre \u00bfqu\u00e9 podemos temer?  \u00bfY c\u00f3mo no ver en el designio de amor que \u00c9l tiene para cada uno de nosotros, y que se nos revela d\u00eda tras d\u00eda, la aventura m\u00e1s extraordinaria a la que podr\u00edamos estar llamados?  \u00abAbb\u00e1\u00bb es la t\u00edpica oraci\u00f3n del cristiano. Y de una manera especial de nosotros los focolarinos.  Por lo tanto, si tenemos la seguridad de estar viviendo nuestro Ideal, es decir, si estamos en el amor, dirij\u00e1monos al Padre como lo hac\u00eda Jes\u00fas.  \u00bfLas consecuencias? Las sentiremos en nuestro coraz\u00f3n. <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p> (En una conferencia telef\u00f3nica, Rocca di Papa, 9 de marzo de 1989)  Cf. Chiara Lubich, \u201c<em>Buscando las cosas de arriba<\/em>, \u00a0pp. 133-135, Ed. Ciudad Nueva, Madrid 1993.  &nbsp;  <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Benedicto XVI, <em>Deus Caritas est<\/em>, 1. <a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Mc<\/em> 14,36; <em>Rm<\/em> 8,15.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siguiente escrito de Chiara Lubich nos conduce al coraz\u00f3n de la fe cristiana. \u201cHemos cre\u00eddo en el amor de Dios \u2014 as\u00ed el cristiano puede expresar la elecci\u00f3n fundamental de su vida\u201d[1]. 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