{"id":310780,"date":"2020-05-11T01:00:35","date_gmt":"2020-05-10T23:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/la-inmensidad-de-dios-2\/"},"modified":"2024-05-15T20:50:17","modified_gmt":"2024-05-15T18:50:17","slug":"la-inmensidad-de-dios-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/la-inmensidad-de-dios-2\/","title":{"rendered":"La inmensidad de Dios"},"content":{"rendered":"<p><em>La relaci\u00f3n con la naturaleza se ha vuelto cada vez m\u00e1s central en nuestra vida personal y en la de las organizaciones y los Estados, as\u00ed como el deber de preservarla y reparar los da\u00f1os que le hemos hecho. La pandemia por la cual todav\u00eda estamos sufriendo, si por un lado ha puesto m\u00e1s de relieve este deber nuestro, por el otro ha dado parad\u00f3jicamente un momento de respiro a la creaci\u00f3n. La siguiente experiencia espiritual de Chiara Lubich nos remonta a Aqu\u00e9l que es la ra\u00edz de todas las cosas: Dios.<\/em>  (\u2026) \u00a0Durante un momento de descanso vi un documental sobre la naturaleza. (\u2026) A diferencia de otras transmisiones de la TV [\u2026] ese largometraje produjo un gran efecto en mi alma.  Contemplando la inmensidad del universo, la extraordinaria belleza de la naturaleza, su potencia, me remont\u00e9 espont\u00e1neamente al Creador de todo y adquir\u00ed una nueva comprensi\u00f3n acerca de la inmensidad de Dios. La impresi\u00f3n que tuve fue tan fuerte y tan nueva que enseguida me habr\u00eda arrojado a tierra de rodillas para adorar, alabar y glorificar a Dios. Sent\u00ed la necesidad de hacerlo, como si esta fuera mi vocaci\u00f3n actual.  Y, casi como si ahora mis ojos se abrieran, comprend\u00ed como nunca, qui\u00e9n es el que hemos elegido como ideal; o m\u00e1s bien el que nos ha elegido a nosotros. Lo vi tan grande, tan grande, tan grande que parec\u00eda imposible que hubiera pensado en nosotros. Esta impresi\u00f3n de su inmensidad ha permanecido en mi coraz\u00f3n durante algunos d\u00edas. Ahora el rezar: \u00abSantificado sea tu nombre\u00bb o \u00abGloria al Padre, al Hijo, al Esp\u00edritu Santo\u00bb es otra cosa para m\u00ed: es una necesidad del coraz\u00f3n. (\u2026)  Nosotros estamos en camino. Y cuando alguien viaja, ya piensa en el ambiente que lo acoger\u00e1 a su llegada, en el paisaje, en la ciudad; ya se prepara. Esto es lo que tenemos que hacer tambi\u00e9n nosotros.  \u00bfAll\u00e1 arriba se alabar\u00e1 a Dios? Alab\u00e9mosle, pues, desde este momento. Dejemos que nuestro coraz\u00f3n le grite todo nuestro amor, que lo proclame junto a los \u00e1ngeles y a los santos (&#8230;): \u00abSanto, Santo, Santo, Santo\u00bb.  Expres\u00e9mosle nuestra alabanza con la boca y con el coraz\u00f3n.  Aprovechemos para reavivar algunas de nuestras oraciones cotidianas que tienen esta finalidad. Y d\u00e9mosle gloria tambi\u00e9n con todo nuestro ser.  Sabemos que cuanto m\u00e1s nos anulamos nosotros mismos (teniendo por modelo a Jes\u00fas Abandonado que se redujo a la nada), m\u00e1s gritamos con nuestra vida que Dios es todo y por tanto se le alaba, se le glorifica, se le adora.  Pero al hacer esto muere tambi\u00e9n el \u00abhombre viejo\u00bb en nosotros\u00a0 y con su muerte vive el \u00abhombre nuevo\u00bb, la nueva criatura. (\u2026)  Busquemos muchos momentos durante el d\u00eda para adorar a Dios, para alabarlo. Hag\u00e1moslo durante la meditaci\u00f3n, o en alg\u00fan [momento de oraci\u00f3n]. (&#8230;) Alab\u00e9moslo m\u00e1s all\u00e1 de la naturaleza o en lo m\u00e1s \u00edntimo de nuestro coraz\u00f3n. Sobre todo, vivamos muertos a nosotros mismos y vivos a la voluntad de Dios, al amor hacia los hermanos&#8230;  Seamos tambi\u00e9n nosotros, como dec\u00eda santa Isabel de la Trinidad, una \u00abalabanza de su gloria\u00bb<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. As\u00ed anticiparemos algo del Para\u00edso, y Dios ser\u00e1 compensado por la indiferencia de innumerables corazones que hoy viven en el mundo.  <em>\u00a0<\/em> <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p> (En una conferencia telef\u00f3nica, Rocca di Papa, 22 de enero de 1987)  Extra\u00eddo de: \u201cLa inmensidad de Dios\u201d, en: Chiara Lubich, \u201cBuscando las cosas de arriba\u201d, Ciudad Nueva, Madrid 1993 pp.18-20 <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf., por ejemplo, <em>Carta del 8 de octubre<\/em> [1905], en Isabel de la Trinidad, <em>Escritos,<\/em> Postulaci\u00f3n general de los Carmelitas descalzos, Roma 1967, p. 380.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La relaci\u00f3n con la naturaleza se ha vuelto cada vez m\u00e1s central en nuestra vida personal y en la de las organizaciones y los Estados, as\u00ed como el deber de preservarla y reparar los da\u00f1os que le hemos hecho. 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