{"id":310874,"date":"2020-07-13T01:00:27","date_gmt":"2020-07-12T23:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/la-quintaesencia-de-la-caridad\/"},"modified":"2024-05-15T20:50:31","modified_gmt":"2024-05-15T18:50:31","slug":"la-quintaesencia-de-la-caridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/la-quintaesencia-de-la-caridad\/","title":{"rendered":"La quintaesencia de la caridad"},"content":{"rendered":"<p><em>Estar confinados ha puesto a menudo a prueba nuestra caridad. De hecho, no es f\u00e1cil vivir encerrados en casa, codo a codo con los otros. Cuando estamos muy cerca, tocamos los l\u00edmites unos de otros y esto nos exige un \u00abplus de amor\u00bb que se llama \u00absoportar\u00bb. Es reconfortante saber que tambi\u00e9n Chiara Lubich encontr\u00f3 este tipo de dificultades en su vida comunitaria. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>  (\u2026) Estos d\u00edas he ojeado un libro que (\u2026) se titula <em>El secreto de Madre Teresa<\/em>, de Calcuta por supuesto. Lo abro por la mitad, donde habla de la \u00abm\u00edstica de la caridad\u00bb. Leo este cap\u00edtulo y otros. Me enfrasco con mucho inter\u00e9s en esas p\u00e1ginas: todo lo que se refiere a ella \u2212que pronto proclamar\u00e1n santa\u2212 me interesa personalmente. Durante a\u00f1os ha sido una amiga muy valiosa.  Veo patente, luminosa, la radicalidad extrema de su vida, de su vocaci\u00f3n totalitaria, que impresiona y casi asusta; pero sobre todo me empuja a imitarla en el compromiso espec\u00edfico, radical y totalitario que Dios me pide a m\u00ed. (\u2026)  Movida por esta convicci\u00f3n, tomo en mis manos nuestro Estatuto, convencida de que all\u00ed encontrar\u00e9 la medida y el tipo de radicalidad de vida que el Se\u00f1or quiere de m\u00ed. Lo abro e inmediatamente, en la primera p\u00e1gina, siento un peque\u00f1o sobresalto espiritual, como un descubrimiento de ese momento (\u00a1y hace ya casi 60 a\u00f1os que lo conozco!). Se trata de la \u00abnorma de las normas, la premisa de cualquier otra regla\u00bb de mi vida y nuestra vida: generar \u2013as\u00ed lo expresaba el papa Pablo VI\u2013 y mantener primero y ante todo (\u2026) a Jes\u00fas entre nosotros con el amor rec\u00edproco. (\u2026)  Inmediatamente propongo vivir esta norma, mientras tanto en mi focolar y con los que tengo m\u00e1s cerca. Pero ya lo sabemos: \u00abEl que est\u00e9 sin pecado, que arroje la primera piedra\u00bb<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Tampoco en nuestra casa todo es siempre perfecto: una palabra de m\u00e1s, m\u00eda o de las otras, un silencio excesivo, un juicio, un peque\u00f1o apego, un sufrimiento mal soportado\u2026, cosas que sin duda hacen que Jes\u00fas se sienta inc\u00f3modo entre nosotras, cuando no impiden su presencia.  Comprendo que debo ser yo la primera en dejarle espacio, allan\u00e1ndolo todo, colm\u00e1ndolo todo, sazon\u00e1ndolo todo con la m\u00e1xima caridad; todo \u2212en las dem\u00e1s y en m\u00ed\u2212 \u00absoportando\u00bb, palabra \u00e9sta que en general no usamos, pero que el ap\u00f3stol Pablo aconseja vivamente.  Soportar no es un tipo de caridad cualquiera. Es una caridad especial, la quintaesencia de la caridad.  Comienzo, y no me va mal; \u00a1funciona!  Otras veces hab\u00eda invitado inmediatamente a mis compa\u00f1eras a hacer lo mismo. Ahora no. Primero siento el deber de poner todo de mi parte, y da resultado. Y adem\u00e1s me llena el coraz\u00f3n de felicidad, quiz\u00e1 porque de este modo \u00c9l vuelve a hacerse presente y se queda.  A ellas se lo dir\u00e9 m\u00e1s tarde, pero sin dejar de sentir el deber de seguir comport\u00e1ndome as\u00ed, como si estuviera sola.  Y siento una enorme alegr\u00eda al recordar las palabras de Jes\u00fas: \u00abMisericordia quiero, no sacrificio\u00bb<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.  \u00a1Misericordia! \u00c9sta es la caridad superfina que se nos pide y que vale m\u00e1s que el sacrificio, porque el sacrificio m\u00e1s bello es este amor que tambi\u00e9n sabe soportar, que en caso necesario sabe perdonar y olvidar. (\u2026)  Esta es la radicalidad, la integridad que se le pide a nuestra vida. <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0<\/em><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p> (En una conferencia telef\u00f3nica, Rocca di Papa, 20 de febrero de 2003)  Cf.:\u201cPara ser una peque\u00f1a Mar\u00eda\u201d, en: Chiara Lubich, Unidos hacia el Padre, Ciudad Nueva, Madrid 2005, pp. 21-24.  <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Jn<\/em> 8, 7. <a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Mt<\/em> 9, 13.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estar confinados ha puesto a menudo a prueba nuestra caridad. De hecho, no es f\u00e1cil vivir encerrados en casa, codo a codo con los otros. Cuando estamos muy cerca, tocamos los l\u00edmites unos de otros y esto nos exige un \u00abplus de amor\u00bb que se llama \u00absoportar\u00bb. Es reconfortante saber que tambi\u00e9n Chiara Lubich encontr\u00f3 este tipo de dificultades en su vida comunitaria. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-310874","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310874","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=310874"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310874\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=310874"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=310874"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=310874"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}