{"id":310888,"date":"2020-07-20T01:00:10","date_gmt":"2020-07-19T23:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/busco-tu-rostro-senor\/"},"modified":"2024-05-15T20:50:35","modified_gmt":"2024-05-15T18:50:35","slug":"busco-tu-rostro-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/busco-tu-rostro-senor\/","title":{"rendered":"\u201cBusco tu rostro, se\u00f1or\u201d"},"content":{"rendered":"<p><em>\u201cBusco tu rostro, se\u00f1or\u201d<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1].\u00a0<\/strong><\/a><em>El siguiente pensamiento de Chiara Lubich puede iluminarnos para vivir de un modo evang\u00e9lico tambi\u00e9n la prueba que estamos pasando todos a nivel planetario. A causa de la pandemia muchos han perdido alg\u00fan pariente, un amigo o un conocido y todos estamos llamados, de distintas maneras, a responder a los gritos de dolor que esta pandemia suscita por todas partes, reconociendo en ellos algunos rostros de Jes\u00fas Abandonado a quien amar. \u00a0\u00a0<\/em>  (\u2026) En estas \u00faltimas semanas tambi\u00e9n han fallecido algunos (de los nuestros). (\u2026) y nosotros que estamos todav\u00eda en esta tierra podr\u00edamos preguntarnos: \u00bfqu\u00e9 experiencia habr\u00e1n vivido al dar ese paso? \u00bfQu\u00e9 nos dir\u00edan si pudieran hablar?  Ya lo sabemos: han visto al Se\u00f1or. Han encontrado a Jes\u00fas. Han conocido su rostro. Es una verdad de fe que proporciona una consolaci\u00f3n inmensa. No se puede dudar. San Pablo expresa \u2212son palabras suyas\u2212 \u00abdeseo partir y estar con Cristo\u00bb\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Habla, pues, de una vida con Cristo que sigue directamente a la muerte, sin esperar la resurrecci\u00f3n final<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. (\u2026)  Esta es, por consiguiente, la experiencia de los nuestros que han alcanzado la meta del Santo Viaje:\u00a0 el encuentro con Aquel que no podr\u00e1 dejar de amarnos, si le hemos amado. Esta \u2013esperemos\u2013 ser\u00e1 tambi\u00e9n nuestra experiencia. Pero, para estar seguros, es necesario prepararse desde ahora, es preciso de alguna forma, ir acostumbr\u00e1ndose.  \u00bfEncontraremos al Se\u00f1or? \u00bfVeremos su rostro? Ciertamente lo contemplaremos resplandeciente si aqu\u00ed le hemos mirado, amado y acogido abandonado. Pablo no conoc\u00eda nada en la tierra, m\u00e1s que a Cristo, y este crucificado. Esto es lo que queremos practicar tambi\u00e9n nosotros durante el pr\u00f3ximo mes: buscar su rostro. Buscarlo abandonado.  Lo encontraremos, sin duda, en los peque\u00f1os y grandes dolores personales que no faltan nunca; en el rostro de los hermanos que encontremos, especialmente en los que m\u00e1s necesitan ayuda, consejo, consuelo, un empuj\u00f3n para caminar mejor en la vida espiritual. Lo buscaremos en los aspectos m\u00e1s duros, m\u00e1s fatigosos, que implica la realizaci\u00f3n de las distintas actividades inspiradas por la voluntad de Dios; en todas las desuniones cercanas o lejanas, peque\u00f1as o grandes (\u2026).  Buscaremos su rostro tambi\u00e9n en la Eucarist\u00eda, en el fondo de nuestro coraz\u00f3n, en sus im\u00e1genes sagradas.  Adem\u00e1s, debemos contemplarlo y amarlo, concretamente, en todos los grandes dolores del mundo. S\u00ed, aunque frente a ellos nos sintamos a menudo impotentes. Pero quiz\u00e1s no sea as\u00ed.  \u00a1Con qu\u00e9 frecuencia (\u2026) nos enteramos de ciertas calamidades que est\u00e1n sucediendo o que amenazan a pueblos o naciones enteras! Son calamidades que \u2212si la caridad de Dios habita en nuestro coraz\u00f3n\u2212 nos caen encima como losas, dej\u00e1ndonos sin respiro. Porque sentimos \u2212no obstante nuestra buena voluntad y nuestros proyectos\u2212 que no podemos hacer nada adecuado para mejorar esas situaciones. Sin embargo, debemos convencernos de que algo se puede hacer. Tambi\u00e9n en esto, al descubrir su rostro en estas cat\u00e1strofes inmensas, podemos, \u2212con la fuerza de los hijos de Dios que todo lo esperan de su Padre Omnipotente\u2212, poner en manos de \u00c9l las preocupaciones que nos aplastan, a nosotros y a grandes sectores de la humanidad, para que procure mover los corazones de los responsables de los pueblos que todav\u00eda podr\u00edan hacer algo. Tenemos que estar seguros de que lo har\u00e1. As\u00ed ha ocurrido muchas veces.  (\u2026) Actuemos (entonces) de manera que resuene en nuestro coraz\u00f3n lo m\u00e1s a menudo posible, el vers\u00edculo del Salmo 27 que dice: \u00abYo busco tu rostro, Se\u00f1or\u00bb. Tu rostro dolorido para enjugar en \u00e9l, como nos sea posible, l\u00e1grimas y sangre; y poder verlo resplandeciente en nuestra hora, cuando hagamos la experiencia de los nuestros que ya han llegado. (\u2026) <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p> (En una conferencia telef\u00f3nica, Rocca di Papa, 25 de abril de 1991)  Cf.: \u201cYo busco tu rostro, Se\u00f1or\u201d, en: Chiara Lubich, Santificarse juntos, Ciudad Nueva, Madrid 1994, pp. 81-85.  <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Sal<\/em> 27, 8. <a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Fil<\/em> 1, 23. <a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. <em>2Cor<\/em> 5, 8.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siguiente pensamiento de Chiara Lubich puede iluminarnos para vivir de un modo evang\u00e9lico tambi\u00e9n la prueba que estamos pasando todos a nivel planetario. A causa de la pandemia muchos han perdido alg\u00fan pariente, un amigo o un conocido y todos estamos llamados, de distintas maneras, a responder a los gritos de dolor que esta pandemia suscita por todas partes, reconociendo en ellos algunos rostros de Jes\u00fas Abandonado a quien amar. \u00a0\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-310888","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310888","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=310888"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310888\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=310888"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=310888"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=310888"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}