{"id":310908,"date":"2020-08-04T01:00:01","date_gmt":"2020-08-03T23:00:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/el-poder-de-la-comunion-y-de-la-providencia-de-dios\/"},"modified":"2024-05-15T20:50:38","modified_gmt":"2024-05-15T18:50:38","slug":"el-poder-de-la-comunion-y-de-la-providencia-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/el-poder-de-la-comunion-y-de-la-providencia-de-dios\/","title":{"rendered":"El poder de la comuni\u00f3n y de la providencia de Dios"},"content":{"rendered":"<p><em>La historia de Armando, un venezolano que emigr\u00f3 con su familia a Per\u00fa. Vivir el Ideal de la unidad en la comunidad de los Focolares, compartir las propias necesidades y experimentar la fuerza de la comuni\u00f3n que atrae la providencia.<\/em>  <img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-225428 alignleft\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Armando-340x340.png\" alt=\"\" width=\"303\" height=\"303\" \/>Hace tres a\u00f1os, debido a la dif\u00edcil situaci\u00f3n de Venezuela, decidimos emigrar a Per\u00fa con mi esposa y nuestros dos hijos. Como ya particip\u00e1bamos del Movimiento de los Focolares en nuestro pa\u00eds, la comunidad de Lima nos encontr\u00f3 un hospedaje temporal para darnos la bienvenida, mientras encontraba un trabajo que me permitiera pagar el alquiler de una casa.  Una persona de la comunidad, sin conocernos, nos ofreci\u00f3 su apartamento durante un mes, mientras iba a visitar a su hijo que viv\u00eda en otra ciudad.  En cuanto nos acomodamos nos pidieron que hici\u00e9ramos la lista de las cosas que necesit\u00e1bamos para compartirla con todos. As\u00ed empezar llegar abrigos, ollas, platos, cubiertos, comida, pero faltaba un par de zapatos que necesitaba con cierta urgencia\u2026  Al final del mes, como todav\u00eda no ten\u00eda trabajo, nos mudamos a otro albergue temporal. Fuimos a agradecer a quien, sin conocernos, nos hab\u00eda prestado esa casa. Despu\u00e9s de conocernos mejor dijo: \u201cSi puedo ayudarlos con algo m\u00e1s, d\u00edganmelo\u201d. \u00a0Les dijimos que hab\u00edamos hecho una lista y que la \u00fanica cosa que nos faltaba eran los zapatos. \u201cS\u00ed, vi el anuncio en el chat del WhatsApp\u201d, dijo, \u201cs\u00f3lo que yo uso el 38\u2026; de todas formas pru\u00e9balos (y se quit\u00f3 los zapatos), si te quedan son tuyos\u201d. Los prob\u00e9 y eran perfectos. Y agreg\u00f3: \u201cPero en el anuncio dijiste que necesitabas zapatos deportivos\u201d Fue a la habitaci\u00f3n y trajo un par de zapatos deportivos: \u201cToma tambi\u00e9n estos\u201d. Fue as\u00ed como llegaron de providencia los zapatos que sigo utilizando.  Una noche, en una reuni\u00f3n con algunas personas con las que compartimos el ideal evang\u00e9lico de la unidad, pude experimentar, una vez m\u00e1s, el poder de la comuni\u00f3n, de compartir los propios logros, fracasos, alegr\u00edas, necesidades&#8230; tomando ejemplo de las primeras comunidades cristianas que \u201cpon\u00edan todo en com\u00fan y entre ellos no hab\u00eda necesitados\u201d (Hechos, 4: 32-36).  Fue un hecho puntual: uno de los participantes cont\u00f3 que dos de sus hijos, en una pelea entre hermanos, da\u00f1aron la computadora. Su primera reacci\u00f3n fue la de castigar a sus hijos. Se sent\u00eda mal porque ahora no ten\u00edan la computadora que usaban para las tareas, justo cuando todo se hace online. Superando la rabia, llam\u00f3 al t\u00e9cnico para que la reparara. Sin embargo, el t\u00e9cnico vio que no hab\u00eda modo de arreglarla: \u201cel da\u00f1o no tiene reparaci\u00f3n\u00bb, explic\u00f3. Ya calmo, el padre llam\u00f3 a los hijos, se disculp\u00f3 por su primera reacci\u00f3n y se recuper\u00f3 la paz en su familia.  Cuando termin\u00f3 de compartir lo vivido, uno de los presentes dijo que ten\u00eda una computadora que no usaba: \u201cest\u00e1 a tu disposici\u00f3n, veremos c\u00f3mo hac\u00e9rsela llegar\u201d.  Para m\u00ed fue la en\u00e9sima confirmaci\u00f3n de la fuerza de la comuni\u00f3n. Me pregunt\u00e9: \u201c\u00bfSi el primero no hubiese compartido su preocupaci\u00f3n, c\u00f3mo habr\u00eda podido el segundo ofrecer una soluci\u00f3n?\u201d.  A veces, estando solos, no sabemos c\u00f3mo resolver un problema y nos bloqueamos en nuestro dolor; pero si damos el paso de compartirlo en comuni\u00f3n con los dem\u00e1s y sin mas inter\u00e9s que el de generar la comuni\u00f3n con los dem\u00e1s, Dios puede encontrar la soluci\u00f3n precisamente a trav\u00e9s de quien tenemos al lado. <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>A.M. Lima, Per\u00fa (recogida por Gustavo E. Clari\u00e1)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia de Armando, un venezolano que emigr\u00f3 con su familia a Per\u00fa. 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