{"id":310924,"date":"2020-08-13T01:00:52","date_gmt":"2020-08-12T23:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/el-primer-hijo-religioso-de-chiara-lubich\/"},"modified":"2024-05-15T20:50:40","modified_gmt":"2024-05-15T18:50:40","slug":"el-primer-hijo-religioso-de-chiara-lubich","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/el-primer-hijo-religioso-de-chiara-lubich\/","title":{"rendered":"El primer hijo religioso de Chiara Lubich"},"content":{"rendered":"<p><em>A la edad de 100 a\u00f1os falleci\u00f3 el Padre Bonaventura Marinelli ofm Cap, el primer religioso que sigui\u00f3 a Chiara Lubich. Un recuerdo del P. Fabio Ciardi.<\/em>  <img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-225693 alignleft\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Bona-alla-Scuola-con-Chiar-487x340.jpg\" alt=\"\" width=\"407\" height=\"284\" \/>Record\u00e9 al Padre Bonaventura Marinelli hace unos d\u00edas con motivo de su onom\u00e1stico.\u00a0 El 1 de agosto de 2020 parti\u00f3 al cielo, a los 100 a\u00f1os de edad, para celebrar en el para\u00edso el centenario de Chiara Lubich, su inseparable contempor\u00e1nea. \u00a1Qu\u00e9 profunda y fiel amistad!  Habiendo vivido en Trento, en el convento de los Capuchinos, de 1942 a 1946, como estudiante de teolog\u00eda y joven religioso, fue, como le gustaba decir, un \u00abtestigo ocular, pero a distancia\u00bb de los inicios del Movimiento de los Focolares. A distancia porque en aquellos a\u00f1os no les permit\u00edan grandes contactos. Sin embargo, fue testigo ocular porque vio c\u00f3mo viv\u00edan estas extraordinarias \u00abterciarias franciscanas\u00bb.  \u201cDespu\u00e9s del bombardeo de 1944 -relata en una larga conversaci\u00f3n- ten\u00edamos a Chiara y a sus compa\u00f1eras siempre a la vista. Ven\u00edan a misa, no a nuestra iglesia, que hab\u00eda sido destruida por el bombardeo, sino a la sacrist\u00eda, que era a\u00fan m\u00e1s peque\u00f1a y est\u00e1bamos a\u00fan m\u00e1s cerca. Recuerdo que me impresionaban cada vez m\u00e1s. Por naturaleza soy bastante t\u00edmido y me cuesta establecer relaciones, pero recuerdo que a partir de 1943, cuando durante el verano sal\u00edamos a pedir la caridad, se me hac\u00eda cada vez m\u00e1s f\u00e1cil conocer las familias, a la gente, a los ni\u00f1os, etc. \u00a0No era por mi naturaleza; esta nueva forma de ser me ven\u00eda de la vida que ve\u00eda en Chiara y sus compa\u00f1eras.  En 1946, mis superiores me enviaron a la universidad en Suiza; ya ten\u00eda un a\u00f1o de ser sacerdote. Los primeros meses recib\u00eda cartas de mis compa\u00f1eros, con los que hab\u00eda hecho el pacto de unidad. Pero a un cierto punto, nada, silencio: hab\u00eda comenzado la investigaci\u00f3n del Santo Oficio, pero yo no lo sab\u00eda. Fui cayendo en una progresiva e inexpresable sensaci\u00f3n de desolaci\u00f3n. Hasta el 23 de abril de 1948. Fui a Trento para las votaciones y esa ma\u00f1ana, antes de volver a Suiza, me encontr\u00e9 con Chiara. Me devolvi\u00f3 la fiesta pero de una manera m\u00e1s profunda, entend\u00ed que lo m\u00e1s importante es el amor. Fue como tocar el cielo con las manos. Cuando llegu\u00e9 a Friburgo le escrib\u00ed una carta, mi primera carta\u00bb.  As\u00ed comenz\u00f3 una correspondencia que permiti\u00f3 a Chiara comunicar lo que viv\u00eda en ese per\u00edodo. Gracias al P. Buenaventura tenemos hoy un patrimonio inestimable de escritos, algunos muy conocidos, como la carta del 30 de marzo de 1948, en la que le confiaba: <em>\u00abEl libro de Luz que el Se\u00f1or escribe en mi alma tiene dos aspectos: una p\u00e1gina luminosa de misterioso amor: la Unidad. Una p\u00e1gina luminosa de misterioso dolor: Jes\u00fas abandonado\u00bb.<\/em>  Esas cartas dan testimonio de la profunda relaci\u00f3n que pronto se estableci\u00f3 entre ambos.  11 de mayo de 1948<em>: \u00abSu carta me confirm\u00f3 la idea que hab\u00eda hecho de su alma, muy amada por el Se\u00f1or, y quisiera en un momento, en un instante, donarle todo lo que tengo, todo lo que Dios ha construido en m\u00ed aprovechando mi nada, mi debilidad, mi miseria. (&#8230;) Lo que quiero escribirle hoy es que la unidad que Dios ha realizado, no debemos romperla. (&#8230;) San Francisco no estar\u00e1 contento hasta que usted no lo reviva y lo haga revivir en tus hermanos y hermanas. &#8211; Comience. Lo lograr\u00e1\u00bb.<\/em>  El 8 de septiembre de 1948<em>: \u00abCu\u00e1nta alegr\u00eda me ha dado su carta. Jes\u00fas est\u00e1 all\u00ed. Lo sent\u00ed en su sed de \u00abvida\u00bb, en el optimismo que contiene y pulula aqu\u00ed y all\u00e1, especialmente en la paz que genera el deseo de amarlo m\u00e1s y m\u00e1s. Tenga la seguridad de que \u2013 mientras no deje a Jes\u00fas (\u00bfy cu\u00e1ndo ser\u00e1 eso? Lo tendr\u00e9 a\u00fan m\u00e1s en el Para\u00edso) &#8211; no dejar\u00e9 de acompa\u00f1ar su alma con un cuidado vigilante y fraternal\u00bb.<\/em>  27 de enero de 1951: <em>\u00abNo puede imaginar lo mucho que su alma est\u00e1 &#8216;penetrando&#8217; (\u00a1literalmente! &#8230; \u00a1casi siento el efecto f\u00edsico!) en la m\u00eda\u00bb.<\/em>  Recuerdo la alegr\u00eda cuando se encontraban y con cu\u00e1l normalidad hablaban en trentino&#8230; eran coet\u00e1neos, pero \u00e9l se sent\u00eda como un disc\u00edpulo y ella como su madre. En una de las primeras cartas Chiara simplemente firm\u00f3 \u00abs.m.\u00bb, que Bonaventura inmediatamente interpret\u00f3 como \u00absu madre\u00bb. Le respondi\u00f3 firmando \u00abs.f.\u00bb (su hijo), y Chiara tambi\u00e9n lo entendi\u00f3.  Una focolarina recuerda que Chiara, salud\u00e1ndolo en el 2000, dijo: \u00ab\u00a1Mi primer hijo religioso!\u00bb.  Bonaventura tuvo una larga vida, en la que fue profesor de Sagrada Escritura, traductor de comentarios b\u00edblicos del alem\u00e1n, tuvo importantes cargos en su Orden: provincial, formador, definidor general&#8230; Luego fue llamado por Chiara a dirigir el Centro Internacional de Espiritualidad para Religiosos en Castel Gandolfo (Roma) y en Loppiano, la ciudadela de los Focolares en Italia.  T\u00edmido y de extraordinaria humildad, supo dar testimonio sin ostentaci\u00f3n y con sinceridad del Ideal que Chiara le hab\u00eda transmitido. \u00abEra un verdadero ni\u00f1o evang\u00e9lico, en la sabidur\u00eda y simplicidad de su vida\u00bb, escribi\u00f3 un compa\u00f1ero de su congregaci\u00f3n.  No faltan los recuerdos personales, empezando por cuando en 1978 fuimos juntos a Canad\u00e1, durante un mes entero, para animar una escuela de formaci\u00f3n para religiosos. Luego vivimos en la misma comunidad en Castel Gandolfo. Entre otras cosas, en mi diario, el 10 de noviembre de 1999, cuando ya nos hab\u00eda dejado para una nueva tarea, le\u00ed sobre una de sus visitas: \u00abLlega Bonaventura, y hay clima de fiesta, como siempre\u00bb. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n ese \u00abcomo siempre\u00bb.  Pero quiz\u00e1s el momento m\u00e1s hermoso fue el 18 de marzo de 2008, cuando asistimos juntos al funeral de Chiara en Roma en la Bas\u00edlica de San Pablo Extramuros. Al final de la celebraci\u00f3n me pidi\u00f3 que lo acompa\u00f1ara al ata\u00fad, rompiendo el estricto protocolo. Ya era anciano y le costaba arrodillarse, pero cuando lleg\u00f3 al ata\u00fad se arrodill\u00f3, lo abraz\u00f3 y lo bes\u00f3. Entonces tambi\u00e9n yo me arrodill\u00e9 para besar el ata\u00fad (pero no es la expresi\u00f3n correcta&#8230; era besar a Chiara). Fue como si se rompiera un dique: todos empezaron a rodear el ata\u00fad y a besarlo&#8230; Pero el gesto de Buenaventura permanecer\u00e1 como el gesto \u00fanico de un hijo hacia su madre.  Tambi\u00e9n a m\u00ed me quer\u00eda. En una de sus \u00faltimas cartas me escribi\u00f3: \u00abTe recuerdo y siempre te recordar\u00e9 con gratitud y espero volver a tener la alegr\u00eda de encontrarte personalmente. Esta ma\u00f1ana te confi\u00e9 de manera especial a San Francisco. \u00a1Un abrazo!\u00bb <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Fabio Ciardi OMI<\/em><strong>\u00a0<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A la edad de 100 a\u00f1os falleci\u00f3 el Padre Bonaventura Marinelli ofm Cap, el primer religioso que sigui\u00f3 a Chiara Lubich. Un recuerdo del P. 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