{"id":310952,"date":"2020-09-02T01:00:57","date_gmt":"2020-09-01T23:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/peru-autoridad-y-misericordia\/"},"modified":"2024-05-15T20:50:44","modified_gmt":"2024-05-15T18:50:44","slug":"peru-autoridad-y-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/peru-autoridad-y-misericordia\/","title":{"rendered":"Peru &#8211; autoridad y misericordia"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" lang=\"es-PE\"><i>El testimonio de Jos\u00e9 Luis Raygada, un m\u00e9dico peruano en primera l\u00ednea en la lucha contra el COVID-19. C\u00f3mo conjugar el rol profesional y de padre, en coherencia con los valores evang\u00e9licos.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-PE\"><strong>Soy m\u00e9dico desde hace 25 a\u00f1os y padre desde hace 17 a\u00f1os<\/strong>, y me doy cuenta de que no termino de aprender a ser ambas cosas en coherencia con los valores en los que creo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-PE\"><img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-225604 alignleft\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/WhatsApp-Image-2020-07-27-at-21.12.28-454x340.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><strong>En estos tiempos de pandemia,<\/strong> descubro una escuela intensiva para mejorar en ambos roles, tambi\u00e9n en aspectos hasta ahora poco considerados por m\u00ed, as\u00ed como por la mayor\u00eda.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-PE\">Desde el inicio de esta epidemia mundial, estoy trabajando en un hospital de campa\u00f1a para enfermos de Covid 19 en la ciudad de Piura (norte del Per\u00fa), el primero en esta ciudad. Estoy ayudando a los enfermos internados y he visto morir a m\u00e1s pacientes en estos \u00faltimos 3 meses que lo que he visto en mis 25 a\u00f1os como m\u00e9dico.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-PE\">He sido formado en una de las mejores escuelas de medicina del pa\u00eds, con prestigio acad\u00e9mico y rigor cient\u00edfico. He descubierto, ante esta terrible enfermedad, las limitaciones, la impotencia y la frustraci\u00f3n de la \u201cmedicina cient\u00edfica\u201d ante esta infecci\u00f3n desconocida. He visto a mis pacientes sufrir y morir asfixiados por falta de ox\u00edgeno, a\u00fan suministr\u00e1ndolo a grandes flujos; con todo lo que la ciencia iba proponi\u00e9ndonos como terapias, pero con todas las carencias de personal y equipos de un hospital en un pa\u00eds pobre. Y cuando la enfermedad se torna agresiva, me he visto, muchas veces frente al paciente, imp\u00e1vido y frustrado con mi ciencia. Es en medio de este desconcierto, que escucho con frecuencia un grito: \u00a1Tengo sed! &#8230; \u00a1Agua por favor! &#8230; \u00a1D\u00e9nme agua! &#8230; \u00a1Agua!&#8230; A veces s\u00f3lo gimen y, s\u00f3lo cuando te acercas y les preguntas si quieren beber, asienten con un movimiento de cabeza.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-PE\">A la par de mi labor \u201ccient\u00edfica\u201d, comenc\u00e9 a dar de beber a todo el que me lo ped\u00eda, a acomodarles la almohada, a sostener sus manos entre las m\u00edas, a acariciar su frente, a darle un masaje a su espalda cuando me lo ped\u00edan o a pasarle el balde para que orinen. O tan s\u00f3lo acompa\u00f1arlos y hasta rezar con ellos o por ellos; y, finalmente, a consolarlos en su partida.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-PE\"><strong>Me he dado cuenta de mi doble dimensi\u00f3n como m\u00e9dico: la dimensi\u00f3n de autoridad respaldada en lo cient\u00edfico<\/strong>, que muchas veces cura, y mi dimensi\u00f3n como ser humano, fundada en la misericordia y en el amor que provienen de Dios y expresados en actos cotidianos y sencillos que tantas veces sanan el alma. Ciencia y humanidad plena, conocimiento y misericordia, cuerpo y alma, hombre y Dios, raz\u00f3n y fe, una moneda de dos caras que hace pleno nuestro dar y vivir, un balance delicado de lograr.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-PE\">Entre el trabajo desgastante en el hospital, la sobrecarga de emociones intensas y mis propias debilidades, llegaba a casa a cenar con ganas de descansar y de desahogarme. Mi hijo mayor, en plena adolescencia, frustrados sus proyectos por el encierro y con la energ\u00eda juvenil, comenz\u00f3 a enfrentarse con todos, pero especialmente conmigo. Parec\u00eda que yo hab\u00eda pasado a ser como su contrincante o enemigo, convirtiendo la mesa en un campo de batalla. Inicialmente, presa de mis pasiones e impulsividad, termin\u00e1bamos en una agria y hasta insultante pelea. Nuevamente ve\u00eda \u201cmi autoridad\u201d mellada y, querer imponerla por la fuerza empeoraba las cosas.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-PE\"><strong>Entonces, tambi\u00e9n en casa he redescubierto el otro aspecto de mi rol como padre<\/strong>: \u201cmisericordia y humildad\u201d; y as\u00ed comenzar a callar y a ofrecer a Dios ante el improperio; expresarle mi perd\u00f3n y pedir perd\u00f3n si me exced\u00ed; tratar de leer entre sus agresiones un pedido de ayuda y cari\u00f1o; hacer m\u00e1s silencio para enfriar una discusi\u00f3n y continuar orando en soledad y en familia aunque pareciera in\u00fatil.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-PE\">Poco a poco nuestra relaci\u00f3n se va restableciendo dentro de los cauces normales de la relaci\u00f3n de un padre y un hijo. Nuevamente estos dos ejes: autoridad y misericordia, que \u00bfno son, acaso, expresiones de la vida divina?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-PE\" style=\"text-align: right;\"><em>Experiencia recogida por Gustavo E. Clari\u00e1<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El testimonio de un m\u00e9dico peruano en primera l\u00ednea en la lucha contra el COVID-19. 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