{"id":311008,"date":"2020-10-15T01:00:19","date_gmt":"2020-10-14T23:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/evangelio-vivido-humildad\/"},"modified":"2024-05-15T20:50:58","modified_gmt":"2024-05-15T18:50:58","slug":"evangelio-vivido-humildad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/evangelio-vivido-humildad\/","title":{"rendered":"Evangelio vivido: humildad"},"content":{"rendered":"<p><em>Como escribe Chiara Lubich: \u201cSer humildes no s\u00f3lo quiere decir no ser ambiciosos, sino ser conscientes de la propia nada, sentirse peque\u00f1os delante de Dios y por lo tanto ponerse en sus manos, como ni\u00f1os\u201d.<\/em>  <strong>Una escuela de vida <\/strong> Durante la pandemia tambi\u00e9n yo me vi obligado al confinamiento. Aunque segu\u00ed manteniendo la relaci\u00f3n con algunas de las personas que asisto a trav\u00e9s de Internet, el verdadero trabajo era conmigo mismo. No pod\u00eda eximirme de ayudar a mis hijos a hacer las tareas, de adivinar c\u00f3mo llenar su tiempo, de proveer a mis padres ancianos, de ayudar a mi esposa en la cocina, a inventar nuevos men\u00fas\u2026 hab\u00eda subvalorado la importancia que pueden tener los peque\u00f1os gestos cotidianos para el conocimiento de s\u00ed mismos y ahora ten\u00eda la posibilidad de descubrir dimensiones fundamentales de la existencia. Pero el descubrimiento m\u00e1s importante de este per\u00edodo ha sido la oraci\u00f3n, la relaci\u00f3n a t\u00fa a t\u00fa con Dios. La hab\u00eda descuidado, dej\u00e1ndola de lado junto con otras cosas, comprometido como estaba con mis investigaciones y mi trabajo. Al administrar un tiempo sin m\u00e1rgenes, reflexion\u00e9 sobre la vida, sobre la muerte, sobre la esperanza\u2026 No s\u00e9 c\u00f3mo ha sido para los dem\u00e1s, pero para m\u00ed este exilio forzado se ha convertido en una aut\u00e9ntica escuela, m\u00e1s eficaz que muchos libros y cursos de especializaci\u00f3n. (M.V. \u2013 Suiza)  <strong>Envejecer juntos<\/strong> Despu\u00e9s de d\u00e9cadas de vida matrimonial en el amor, me di cuenta de que me estaba volviendo insensible hacia mi mujer. Ella no estaba de acuerdo con tantas cosas que yo hac\u00eda y me repet\u00eda siempre el mismo serm\u00f3n. Un d\u00eda, despu\u00e9s de escucharla una primera y una segunda vez, le respond\u00ed con rabia que sab\u00eda lo que ten\u00eda que hacer, que ya me lo hab\u00eda dicho. Naturalmente ella se qued\u00f3 mal, pero tambi\u00e9n yo. Le ped\u00ed perd\u00f3n, pero dentro de m\u00ed qued\u00f3 el gran dolor de no haber respetado, aceptado su envejecimiento. Si esto sucede con ella, reflexion\u00e9, quien sabe cu\u00e1ntas cosas hago yo que le hacen da\u00f1o a mi esposa. Le contamos este hecho a una nieta que hab\u00eda venido a visitarnos con su compa\u00f1ero, cuando ella, sin motivo aparente, empez\u00f3 a llorar mientras \u00e9l le tomaba la mano, acarici\u00e1ndola. Despu\u00e9s de un silencio nos contaron que hab\u00edan decidido separarse debido a la incompatibilidad de caracteres entre ellos. Pero escuchando nuestro relato les hab\u00eda conmovido la belleza de envejecer juntos e intentar reconstruir siempre el amor. (P.T. \u2013 Hungr\u00eda)  <strong>Escuchar, comprender<\/strong> Si vuelvo a pensar en los 25 a\u00f1os transcurridos haci\u00e9ndome cargo de la salud de mis pacientes, me parece que no he hecho otra cosa que escucharlos. Siempre recuerdo, en mis primeros d\u00edas como m\u00e9dico de familia, a una mujer que hab\u00eda pasado por no s\u00e9 cu\u00e1ntos hospitales de Suiza hasta Italia. Me estaba describiendo un detalle de su historia personal que pod\u00eda ser la clave de los disturbios que sufr\u00eda desde hac\u00eda 15 a\u00f1os. Ante mi pregunta: \u201cPero usted, se\u00f1ora, \u00bfalguna vez le habl\u00f3 a los m\u00e9dicos de esto?\u201d, me respondi\u00f3: \u201cDoctor, es la primera vez que lo recuerdo. Usted me escuch\u00f3 y yo lo record\u00e9\u201d. Me sirvi\u00f3 tanto la experiencia de esa cita, m\u00e1s que una actualizaci\u00f3n profesional. S\u00ed, porque escuchar, sobre todo hoy que hacemos todo de prisa, deber\u00eda corresponder cada vez m\u00e1s a \u201ccomprender\u201d. Todos estos a\u00f1os para m\u00ed han sido una escuela al respecto\u2026 y \u00a1seguramente no he terminado de aprender! Escuchar no es otra cosa que una expresi\u00f3n del amor del que Cristo nos ha dado ejemplo; hacer el vac\u00edo para poder acoger en s\u00ed mismos al otro. (Ugo \u2013 Italia)  <strong>Saborear<\/strong> Cuando, despu\u00e9s de los \u00faltimos ex\u00e1menes, el m\u00e9dico me anunci\u00f3 que el c\u00e1ncer hab\u00eda vuelto a aparecer, mi primer pensamiento fue para la familia, para nuestros hijos y nietos. Mi esposo y yo hablamos serenamente y decidimos vivir el per\u00edodo que me queda como el tiempo m\u00e1s bello que pod\u00edamos dejarles en herencia, de un amor fiel hasta el final. As\u00ed empezaron d\u00edas que, aunque eran pesados por los dolores, ten\u00edan un color y un calor nuevos. No s\u00f3lo aument\u00f3 el amor entre todos, sino que dir\u00eda que estamos aprendiendo a \u201csaborear\u201d el tiempo. Cada gesto es \u00fanico porque podr\u00eda ser el \u00faltimo, y lo mismo cada llamada telef\u00f3nica, cada palabra pronunciada. Desde la atenci\u00f3n al otro, al tono de la voz, que sirven para crear armon\u00eda entre nosotros\u2026 todo ha asumido un valor. Mi esposo se sorprende de cu\u00e1nta alegr\u00eda est\u00e1n llenos nuestros d\u00edas y a menudo me repite: \u201cEs el \u00fanico bien que podemos dejar a nuestros hijos\u201d. En los momentos dedicados a la oraci\u00f3n sentimos que el cielo se abre, porque se ha convertido solamente en un acto de agradecimiento. (G.C. \u2013 Italia) <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>a cargo de Stefania Tanesini<\/em><\/p>\n<p> <em>(Tomado de Il Vangelo del Giorno (El Evangelio de cada d\u00eda), Citt\u00e0 Nuova, a\u00f1o VI, n.5, septiembre-octubre 2020)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como escribe Chiara Lubich: \u201cSer humildes no s\u00f3lo quiere decir no ser ambiciosos, sino ser conscientes de la propia nada, sentirse peque\u00f1os delante de Dios y por lo tanto ponerse en sus manos, como ni\u00f1os\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-311008","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/311008","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=311008"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/311008\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=311008"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=311008"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=311008"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}