{"id":311256,"date":"2021-03-15T03:00:30","date_gmt":"2021-03-15T02:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/fijar-la-brujula\/"},"modified":"2024-05-15T20:51:37","modified_gmt":"2024-05-15T18:51:37","slug":"fijar-la-brujula","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/fijar-la-brujula\/","title":{"rendered":"Fijar la br\u00fajula"},"content":{"rendered":"<p><em>La elecci\u00f3n de amar a Jes\u00fas en su abandono en la cruz y\u00a0 de preferirlo a cualquier otro amor, se convirti\u00f3 para Chiara Lubich en una especie de br\u00fajula que orientaba su vida y la liberaba de muchas preocupaciones.<\/em>  [\u2026] Hemos observado que la llamada a seguir a Jes\u00fas Abandonado de un modo radical no se hizo una sola vez, es decir, cuando inici\u00f3 el Movimiento.  En efecto, de vez en cuando, durante estos a\u00f1os, Jes\u00fas nuevamente nos la fue subrayando con acontecimientos o consideraciones especiales.  As\u00ed me sucedi\u00f3 a m\u00ed en 1954. [\u2026] Por primera vez un focolarino era ordenado sacerdote. Yo ten\u00eda que ir de Roma a Trento \u00a0para asistir a la ordenaci\u00f3n sacerdotal de don Foresi realizada por el arzobispo de esa ciudad. Como yo no estaba bien de salud, se pens\u00f3 que hiciese la mayor parte del viaje en avi\u00f3n. Apenas sub\u00ed, una azafata muy amable, para facilitarme el viaje me invit\u00f3 a pasar a la cabina del piloto. Estando en ella, enseguida me impresion\u00f3 el magn\u00edfico panorama que se pod\u00eda observar: amplio, completamente despejado, a trav\u00e9s de la cabina toda de cristal.  Pero no fue el panorama lo que m\u00e1s me impact\u00f3 espiritualmente. Fue m\u00e1s bien una somera explicaci\u00f3n del piloto sobre lo que es importante para conducir un avi\u00f3n. Me dijo que para hacer un viaje directo y seguro era necesario, ante todo, fijar la br\u00fajula en el punto de llegada. Y despu\u00e9s, a lo largo del trayecto hab\u00eda que vigilar que el avi\u00f3n no se desviara nunca de la ruta establecida.  Al escuchar esta explicaci\u00f3n, surgi\u00f3 inmediatamente en mi esp\u00edritu un paralelismo entre lo que es un viaje en avi\u00f3n por este mundo y lo que es el viaje de la vida: hoy dir\u00eda el \u201cSanto Viaje\u201d. Me pareci\u00f3 comprender que tambi\u00e9n para este era necesario fijar desde la salida la ruta con precisi\u00f3n, el camino de nuestra alma, que es Jes\u00fas Abandonado. Despu\u00e9s, a lo largo de todo el trayecto, hacer solo una cosa: permanecerle fiel. S\u00ed, el camino al que Dios nos llama a todos nosotros es solo este: amar a Jes\u00fas Abandonado siempre.  Esto significa abrazar todos los dolores de nuestra existencia. Significa amar, adecuando siempre nuestra voluntad a la suya. [\u2026] Amar a Jes\u00fas Abandonado significa conocer la caridad; saber c\u00f3mo hay que amar a nuestros pr\u00f3jimos (como hizo \u00c9l, hasta el abandono) Amar a Jes\u00fas Abandonado siempre, significa poner en pr\u00e1ctica todas las virtudes, que en aquel momento \u00c9l vivi\u00f3 de modo patente y heroico. [\u2026]  Creo poder afirmar que orientar la br\u00fajula de nuestra alma hacia Jes\u00fas Abandonado es lo mejor que podemos hacer para continuar y terminar el Santo Viaje, y para recorrerlo tambi\u00e9n con cierta facilidad.  Si el piloto \u2013que pude observar que se mov\u00eda con libertad\u2013 no usa riendas como para manejar un carro, ni volante como en un auto, tambi\u00e9n nosotros, si orientamos la aguja de nuestra br\u00fajula espiritual hacia Jes\u00fas Abandonado, no tendremos necesidad de otras cosas para llegar seguros a la meta.  Y as\u00ed como en el viaje en avi\u00f3n no existen las sorpresas de las curvas, porque se viaja en l\u00ednea recta, ni se encuentran las monta\u00f1as, porque inmediatamente se sit\u00faa a gran altura, tambi\u00e9n en nuestro viaje, con el amor a Jes\u00fas Abandonado, nos situamos r\u00e1pidamente en lo alto; no nos asustan los imprevistos, ni sentimos tanto el esfuerzo en las cuestas, porque por \u00c9l, las sorpresas, los esfuerzos y los sufrimientos ya est\u00e1n todos previstos y esperados.  Fijemos, por tanto, la br\u00fajula en Jes\u00fas Abandonado y permanezc\u00e1mosle fieles.  \u00bfC\u00f3mo? Por la ma\u00f1ana, al despertarnos, orientemos nuestra br\u00fajula a Jes\u00fas Abandonado dici\u00e9ndole \u201cAqu\u00ed me tienes\u201d.\u00a0 Despu\u00e9s, durante el d\u00eda, de vez en cuando ech\u00e9mosle una ojeada: veamos si estamos siempre en l\u00ednea con Jes\u00fas Abandonado. Y si no fuera as\u00ed, con un nuevo \u201cAqu\u00ed me tienes\u201d orient\u00e9monos otra vez y el viaje no peligrar\u00e1. [\u2026]  Si hacemos el viaje de la vida en compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas Abandonado, tambi\u00e9n nosotros podremos repetir al final la famosa frase de santa Clara: \u201cVete segura, alma m\u00eda, porque un buen compa\u00f1ero llevas en tu camino. Vete, porque el que te cre\u00f3 siempre te ha mirado y te ha santificado\u201d. [\u2026] <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Chiara Lubich <\/em><\/p>\n<p> <em>(En una conferencia telef\u00f3nica, <\/em>Rocca di Papa, 5 de enero de 1984<em>)<\/em>  <em>Cf. Chiara Lubich, Fijar la br\u00fajula, La Vida un Viaje, Ciudad Nueva, Madrid 1994, pp. 143-146.<\/em>  <em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La elecci\u00f3n de amar a Jes\u00fas en su abandono en la cruz y\u00a0 de preferirlo a cualquier otro amor, se convirti\u00f3 para Chiara Lubich en una especie de br\u00fajula que orientaba su vida y la liberaba de muchas preocupaciones.<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-311256","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/311256","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=311256"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/311256\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=311256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=311256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=311256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}