{"id":311314,"date":"2021-05-10T01:00:04","date_gmt":"2021-05-09T23:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/no-tibios-sino-ardientes\/"},"modified":"2024-05-15T20:51:46","modified_gmt":"2024-05-15T18:51:46","slug":"no-tibios-sino-ardientes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/no-tibios-sino-ardientes\/","title":{"rendered":"No tibios, sino ardientes"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0<\/strong><em>Nuestro amor tiene necesidad de ser continuamente reavivado con actos de amor cada vez m\u00e1s perfectos, m\u00e1s profundos. Chiara Lubich compara el amor al pr\u00f3jimo con un fuego alimentado con la le\u00f1a, para demostrarle a Dios y al pr\u00f3jimo nuestro empe\u00f1o.<\/em>  Volver [\u2026] a centrarnos con mayor convicci\u00f3n en nuestro Ideal, ya que se puede ver que todo est\u00e1 all\u00ed, en el amor rec\u00edproco; consolidar nuestra unidad, impulsarnos a llevarla lo m\u00e1s lejos posible.  [\u2026] Porque el fuego \u2014y de fuego se trata\u2014 no se mantiene si no est\u00e1 alimentado continuamente con  le\u00f1a, con paja, etc. As\u00ed, nuestro amor tiene necesidad de ser continuamente reavivado con actos de amor cada vez m\u00e1s perfectos, cada vez m\u00e1s profundos.  Y tienen necesidad de proceder as\u00ed, no solo los que est\u00e1n al principio de la vida espiritual o han llegado a la mitad. Tambi\u00e9n quien ha tratado de practicar durante largos a\u00f1os la caridad, puede caer en una cierta \u00abrutina\u00bb de la caridad, que as\u00ed pierde el brillo y el calor de la llama, y lentamente va retir\u00e1ndose y escondi\u00e9ndose cada vez m\u00e1s bajo las cenizas.  Sucede as\u00ed, por ejemplo, cuando en nuestra vida de cada d\u00eda ya no nos resulta espont\u00e1neo declararnos entre los hermanos la unidad. O bien, cuando comprobamos que nuestra caridad no produce ya efecto, se reduce cada vez m\u00e1s su irradiaci\u00f3n, somos poco \u00fatiles para el Reino y los frutos disminuyen: nos volvemos tibios.  Por esto, es necesario acordarse de reavivar continuamente el fuego, de volver una y otra vez a hacer que est\u00e9 vivo en nosotros el amor.  S\u00ed, porque a Dios no le gustan en absoluto los tibios. Dice la Escritura: \u00abNo eres ni fr\u00edo ni caliente. \u00a1Ojal\u00e1 fueras fr\u00edo o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio, y no fr\u00edo ni caliente, voy a vomitarte de mi boca\u00bb *.  Esto es terrible. Esto nos indica la urgencia de volver siempre a ser calientes, a una caridad verdaderamente ferviente.  [\u2026] Adelante, pues, examin\u00e9monos con frecuencia: \u00bfHemos echado le\u00f1a al fuego? \u00bfEs tibio nuestro amor o es ardiente? \u00bfHemos aprovechado todas las ocasiones para demostrar a Dios y al pr\u00f3jimo nuestro ardor?  Si es as\u00ed, Dios llevar\u00e1 adelante Su-nuestro proyecto. [\u2026]\u00a0tambi\u00e9n debido a nuestro esfuerzo.  <em>\u00a0<\/em> <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p> <em>(En una conferencia telef\u00f3nica,\u00a0Rocca di Papa, 28 de febrero de 1991) Cf. Chiara Lubich,\u00a0Santificarse juntos, <\/em>Ciudad Nueva, Madrid 1994, pp. 74-77 <em>* <\/em><em>Ap <\/em><em>3, 15-16.<\/em>  <em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Nuestro amor tiene necesidad de ser continuamente reavivado con actos de amor cada vez m\u00e1s perfectos, m\u00e1s profundos. Chiara Lubich compara el amor al pr\u00f3jimo con un fuego alimentado con la le\u00f1a, para demostrarle a Dios y al pr\u00f3jimo nuestro empe\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-311314","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/311314","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=311314"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/311314\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=311314"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=311314"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=311314"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}