{"id":311462,"date":"2021-09-20T01:00:26","date_gmt":"2021-09-19T23:00:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/la-existencia-se-convirtio-en-una-aventura\/"},"modified":"2024-05-15T20:52:10","modified_gmt":"2024-05-15T18:52:10","slug":"la-existencia-se-convirtio-en-una-aventura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/la-existencia-se-convirtio-en-una-aventura\/","title":{"rendered":"La existencia se convirti\u00f3 en una aventura"},"content":{"rendered":"<p><em>El 17 de septiembre de 1948, Chiara Lubich\u00a0 por\u00a0 primera vez conoci\u00f3 en Roma (Italia) a Igino Giordani<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>, al que m\u00e1s tarde llam\u00f3 Foco. Era una terciaria franciscana y estaba acompa\u00f1ada por algunos religiosos de distintas familias franciscanas. <\/em><em>Giordani ten\u00eda 54 a\u00f1os y era ya un hombre afirmado en el \u00e1mbito pol\u00edtico y cultural cuando conoci\u00f3 a Chiara Lubich, de 28 a\u00f1os, reconociendo en ella un carisma. Giordani se adhiri\u00f3 inmediatamente a los Focolares y, por su contribuci\u00f3n al desarrollo del Movimiento, Chiara Lubich lo consider\u00f3\u00a0 cofundador. A continuaci\u00f3n el relato de aquel encuentro, extra\u00eddo del diario de Giordani.<\/em>  <em>\u00a0<\/em>\u201cVer unidos y en armon\u00eda a un conventual un menor, un capuchino y un terciario y una terciaria de san Francisco me pareci\u00f3 ya un milagro de unidad, y as\u00ed lo dije.  La se\u00f1orita habl\u00f3; (\u2026) ya desde sus primeras palabras advert\u00ed algo nuevo. Hab\u00eda un timbre inusitado en aquella voz: el timbre de una convicci\u00f3n profunda y segura que nac\u00eda de un sentimiento sobrenatural. (\u2026) Cuando, al cabo de media hora, termin\u00f3 de hablar, yo estaba sobrecogido en una atm\u00f3sfera encantada: como en un nimbo de luz y de felicidad; y hubiese querido que aquella voz continuase. Era la voz que, sin darme cuenta de ello, hab\u00eda esperado.  Pon\u00eda la santidad al alcance de todos; quitaba las verjas que separan el mundo laical de la vida m\u00edstica. Sacaba a la luz los tesoros de un castillo al que solo pocos eran admitidos. Acercaba a Dios: lo hac\u00eda sentir Padre, hermano, amigo, presente en la humanidad. (\u2026) Me sucedi\u00f3 una cosa. Sucedi\u00f3 que aquellos retazos de cultura yuxtapuestos se pusieron a moverse y a animarse, enlaz\u00e1ndose hasta formar un cuerpo vivo, recorrido por una sangre generosa: \u00bfla sangre de la que ard\u00eda santa Catalina? Hab\u00eda penetrado el amor embistiendo las ideas, y tray\u00e9ndolas a una \u00f3rbita de alegr\u00eda. Hab\u00eda sucedido que la idea de Dios hab\u00eda hecho sitio al amor de Dios, la imagen ideal al Dios vivo. En Chiara hab\u00eda encontrado no a alguien que hablaba de Dios, sino una que hablaba con Dios: hija que, en el amor, conversaba con el Padre. (\u2026) Todo se ilumin\u00f3. El dolor asumi\u00f3 un significado salv\u00edfico, o se transform\u00f3 en amor. La vida result\u00f3 ser un designio adorable de la voluntad de Dios y cada uno de sus instantes adquiri\u00f3 plenitud y una belleza propia. La naturaleza y la historia se desplegaron en entramados ricos de armon\u00eda y sabidur\u00eda.  Y para vivir esta nueva vida, para nacer en Dios, no ten\u00eda que renunciar a mis doctrinas: solo ten\u00eda que ponerlas a la llama de la caridad, para vivificarlas. A trav\u00e9s del hermano, comenc\u00e9 a vivir a Dios. La gracia brot\u00f3 libremente, y los diafragmas entre lo sobrenatural y lo natural se derrumbaron. Toda la existencia se convirti\u00f3 en una aventura, vivida conscientemente en uni\u00f3n con el Creador, que es la vida\u201d. <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Igino Giordani<\/em><\/p>\n<p> (Igino Giordani, <em>Memorias de un cristiano ingenuo<\/em>, Ciudad Nueva, Madrid, 2\u00aa ed. 2005, pp. 143-147).  <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Igino Giordani (1894 \u2013 1980) fue un escritor, periodista y pol\u00edtico italiano. En 1946 fue elegido miembro de la Asamblea Constituyente y en 1948 diputado como miembro del Partido Democr\u00e1tico en el Parlamento italiano, donde se distingui\u00f3 por su compromiso en favor de la paz y de la justicia social.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 17 de septiembre de 1948, Chiara Lubich\u00a0 por\u00a0 primera vez conoci\u00f3 en Roma (Italia) a Igino Giordani[1], al que m\u00e1s tarde llam\u00f3 Foco. Era una terciaria franciscana y estaba acompa\u00f1ada por algunos religiosos de distintas familias franciscanas. Giordani ten\u00eda 54 a\u00f1os y era ya un hombre afirmado en el \u00e1mbito pol\u00edtico y cultural cuando conoci\u00f3 a Chiara Lubich, de 28 a\u00f1os, reconociendo en ella un carisma. Giordani se adhiri\u00f3 inmediatamente a los Focolares y, por su contribuci\u00f3n al desarrollo del Movimiento, Chiara Lubich lo consider\u00f3\u00a0 cofundador. A continuaci\u00f3n el relato de aquel encuentro, extra\u00eddo del diario de Giordani.<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-311462","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/311462","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=311462"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/311462\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=311462"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=311462"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=311462"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}