{"id":311960,"date":"2023-01-12T03:00:14","date_gmt":"2023-01-12T02:00:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/luisetta-la-maestra\/"},"modified":"2024-05-15T20:53:32","modified_gmt":"2024-05-15T18:53:32","slug":"luisetta-la-maestra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/luisetta-la-maestra\/","title":{"rendered":"Luisetta, la maestra"},"content":{"rendered":"<p><em>El 31 de diciembre de 2022 falleci\u00f3 Luisa Del Zanna, una de las primeras focolarinas de Florencia. Naci\u00f3 en 1925 en una familia cristiana con 8 hijos. Habiendo conocido la espiritualidad de la unidad, inmediatamente la hizo suya. En 1954 entr\u00f3 a formar parte del focolar de Florencia. En los a\u00f1os siguientes, vio nacer y se ocup\u00f3 de comunidades del Movimiento.<\/em>  <em>Desde 1967 vivi\u00f3 en Rocca di Papa (Italia) donde Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, la hab\u00eda llamado para que se hiciera cargo de su secretar\u00eda, del archivo, que ella coordin\u00f3 hasta 2007 y del naciente Centro Santa Chiara para las comunicaciones, junto a una de los primeros focolarinos, Vitaliano Bulletti. \u201cGuardi\u00e1n de los &#8216;tesoros de los Focolares&#8217; &#8211; se lee en un art\u00edculo de 2008 en Citt\u00e0 Nuova &#8211; Luisetta, un nombre que te acaricia, que te hace pensar en una criatura delicada y amable. Y verdaderamente lo es en su diminuta figura, Luisa Del Zanna, una de esas personas a las que se les suele encomendar tareas importantes por su discreci\u00f3n, competencia, fidelidad, de cuyo valor no siempre uno se da cuenta porque no se notan, pero sin las cuales ciertos engranajes se acabar\u00edan atascando\u2026\u201d.<\/em>  <em>En sus primeros a\u00f1os de vida en el focolar trabaj\u00f3 como maestra en un peque\u00f1o pueblo de las monta\u00f1as del norte de Italia al que llegaba caminando o a lomo de burro durante un trecho. La experiencia que aqu\u00ed publicamos es precisamente de esos a\u00f1os, dejando el estilo original de cuando se escribi\u00f3 en 1958, incluso en la forma.<\/em>  &nbsp;  \u201cPor favor, \u00bfel camino a Bordignano?<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a>\u201d.  Despu\u00e9s de cuatro horas de \u00f3mnibus llegaba al municipio central de ese pueblo que no hab\u00eda podido encontrar en el mapa topogr\u00e1fico (escala 1:100.000). Ninguna agencia de informaci\u00f3n sab\u00eda nada, ni los horarios de los distintos medios de transporte lo mencionaban.  Y, sin embargo, la hoja de nombramiento era clara: \u201cSe la invita a presentarse a prestar servicio y tomar posesi\u00f3n del cargo el viernes 7 de octubre en la escuela primaria de Bordignano en el municipio de Firenzuola\u201d. Y el nombre estaba escrito en letras may\u00fasculas, imposible equivocarse.  La persona con la que hab\u00eda hablado, un hombre alto y robusto, me mir\u00f3 inquisitivamente: \u201c\u00bfC\u00f3mo ha dicho?\u201d y me hizo repetir la pregunta. Pens\u00f3 que hab\u00eda entendido mal. Luego se\u00f1al\u00f3 hacia lo lejos. \u201c\u00bfVe ese cerro all\u00e1? Detr\u00e1s de \u00e9l hay dos m\u00e1s y luego est\u00e1 B\u2026. Yo tambi\u00e9n voy ahora a llevar el correo\u201d. No dud\u00e9 ni un momento en comprender que iba all\u00ed a pie: las botas que llevaba puestas y su rostro bronceado lo dejaban claro.  Tuve un momento de desaliento: mir\u00e9 el cerro, las botas de ese hombre, comprend\u00ed que no hab\u00eda otro medio, me arm\u00e9 de valor. \u201cVoy con usted\u201d, le dije con firmeza.\u00a0El cartero no pareci\u00f3 entender, como antes, pero me puse en marcha y lo segu\u00ed. Fueron tres largas horas de viaje, interrumpidas solo por breves momentos de descanso en la cima de las empinadas subidas; hab\u00eda fuertes r\u00e1fagas de viento donde se abr\u00eda el valle.  <img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-252740 alignleft\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Bordignano_16-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"456\" height=\"342\" \/>Por fin llegu\u00e9: tres casas de piedra alineadas y arriba, en lo alto de una calle arbolada, la iglesia con su campanario. Salud\u00e9 a un anciano, sentado con una pipa en la boca, en el umbral de la casa. Le dije que yo era la maestra. Se levant\u00f3 y se movi\u00f3 para acompa\u00f1arme. Entramos por una puerta rota a la segunda de esas casas en fila, todas ellas, propiedad del viejito; la primera era la tienda, equipada con todo (excepto algunas cosas que no ten\u00eda y que realmente hubiera necesitado). Hab\u00eda botas claveteadas, f\u00f3sforos, trampas para ratones (de muchos tipos), pan duro, cuadernos, en fin, de todo.  Subimos una escalera y entramos a la escuela. Una habitaci\u00f3n grande, pocos pupitres amontonados en un rinc\u00f3n (nunca hab\u00eda visto unos as\u00ed: en uno cab\u00edan hasta seis ni\u00f1os), una silla sin paja, una pizarra rota: eso eran todos los muebles.  &#8211; Su casa est\u00e1 por aqu\u00ed &#8211; me explic\u00f3 el anciano &#8211; \u00a1puede estar feliz! Este a\u00f1o hay agua corriente. \u00a1La hice poner, yo la pagu\u00e9!  Me hizo pasar a una peque\u00f1a cocina; la chimenea apagada sobresal\u00eda en un rinc\u00f3n. Ten\u00eda fr\u00edo. Empezaba a oscurecer: busqu\u00e9 el interruptor de la luz para encenderla, pero no hab\u00eda. (Los d\u00edas siguientes, aprend\u00eda usar la l\u00e1mpara de carburo y a trabajar y escribir a la luz de esa vacilante lengua de fuego.)  Ese mismo d\u00eda busqu\u00e9 al cura (supe que la Pieve era su iglesia, la m\u00e1s hermosa de las que hab\u00eda en el valle y cerros aleda\u00f1os) y le rogu\u00e9 que avisara en la misa dominical, que comenzaba la escuela. \u201c\u00a1Eh, se\u00f1orita, es tiempo de cosecha! Ahora hay casta\u00f1as y luego aceitunas; los ni\u00f1os ayudan mucho en estos trabajos. De la escuela \u2013 a\u00f1adi\u00f3 &#8211; se hablar\u00e1 en enero\u201d.  Me parec\u00eda imposible. Hac\u00eda tiempo que hab\u00eda aprendido a no retroceder ante las dificultades, al contrario &#8211; me dec\u00edan &#8211; sirven de trampol\u00edn de lanzamiento &#8211; y hab\u00eda visto que era cierto. Encontr\u00e9 otra manera de hacerle saber a la gente que hab\u00eda llegado.  Identifiqu\u00e9 las casas de mis alumnos entre esas casas dispersas y aisladas y fui all\u00ed. La primera fue la casa de Angiolino y Maria. De aquella me ha quedado un vago recuerdo de negro y humo. All\u00ed estaba Mar\u00eda agazapada en un rinc\u00f3n entre las cenizas de la chimenea (ten\u00eda dolor de garganta), se llevaba el bracito a la cara para que no la viera. Angiolino estaba de pie: en un rinc\u00f3n, con la cabeza gacha, segu\u00eda la conversaci\u00f3n que yo ten\u00eda con su madre.  Durante la entrevista me enter\u00e9 de la desconfianza de la gente en la escuela y m\u00e1s a\u00fan en la maestra. Escuch\u00e9 mucho, en silencio. Me esforc\u00e9 por comprender el discurso de aquella mujer en un dialecto cerrado, hostil, casi incomprensible. Supe que el ni\u00f1o hab\u00eda dejado la escuela hac\u00eda dos a\u00f1os, sin haber terminado sus estudios primarios, debido a las travesuras que realizaba en perjuicio de los maestros.  Dije pocas cosas: hab\u00eda venido por ellos, la escuela era gratis, los chicos tendr\u00edan la tarde libre para ayudar en los trabajos del campo.  \u201cYa veremos \u2013 dijo la mujer \u2013 mandar\u00e9 a Mar\u00eda\u201d. Al despedirme, me desped\u00ed del ni\u00f1o: \u201cMe gustar\u00eda poner la escuela bonita para los peque\u00f1os que vendr\u00e1n, si puedes venir a ayudarme&#8230; te espero\u201d.  No hubo necesidad de muchas m\u00e1s invitaciones.  Los ni\u00f1os llegaron uno por uno, en parejas los hermanitos, inseguros, temerosos. Se hab\u00edan pasado la voz el uno al otro al reunirse para jugar, en el campo, mientras cuidaban el reba\u00f1o, o estando encorvados juntos en el bosque para recoger casta\u00f1as. \u201c\u00bfVas a venir tambi\u00e9n? Es agradable, \u00bfsabes?\u201d. \u201c\u00a1Uno se siente bien, la maestra no pega!\u201d.  La escuela se volvi\u00f3 acogedora en poco tiempo con la valiosa ayuda de Angiolino. La naturaleza de octubre ofreci\u00f3 un rico material ornamental con el variado color de sus hojas.\u00a0Establec\u00ed mi relaci\u00f3n con los alumnos y las relaciones de los estudiantes entre s\u00ed sobre el mandato de Jes\u00fas: \u00c1mense los unos a los otros&#8230;\u201d. Fue la base de todo el trabajo de ese a\u00f1o.  La escuela se convirti\u00f3 en un peque\u00f1o para\u00edso. El libro preferido era el Evangelio y la inteligencia de aquellos ni\u00f1os, inusitada y cerrada a la raz\u00f3n humana, se abr\u00eda a la l\u00f3gica evang\u00e9lica con una espontaneidad sorprendente.  Ese m\u00e9todo fue desafiante. <em>\u201cPro eis sanctifico me ipsum\u201d<\/em> (Por ellos me santifico), Jes\u00fas lo hab\u00eda dicho, de lo contrario no tendr\u00eda efecto.  Al final del a\u00f1o me di cuenta de que la vida evang\u00e9lica de los peque\u00f1os no se hab\u00eda detenido entre las paredes de la escuela, sino que se hab\u00eda difundido en el hogar, en la familia. Lo not\u00e9 en el saludo agradecido de los padres que no hab\u00edan permanecido indiferentes a ese soplo de vida gozosa que los ni\u00f1os tra\u00edan a casa al regresar. Aquel ambiente \u00e1spero que los hab\u00eda hecho parecer insensibles para m\u00ed hab\u00eda desaparecido e, inconscientemente, esa misma vida hab\u00eda entrado en ellos. <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 <em>Experiencia de Luisa Del Zanna<\/em><\/p>\n<p> <span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Bordignano, en municipio de Firenzuola (Florencia, Italia).<\/span>  &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 31 de diciembre de 2022 falleci\u00f3 Luisa Del Zanna, una de las primeras focolarinas de Florencia. Naci\u00f3 en 1925 en una familia cristiana con 8 hijos. Habiendo conocido la espiritualidad de la unidad, inmediatamente la hizo suya. En 1954 entr\u00f3 a formar parte del focolar de Florencia. 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