{"id":323394,"date":"2014-07-30T03:00:38","date_gmt":"2014-07-30T01:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/angiolino-y-sus-pobres\/"},"modified":"2024-05-16T14:47:36","modified_gmt":"2024-05-16T12:47:36","slug":"angiolino-y-sus-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/angiolino-y-sus-pobres\/","title":{"rendered":"Angiolino y sus pobres"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-108843\" style=\"margin-right: 10px\" alt=\"2014_07_Angiolino_1\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/2014_07_Angiolino_1.jpg\" width=\"320\" height=\"212\" \/>Angiolino el \u201cdescentralizado\u201d. Esta ser\u00eda, me parece, la palabra que mejor lo define. Es alguien que encuentra su \u201ccentro\u201d no tanto en el propio yo, sino en el otro. \u201cVivir fuera de s\u00ed mismo\u201d, se convirti\u00f3 para Angiolino Lucchetti en la raz\u00f3n de su vida. Tiene 75 a\u00f1os. Vivi\u00f3 en varias zonas de Italia; tambi\u00e9n estuvo en B\u00e9lgica y en Argentina, y ahora, desde hace algunos a\u00f1os, en Roma.  \u00abCuando llegu\u00e9 a Roma, en los primeros tiempos, me sent\u00eda un poco inc\u00f3modo. Conoc\u00eda a poqu\u00edsima gente; al mismo tiempo sent\u00eda la necesidad de hacer algo por los dem\u00e1s, que a menudo me parec\u00edan personas cansadas, estresadas, desconformes, sumergidas en sus problemas. Entonces, con simplicidad, comenc\u00e9 a entablar relaciones con los que me sal\u00edan al paso, con los comerciantes, con el que vende flores, con el mozo del bar, con el vendedor de peri&#8230;  Pero sobre todo con muchos pobres que piden limosna. Cuando voy a la iglesia, los veo, se me acercan incluso cuatro o cinco. Alguno me pide una moneda, otro un par de pantalones, otro&#8230;.algo de ropa. Cuando no tengo nada para darles, me detengo a conversar con ellos y se sienten acogidos. De vez en cuando, voy a saludar a un rumano que, por causa de un accidente tiene la pierna r\u00edgida. Est\u00e1 casado, tiene una hija y siente que soy como su pap\u00e1.  \u00bfAlguno me cuenta que no desayun\u00f3? Lo invito a tomar algo en la cafeter\u00eda o voy a comprarle algo \u00a0para comer. Hasamed de Bangladesh mantiene su familia lavando los vidrios de los autos. Cuando insiste en ofrecerme un capuchino, por respeto a su dignidad, dejo que pague \u00e9l. Si alguien me pide algo que supera mis posibilidades, se lo pido al Eterno Padre, y muchas veces la respuesta llega.  Una vez, no sabiendo de qu\u00e9 forma ayudar a una se\u00f1ora rumana que ten\u00eda grandes carencias, le di mi cadenita de oro. A veces me siento con ellos a escuchar lo que me quieren contar, sin preocuparme de quien mira (hace tiempo que perd\u00ed el respeto humano)&#8230; No resuelvo sus problemas, pero por lo menos sienten que tienen a alguien que los quiere. No siempre esta forma m\u00eda de proceder es bien vista. Una vez una persona me amenaz\u00f3: \u00abUsted les da mucha confianza a esa gente, despu\u00e9s se aprovechan y vienen a robar. Si usted sigue actuando as\u00ed, \u00a1yo lo denuncio a la polic\u00eda!\u00bb  Yo sigo adelante lo mismo, convencido de que el ejemplo contagia. Como aquella vez que llov\u00eda y por los Museos del Vaticano ven\u00eda bajando \u00a0un anciano barbudo, empapado, con paso vacilante y con un zapato descosido. Ol\u00eda a vino y \u00a1llegaba en el momento justo! Pues efectivamente, hab\u00eda reci\u00e9n cobrado mi jubilaci\u00f3n con un dinero de m\u00e1s.  \u201cVen, que te compro un par de zapatos\u201d. Cuando est\u00e1bamos entrando en la zapater\u00eda, un se\u00f1or me dice: \u00abYo colaboro con diez euros\u00bb  Entre otras cosas, descubro en m\u00ed, un cierto talento para actuar como payaso. Uso para mis payasadas un metro de madera plegable y lo que recaudo en mis actuaciones entre amigos me sirve para ayudar a unos seminaristas extranjeros que quedaron sin dinero porque el obispo que los ayudaba se muri\u00f3, y \u00a0a otros, que est\u00e1n en el Congo, que de lo contrario no podr\u00edan continuar sus estudios. Tambi\u00e9n pude mandarle una ayuda a un matrimonio que no sab\u00eda c\u00f3mo pagar la ces\u00e1rea de la esposa, en la quenaci\u00f3 una linda ni\u00f1a. Cuando se presenta la ocasi\u00f3n, cuento estos hechos y ya es la segunda vez que mi peluquero, en lugar de cobrarme, me dice: \u00abEl dinero que me tienes que dar, m\u00e1ndalo al Congo\u00bb.  Vivir as\u00ed es una buena inversi\u00f3n. Por ejemplo, a veces salgo de casa encerrado en m\u00ed mismo, un poco apesadumbrado por alg\u00fan problema personal, pero basta con que vea a alguno de mis amigos pobres para decirme a m\u00ed mismo: Animo, Angiolino, \u00a1arriba! Sal afuera de ti mismo, hazles una sonrisa&#8230; Y, olvid\u00e1ndome de m\u00ed, vuelvo libre y contento\u00bb.  <b>Fuente<\/b>: Citt\u00e1 Nuova online<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNo resuelvo sus problemas, pero por lo menos sienten que tienen a alguien que los quiere&#8230;.\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[904],"tags":[],"class_list":["post-323394","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-focolare-worldwide-2-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/323394","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=323394"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/323394\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=323394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=323394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=323394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}