{"id":323590,"date":"2014-10-28T04:00:52","date_gmt":"2014-10-28T03:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/noviembre-2014\/"},"modified":"2024-05-16T14:48:14","modified_gmt":"2024-05-16T12:48:14","slug":"noviembre-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/noviembre-2014\/","title":{"rendered":"Noviembre 2014"},"content":{"rendered":"<p>Y entonces brota del coraz\u00f3n un himno de alabanza y gratitud. Este es el primer paso necesario, la primera ense\u00f1anza que podemos extraer de las palabras del salmo: alabar y dar gracias a Dios por su obra, por las maravillas del cosmos y por ese hombre que vive y que es su gloria y la \u00fanica criatura capaz de decirle:  <strong><span style=\"color: #008080\">\u00aben ti est\u00e1 la fuente viva\u00bb.<\/span><\/strong>  Pero al amor del Padre no le bast\u00f3 con pronunciar la Palabra con la que todo fue creado. Quiso que su misma Palabra asumiese nuestra carne. Dios, el \u00fanico Dios verdadero, se hizo hombre en Jes\u00fas y trajo a la tierra la fuente de la vida.  La fuente de todo bien, de todo ser y de toda felicidad vino a establecerse entre nosotros para que la tuvi\u00e9semos, por decirlo as\u00ed, al alcance de la mano. \u00abYo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia\u00bb (<i>Jn<\/i> 10, 10). \u00c9l ha llenado de s\u00ed mismo todo tiempo y espacio de nuestra existencia. Y ha querido permanecer con nosotros para siempre, de modo que podamos reconocerlo y amarlo bajo las apariencias m\u00e1s variadas.  A veces nos da por pensar: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 estupendo ser\u00eda vivir en tiempos de Jes\u00fas!\u00bb. Pues bien, su amor invent\u00f3 un modo de permanecer no en un rinconcito de Palestina, sino en todos los puntos de la tierra: \u00c9l se hace presente en la Eucarist\u00eda, tal como prometi\u00f3. Y all\u00ed podemos acudir para nutrirnos y renovar nuestra vida.  <strong><span style=\"color: #008080\">\u00aben ti est\u00e1 la fuente viva\u00bb.<\/span><\/strong>  Otra fuente de la que podemos obtener el agua viva de la presencia de Dios es el hermano, la hermana. Cada pr\u00f3jimo, en especial el necesitado que pasa a nuestro lado, si lo amamos, no lo podemos considerar un beneficiario, sino un benefactor, porque nos da a Dios. En efecto, amando a Jes\u00fas en \u00e9l \u2013\u00abTuve hambre\u2026, tuve sed\u2026, fui forastero\u2026, estuve en la c\u00e1rcel\u2026<b>\u00bb <\/b>(cf. <i>Mt<\/i> 25, 31-40)\u2013, recibimos a cambio su amor, su vida, pues \u00c9l mismo, presente en nuestros hermanos y hermanas, es su fuente.  Tambi\u00e9n es un manantial rico de agua la presencia de Dios dentro de nosotros. \u00c9l siempre nos habla, y est\u00e1 en nuestra mano escuchar su voz, que es la voz de la conciencia. Cuanto m\u00e1s nos esforcemos en amar a Dios y al pr\u00f3jimo, m\u00e1s fuerte se har\u00e1 su voz en nosotros y aventajar\u00e1 a todas las dem\u00e1s. Pero hay un momento privilegiado en que, como nunca, podemos acudir a su presencia dentro de nosotros: cuando rezamos y procuramos ahondar en la relaci\u00f3n directa con \u00c9l, que habita en lo profundo de nuestra alma. Es como un torrente de agua profunda que no se seca nunca, que est\u00e1 siempre a nuestra disposici\u00f3n y que puede saciarnos en todo momento. Bastar\u00e1 con cerrar un instante los postigos del alma y recogernos para encontrar esta fuente, incluso en medio del desierto m\u00e1s \u00e1rido. Hasta alcanzar esa uni\u00f3n con \u00c9l en la cual sintamos que ya no estamos solos, sino que somos dos: \u00c9l en m\u00ed y yo en \u00c9l. Y sin embargo somos uno \u2013por un don suyo\u2013 como el agua y la fuente, como la flor y su semilla.  [\u2026] La Palabra del salmo nos recuerda, pues, que solo Dios es la fuente de la vida, es decir, de la comuni\u00f3n plena, de la paz y de la alegr\u00eda. Cuanto m\u00e1s bebamos de esa fuente, cuanto m\u00e1s vivamos de esa agua viva que es su Palabra, m\u00e1s nos acercaremos unos a otros y viviremos como hermanos y hermanas. Entonces se har\u00e1 realidad, como sigue diciendo el salmo, que \u00abtu luz nos hace ver la luz\u00bb, esa luz que la humanidad espera. <\/p>\n<p align=\"right\">CHIARA LUBICH<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEn ti est\u00e1 la fuente viva\u00bb (Sal 36,10).<\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-323590","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/323590","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=323590"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/323590\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=323590"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=323590"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=323590"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}