{"id":323668,"date":"2014-11-28T04:39:23","date_gmt":"2014-11-28T03:39:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/diciembre-2014\/"},"modified":"2024-05-16T14:48:28","modified_gmt":"2024-05-16T12:48:28","slug":"diciembre-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/diciembre-2014\/","title":{"rendered":"Diciembre 2014"},"content":{"rendered":"<p><p>En este tiempo de Adviento, que nos prepara para la Navidad, se nos vuelve a proponer la figura de Juan el Bautista, mandado por Dios a preparar los caminos para la venida del Mes\u00edas. A quienes acud\u00edan a \u00e9l, les ped\u00eda un profundo cambio de vida: \u00abDen el fruto que pide la conversi\u00f3n\u00bb (<em>Lc<\/em> 3, 8). Y si le preguntaban: \u00ab\u00bfQu\u00e9 tenemos que hacer?\u00bb (<em>Lc<\/em> 3, 10), respond\u00eda:<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #008080\">\u00abEl que tenga dos t\u00fanicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo\u00bb<\/span><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 dar al otro de lo m\u00edo? Porque el otro, creado por Dios como yo, es mi hermano, mi hermana; o sea, es parte de m\u00ed. \u00abNo puedo herirte sin hacerme da\u00f1o\u00bb<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, dec\u00eda Gandhi. Hemos sido creados el uno como un don para el otro, a imagen de Dios, que es Amor. Tenemos inscrita en nuestra sangre la ley divina del amor. Jes\u00fas nos lo revel\u00f3 con claridad al venir en medio de nosotros, cuando nos dio su mandamiento nuevo: \u00ab\u00c1mense unos a otros como yo los he amado\u00bb (cf. <em>Jn<\/em> 13, 34). Es la \u00abley del Cielo\u00bb, la vida de la Sant\u00edsima Trinidad tra\u00edda a la tierra, el n\u00facleo del Evangelio. As\u00ed como el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo viven en el Cielo en la plenitud de la comuni\u00f3n, hasta ser uno (cf. <em>Jn<\/em> 17, 11), tambi\u00e9n en la tierra podemos ser nosotros, en la medida en que vivamos la reciprocidad del amor. Y as\u00ed como el Hijo le dice al Padre: \u00abTodo lo m\u00edo es tuyo, y lo tuyo, m\u00edo\u00bb (<em>Jn<\/em> 17, 10), tambi\u00e9n entre nosotros el amor se realiza en plenitud all\u00ed donde se comparten no solo los bienes espirituales, sino tambi\u00e9n los materiales.<br \/> Las necesidades de un pr\u00f3jimo nuestro son las necesidades de todos. \u00bfUno no tiene trabajo? Me falta a m\u00ed. \u00bfHay quien tiene a su madre enferma? La ayudo como si fuese la m\u00eda. \u00bfOtros pasan hambre? Es como si yo pasase hambre, trato de proporcionarles comida como lo har\u00eda para m\u00ed mismo.<br \/> Esta es la experiencia de los primeros cristianos de Jerusal\u00e9n: \u00abTen\u00edan un solo coraz\u00f3n y una sola alma: nadie llamaba suyo propio a nada de lo que ten\u00eda, pues lo pose\u00edan todo en com\u00fan\u00bb (<em>Hch<\/em> 4, 32). Esta comuni\u00f3n de bienes, si bien no era obligatoria, la viv\u00edan entre ellos intensamente. No se trataba de someter a estrecheces a unos para aliviar a otros, como explicar\u00e1 el ap\u00f3stol Pablo: \u00abse trata de igualar\u00bb (<em>2 Co<\/em> 8, 13).<br \/> San Basilio de Cesarea dice: \u00abEl pan que retienes es del hambriento; el manto que custodias en tus armarios es del que est\u00e1 desnudo [\u2026], el dinero que tienes enterrado es del necesitado\u00bb<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2].<\/a><\/p>\n<p>Y san Agust\u00edn: \u00abLo superfluo de los ricos es necesario a los pobres\u00bb<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3].<br \/> <\/a>\u00abHasta los pobres tienen con qu\u00e9 ayudarse unos a otros: uno puede prestar sus piernas al cojo, el otro, los ojos al ciego para guiarlo; otro puede visitar a los enfermos\u00bb<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #008080\">\u00abEl que tenga dos t\u00fanicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo\u00bb<\/span><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hoy podemos vivir como los primeros cristianos. El Evangelio no es una utop\u00eda. Lo demuestran, por ejemplo, los nuevos movimientos eclesiales que el Esp\u00edritu Santo ha suscitado en la Iglesia para hacer que reviva con gran fuerza la radicalidad evang\u00e9lica de los primeros cristianos y para responder a los grandes desaf\u00edos de la sociedad de hoy, donde son tan fuertes las injusticias y las pobrezas.<br \/> Recuerdo los inicios del Movimiento de los Focolares, cuando el nuevo carisma nos infund\u00eda en el coraz\u00f3n un amor muy especial por los pobres. Cuando nos los encontr\u00e1bamos por la calle, anot\u00e1bamos su direcci\u00f3n en una libreta para luego ir a verlos y a socorrerlos; eran Jes\u00fas: \u00abConmigo lo hicieron\u00bb (<em>Mt<\/em> 25, 40). Despu\u00e9s de haberlos visitado en sus casuchas, los invit\u00e1bamos a comer en nuestra casa. Para ellos pon\u00edamos el mantel m\u00e1s bonito, los mejores cubiertos, la comida m\u00e1s selecta. En el primer focolar, a nuestra mesa se sentaban a comer una focolarina y un pobre, una focolarina y un pobre\u2026<br \/> En un momento dado nos pareci\u00f3 que el Se\u00f1or nos ped\u00eda precisamente a nosotros que nos hici\u00e9semos pobres para servir a los pobres y a todos. Entonces, en una habitaci\u00f3n del primer focolar, cada una puso all\u00ed en el centro lo que pensaba que le sobraba: un chaquet\u00f3n, un par de guantes, un sombrero, incluso un abrigo de piel\u2026 Y hoy, para dar a los pobres, \u00a1tenemos empresas que dan trabajo y que comparten sus ganancias!<\/p>\n<p>Pero siempre queda mucho que hacer por \u00ablos pobres\u00bb.<br \/> <strong><span style=\"color: #008080\">\u00abEl que tenga dos t\u00fanicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo\u00bb<\/span><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>Tenemos muchas riquezas para poner en com\u00fan, aunque no lo parezca. Tenemos que afinar la sensibilidad y adquirir conocimientos para poder ayudar concretamente y encontrar el modo de vivir la fraternidad. Tenemos afecto en el coraz\u00f3n para dar, cordialidad para demostrar, alegr\u00eda para comunicar. Tenemos tiempo para poner a disposici\u00f3n, oraciones, riquezas interiores que poner en com\u00fan, de palabra o por escrito; pero a veces tambi\u00e9n tenemos cosas, bolsos, plumas, libros, dinero, casas, veh\u00edculos que podemos ofrecer\u2026 Quiz\u00e1 acumulamos muchas cosas pensando que alg\u00fan d\u00eda podr\u00e1n sernos \u00fatiles, y mientras tanto tenemos alguien al lado que las necesita con urgencia.<br \/> Igual que las plantas s\u00f3lo absorben del terreno el agua que necesitan, tratemos tambi\u00e9n nosotros de tener solo lo que sea necesario. Es mejor darnos cuenta de vez en cuando de que nos falta algo; mejor ser un poco pobres que un poco ricos.<br \/> \u00abSi cada uno, provey\u00e9ndose de lo imprescindible para su necesidad, dejara al necesitado lo que excede, no habr\u00eda ni rico ni pobre\u00bb<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<br \/> Probemos, comencemos a vivir as\u00ed. Ciertamente, Jes\u00fas no dejar\u00e1 de mandarnos el c\u00e9ntuplo, y podremos seguir dando. Al final nos dir\u00e1 que lo que hemos dado, a quien sea, se lo hemos dado a \u00c9l.<br \/> <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chiara-lubich\/\">CHIARA LUBICH<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. W. M\u00fchs, <em>Parole del cuore<\/em>, Mil\u00e1n 1996, p. 82.<br \/> <a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Basilio de Cesarea, \u00abSobre la frase de Lucas \u201cDestruir\u00e9 mis graneros y edificar\u00e9 otros mayores\u201d\u00bb, 7, en <em>Homil\u00edas contra las pasiones<\/em>, \u00abBiblioteca de Patr\u00edstica\u00bb n. 73, Ciudad Nueva, Madrid 2007, p. 112.<br \/> <a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Agust\u00edn de Hipona, <em>Serm\u00f3n<\/em> 61, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Aforismi e citazioni cristiane<\/em>, Piemme, 1994, p. 44.<br \/> <a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Basilio de Cesarea, <em>o. cit<\/em>., p. 111.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEl que tenga dos t\u00fanicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo\u00bb (Lc 3, 11).<\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_seopress_robots_follow":"","_seopress_robots_imageindex":"","_seopress_robots_snippet":"","_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_robots_breadcrumbs":"","_seopress_robots_freeze_modified_date":"","_seopress_robots_custom_modified_date":"","_seopress_robots_canonical":"","_seopress_social_fb_title":"","_seopress_social_fb_desc":"","_seopress_social_fb_img":"","_seopress_social_fb_img_attachment_id":0,"_seopress_social_fb_img_width":0,"_seopress_social_fb_img_height":0,"_seopress_social_twitter_title":"","_seopress_social_twitter_desc":"","_seopress_social_twitter_img":"","_seopress_social_twitter_img_attachment_id":0,"_seopress_social_twitter_img_width":0,"_seopress_social_twitter_img_height":0,"_seopress_redirections_value":"","_seopress_redirections_enabled":"","_seopress_redirections_enabled_regex":"","_seopress_redirections_logged_status":"","_seopress_redirections_param":"","_seopress_redirections_type":0,"_seopress_analysis_target_kw":"","_seopress_news_disabled":"","_seopress_video_disabled":"","_seopress_video":[],"_seopress_pro_schemas_manual":[],"_seopress_pro_rich_snippets_disable_all":"","_seopress_pro_rich_snippets_disable":[],"_seopress_pro_schemas":[],"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-323668","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/323668","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=323668"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/323668\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=323668"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=323668"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=323668"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}