{"id":323892,"date":"2015-02-07T05:00:41","date_gmt":"2015-02-07T04:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/gabon-una-familia-para-los-demas\/"},"modified":"2024-05-16T14:49:08","modified_gmt":"2024-05-16T12:49:08","slug":"gabon-una-familia-para-los-demas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/gabon-una-familia-para-los-demas\/","title":{"rendered":"Gab\u00f3n: Una familia para los dem\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-119198\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/20150207-a.jpg\" alt=\"20150207-a\" width=\"274\" height=\"360\" \/><strong>\u00abCon veintiocho a\u00f1os de matrimonio, <\/strong>cuatro hijos, de los cuales tres se quedaron en Lubumbashi (<a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/focolare-worldwide\/africa\/repubblica-democratica-del-congo\/\">Congo<\/a>) para estudiar en la Universidad, el descubrimiento de Dios como amor, el ponerlo en el primer lugar de nuestra vida personal y de pareja, han sido los antecedentes espirituales que nos impulsaron a dejar todo para seguir a Cristo.<\/p>\n<p>Desde hac\u00eda mucho tiempo la comunidad del Movimiento en <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/focolare-worldwide\/africa\/gabon\/\">Gab\u00f3n <\/a>estaba pidiendo la apertura de un <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/movimento-dei-focolari\/scelte-e-impegno\/focolarini\/\">focolar <\/a>en Libreville. As\u00ed, en el 2011, llegamos nosotros como \u201cfamilia-focolar\u201d.<\/p>\n<p>Nuestra elecci\u00f3n nos llev\u00f3 a ofrecer nuestra disponibilidad, a dejar nuestro trabajo y a ir a una tierra nueva. Nunca nos hab\u00edamos separado de nuestros hijos por un per\u00edodo tan largo. No fue f\u00e1cil, pero con el consenso de toda la familia, sentimos que lo pod\u00edamos hacer. Eran muchos los interrogantes&#8230; pero la confianza en <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chiara-lubich\/spiritualita-dellunita\/dio-amore\/\">Dios-Amor<\/a> era grande.<\/p>\n<p><strong>A nuestra llegada a Gab\u00f3n <\/strong>la primera preocupaci\u00f3n fue la de reforzar nuestro amor rec\u00edproco de esposos. De este modo el amor entre nosotros creci\u00f3 m\u00e1s, llev\u00e1ndonos a recomenzar siempre y amarnos el uno al otro y amar a todos los que encontr\u00e1bamos.<\/p>\n<p><strong>Aqu\u00ed hemos encontrado una comunidad realmente acogedora, <\/strong>receptiva y, a pesar de las estrecheces de la vida, muy generosa. Hemos hecho numerosos viajes recorriendo todo el pa\u00eds, para encontrarnos con las comunidades m\u00e1s lejanas. Todos nos han acogido con entusiasmo. Incluso, en algunas aldeas, nos esperaban a lo largo de las calles, con ramas de \u00e1rboles plantadas a lo largo del recorrido para manifestar su alegr\u00eda.<\/p>\n<p><strong>La familia cristiana aqu\u00ed, como en el resto de \u00c1frica, <\/strong>sufre el contragolpe de las mutaciones socioculturales, y esto nos cuestiona mucho. Estamos acompa\u00f1ando en el camino de la fe a muchas parejas y hoy d\u00eda varias de ellas han recibido el sacramento del matrimonio, otras est\u00e1n haciendo un camino para prepararse a regularizar su uni\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Hemos experimentado fuertemente la providencia de Dios, <\/strong>empezando por la casa que nos don\u00f3 el Arzobispo de Libreville para las actividades del Movimiento. Para amoblarla, cada persona de la comunidad trajo lo que pod\u00eda: una cama, un colch\u00f3n, un par de s\u00e1banas, una cocina econ\u00f3mica, un tenedor, un plato&#8230; Simult\u00e1neamente, todas las comunidades de Gab\u00f3n se han organizado para ayudar concretamente con las necesidades de nuestra vida cotidiana. Peri\u00f3dicamente nos hacen llegar mandioca, arroz, bananos. A menudo alguno toca la puerta y con sorpresa vemos llegar aquello que necesitamos.<\/p>\n<p>La unidad, el amor, la fe en las palabras del Evangelio nos han permitido superar las inevitables dificultades que encontramos aqu\u00ed: la falta de trabajo, la enfermedad, la incomprensi\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p><strong>Despu\u00e9s de tres a\u00f1os, regresamos a Lubumbashi.<\/strong> Encontramos a nuestros hijos crecidos en edad y sabidur\u00eda. Tambi\u00e9n en esto hemos visto que el Evangelio es verdadero. Volver a verlos fue una grand\u00edsima alegr\u00eda y con cada uno de ellos sentimos una profunda unidad de coraz\u00f3n y de alma.<\/p>\n<p><strong>Cuando regresamos, <\/strong>ellos nuevamente renovaron su disponibilidad de \u2018mandarnos\u2019 de misi\u00f3n, lo que quiere decir hacer que las personas encuentren a Dios a trav\u00e9s de nuestro amor rec\u00edproco y cubrir, con el calor de la familia y nuestra unidad, el gran deseo de la comunidad de Gab\u00f3n de contar con un aut\u00e9ntico focolar\u201d.<\/p>\n<p>Jeanne y Agust\u00edn Mbwambu<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jeanne y Agust\u00edn, congoleses, se transfirieron hace tres a\u00f1os a Gab\u00f3n para estar al servicio de la comunidad de los Focolares, en un contexto en donde el proceso de desarrollo que exigen los r\u00e1pidos cambios socioculturales, parece que no arranca.<\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-323892","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/323892","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=323892"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/323892\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=323892"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=323892"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=323892"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}